Cuando una persona aún está en el vientre de su madre, todo son posibilidades. Desde el punto de vista vital, sí, pero también desde la perspectiva biológica. Las células del embrión, aún sin diferenciar, podrían llegar a convertirse en cualquier parte de un cuerpo, pero existe un mecanismo que determina con una precisión asombrosa cuántas células deberán convertirse en brazos o cuántas en ojos, y no solo eso. Este sistema de organización, perfeccionado durante millones de años evolución, también coloca cada tipo de célula en su lugar. Las que forman el cuello por debajo de la cabeza y no al revés y el corazón dentro de la caja torácica, y no al contrario.
Cartografían el mecanismo que evita que salgan brazos en la cabeza
Un grupo de investigadores elabora un mapa del sistema de regulación que permite la correcta formación del organismo y está implicado en algunas enfermedades, como el cáncer