Casi dos de cada diez niños tienen alguna dificultad de aprendizaje; hay escasa respuesta del sistema

En algunos casos las dificultades provienen de las condiciones socioeconómicas y la instrucción; otras son de carácter neurobiológico

Tiempo de lectura: -'

24 de febrero de 2018 a las 05:00

Entre el 3% y el 5% de los niños uruguayos padecen de dislexia, una dificultad de aprendizaje de carácter neurobiológico que genera inconvenientes con la lectura. A su vez, entre el 6% y el 8% sufre de discalculia, una dificultad de mismo origen que afecta la capacidad de entender y trabajar con números. En definitiva, el 10% o más de los niños uruguayos sufre de alguna dificultad de aprendizaje de carácter neurobiológico.

Los números uruguayos no escapan del promedio mundial, dijo a El Observador Ariel Cuadro, especialista en Dificultades de Aprendizaje y director del departamento de Neurocoginición de la Universidad Católica.

No obstante, el especialista señaló que si en el paquete se incluye también a la población escolar con dificultades de aprendizaje producto de condiciones socioculturales o de instrucción, el indicador uruguayo asciende hasta el 18% o 20%. Explicó que este tipo de dificultades tienen que ver con las generadas "por no poder acceder a una enseñanza que le permita al niño el desarrollo mínimo de esas habilidades o por falta de estimulación".

En Uruguay, la detección de dificultades de aprendizaje conlleva para el niño y la familia someterse a una serie de obstáculos a nivel de sistema educativo, que no siempre son fáciles de resolver y pueden terminar relegando aún más al menor.

El reciente caso de la alumna de cuarto año del colegio Santa María (Maristas), -que según la institución debía repetir pero los padres se negaron a aceptarlo y llevaron el caso a la Justicia-, colocó el tema de las dificultades de aprendizaje en el tapete. Según señala la sentencia del Tribunal de Apelaciones -que determinó que la niña debería repetir el año más allá de que un juez de Familia hubiera fallado lo contrario- la menor padece de distrofia, una enfermedad en los músculos que puede ocasionar dificultades en el aprendizaje.

"Si el sistema me exige que los estudiantes lleguen a determinados niveles de aprendizaje o que en Secundaria hagan todas las asignaturas que hace cualquier otro estudiante, ¿qué espacio tengo para dar flexibilidad?", dijo Cuadro

Por esta razón, además de contar con apoyo y adecuaciones curriculares en el colegio, la niña era atendida por un equipo de técnicos de una clínica privada. Más allá de esto los padres resolvieron cambiarla de institución por no estar de acuerdo con la repetición determinada por la maestra.

Obstáculos

Cuadro manifestó que la realidad que enfrentan estos niños en el sistema educativo es muy variable y depende de cada institución - ya sea pública o privada- y de los recursos económicos de la familia.

Manifestó que hay instituciones que tienen equipos técnicos en su plantel y, por lo tanto, la inclusión es mucho más fácil, y otras que no los tienen. A su vez, entre estas últimas están aquellas que permiten que un técnico externo contratado por la familia concurra al centro para apoyar al alumno y hay otras que ni siquiera aceptan el ingreso del niño por considerar que no cuentan con los recursos para propocionarle las herramientas que necesita.

Indicó que, por esta razón, los recursos económicos de la familia son relevantes en este asunto. "Una familia con pocos recursos económicos depende mucho más de lo que le pueda dar la institución o los servicios públicos", ya que no tiene acceso a especialistas privados, dijo.

Lea también: Colegios privados: que un juez decida si un niño repite el año "es una barbaridad"

Cuadro señaló que lo ideal sería que este tipo de intervenciones estuvieran incluidas en el sistema educativo, como ocurre en otros países. Más allá de esto, reconoció que en los últimos años han aumentado las políticas públicas en este sentido, como la formación de docentes y la adecuación de criterios de evaluación. "Hay más sensibilidad e interés, pero dentro de las propias limitaciones de los recursos", afirmó.

Por otro lado, el especialista subrayó que "todos estos casos requieren también de una flexibilidad curricular muy amplia para darle tiempo al chico, según su ritmo y características". En este sentido, manifestó que se necesita un cambio sistémico de toda la educación. "Si el sistema me exige que los estudiantes lleguen a determinados niveles de aprendizaje o que en Secundaria hagan todas las asignaturas que hace cualquier otro estudiante, ¿qué espacio tengo para dar flexibilidad?", preguntó. Con el sistema actual, al chico con dificultades se lo recarga porque hace lo mismo que los demás y encima tiene que someterse a tratamiento especial, dijo. "Se hace como sí se atendiera al chico, pero no se hace nada por él", remató.

Comentarios