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9 de marzo 2023 - 15:00hs

Gideon Rachman

Xi Jinping ha llamado a Vladimir Putin su mejor amigo. Pero ahora el líder ruso necesita urgentemente la ayuda de China. El ejército de Putin está empantanado en Ucrania y escaso de municiones.

¿Debería Xi demostrar que es realmente un amigo suministrándole armas a Rusia? La decisión de China dirá mucho sobre cómo ve el futuro del mundo.

La opción de suministrarle armas a Rusia sugeriría que China cree que la intensificación de la rivalidad con EEUU es inevitable, y quizá deseable. Por el contrario, la decisión de no darle armas a Rusia indicaría que China sigue creyendo que las tensiones con EEUU son manejables y que la globalización puede salvarse.

Voces influyentes en Beijing comprenden perfectamente los riesgos de suministrarle a Rusia las municiones cruciales que les faltan a las fuerzas de Moscú, como proyectiles de artillería y drones. En el Financial Times (FT) de la semana pasada, Zhou Bo, excoronel del Ejército Popular de Liberación, escribió: "Si Beijing se pone del lado de Moscú en el conflicto, entonces estaremos ya en los albores de la tercera guerra mundial".

Dicho de esa manera, una decisión china de suministrarle armas a Rusia suena inconcebible. Y, sin embargo, el gobierno estadounidense cree que en Beijing se está produciendo un serio debate y que China puede tomar en última instancia esta decisión crítica.

La razón por la que Xi podría decidir aumentar drásticamente el apoyo a Putin se remonta a la asociación "sin límites" anunciada por los líderes ruso y chino en febrero de 2022, tres semanas antes de que Rusia lanzara su invasión a gran escala de Ucrania.

Más importante que el anuncio de la asociación fue el análisis compartido que la sustentaba. Putin y Xi expusieron una visión común del mundo. Ambos ven a EEUU como la principal amenaza para las ambiciones y los regímenes políticos de sus países. Repeler el poder estadounidense es la tarea común que los une.

Xi ha visitado a Putin más veces que a cualquier otro líder mundial. El peor escenario para él sería la caída de Putin y su sustitución por un líder prooccidental. Eso aún parece una posibilidad remota. Pero, aunque Putin siguiera en el poder, una Rusia humillada y debilitada resultaría en la apariencia de un EEUU resurgente y de una China más aislada. Algunos en Beijing sostienen que una vez que se haya lidiado con Rusia, EEUU se enfocará en China.

Hay otras dos razones por las que China podría arriesgarse a apoyar a Putin. La primera es que los asesores más cercanos de Xi podrían tener más fe que Zhou en que China puede controlar el riesgo de escalada. Alegarán que, una vez que Washington comprenda que Beijing no dejará que Moscú pierda, Occidente presionará a Ucrania para que llegue a un acuerdo de paz en términos aceptables para Rusia.

La segunda razón por la que China podría arriesgarse a un conflicto mundial es más sombría. Los nacionalistas en Beijing pueden creer que la confrontación abierta con EEUU ya ha comenzado. La CIA dice que Xi ya les ha dado instrucciones a los militares chinos para que estén preparados para invadir Taiwán en 2027. Joe Biden ha dicho varias veces que EEUU defendería a Taiwán si fuera atacado.

Por supuesto, hay una diferencia entre que China desarrolle la capacidad de invadir Taiwán y que tome la firme decisión de atacar. Pero si los analistas occidentales más pesimistas están en lo cierto — y China se está acercando a la invasión — entonces tendría sentido que Beijing apoyara el esfuerzo bélico ruso. Si Occidente tiene que seguir vertiendo recursos militares en Ucrania, podría disponer de menos para defender Taiwán.

Sin embargo, la desventaja para China de suministrarle armas a Rusia también está clara. Los ánimos antichinos en Washington, ya de por sí muy poderosos, se dispararían. Los estadounidenses ejercerían sobre China todas las formas de presión que se les ocurrieran. Las restricciones a las exportaciones de tecnología que ya están en vigor se complementarían con sanciones mucho más amplias.

Beijing también perdería toda esperanza de crear divisiones entre la Unión Europea (UE) y EEUU. El apoyo militar chino a Rusia se vería como una amenaza directa a la seguridad de Europa. Las restricciones de la UE a los lazos comerciales y de inversión con China seguramente seguirían rápidamente.

Los chinos saben que las corporaciones y los consumidores occidentales dependen demasiado de ellos como para intentar una desvinculación económica completa. Pero si el comercio con Occidente cayera incluso un 30 por ciento, los resultados se dejarían sentir en un aumento del desempleo en China, lo que preocuparía a un gobierno muy sensible a las muestras de descontento popular.

Por esas razones, China podría optar por un compromiso incómodo. Seguirá presentándose como un mediador de paz neutral en Ucrania, asegurándoles a visitantes como el canciller alemán, Olaf Scholz, que no tiene intención de suministrarle municiones a Rusia. Mientras tanto, puede intentar canalizar armamento a Rusia indirectamente, quizá a través de terceros países como Irán o Corea del Norte. El presidente de Irán, Ebrahim Raisi, visitó a Xi en Beijing el mes pasado, la primera visita a China de un presidente iraní en 20 años.

Pero una política de apoyo militar chino encubierto o negable a Rusia no es una solución mágica para Beijing. Podría ser demasiado restringido como para cambiar la marea de la guerra a favor de Putin. Y seguiría siendo vulnerable a la detección por parte de EEUU.

El apoyo militar indirecto de China a Rusia podría ser, en última instancia, un camino tortuoso hacia el mismo destino: la confrontación directa con EEUU.

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