China se toma 10 años más que los países que han sido más ambiciosos en cuanto a llegar a la neutralidad. La Comisión Europea ha fijado esa referencia en 2050. Además se comprometió a que las emisiones empezarán a bajar antes de 2030. Según la crónica de El País de Madrid el anunció fue catalogado como “una señal extremadamente importante”, por parte de Helen Mountford, miembro del World Resources Institute. Aunque esta especialista ha admitido que “el diablo estará en los detalles”, advirtiendo sobre la falta de detalles respecto a la implementación de los mecanismos que lleven al cumplimiento de esa meta.
Esta semana se llevó adelante la Asamblea de Naciones Unidas, ya de por sí curiosa por realizarse en forma virtual. Tal vez un accidente, tal vez una muestra de una nueva era mucho más virtualizada respecto a todo lo que hemos conocido. Al menos algo muy trascendente sucedió allí, el presidente chino, Xi Jinping, anunció el compromiso de su país a alcanzar en 2060 la neutraliad de carbono, comprometerse a que las emisiones no superarán a las capturas. Prometió una “revolución verde” y dijo que “la humanidad no puede seguir permitiéndose ignorar las repetidas advertencias de la naturaleza y seguir adentrándose en la vía de extraer recursos sin invertir en la conservación”.
China es clave porque es el país que más emite gases de efecto invernadero en el mundo con aproximadamente 25% del total. A pesar de que el anuncio recibió elogios, el escepticismo persiste respecto a la actitud de China respecto al cambio climático. El persistente uso de carbón para generar energía eléctrica y el hecho de que desde mayo las emisiones de carbono de China superan a las de un año atrás son algunas de las que se señalan.
Octubre será un mes entonces importante porque durante el mismo se discutirá el 14 Plan Quinquenal, que establecerá las directrices económicas entre 2021 y 2025. Es un dato importante para Uruguay porque para llegar a una meta tan ambiciosa desde donde están hoy, implica un cambio radical durante los próximos 40 años.
En realidad serán necesarios un conjunto amplio de cambios. Típicamente en la generación de energía, en los medios de transporte, pero también en la forma de producción de los alimentos y tal vez inclusive en la dieta de la población.
La idea de que China será un comprador poco exigente respecto a la Unión Europea puede que se mantenga por un tiempo, pero seguramente sus criterios irán cambiando. El anuncio seguramente traerá una aceleración en la tendencia a electrificar el parque automotriz, pero no hay que descartar que implique también exigencias en la medición de balance de carbono de los alimentos. Difícilmente un país impone a sus habitantes algo que no exige a los productos que ingresan del exterior.
El resultado electoral de EEUU determinará si la principal potencia mundial se suma a la batalla por frenar el calentamiento. Joe Biden puso al 2050 como la meta de neutralidad en carbono en caso de ganar.
En tal caso las posturas de negación respecto al cambio climático quedarán como nítidamente marginales y se habrá procesado de lleno el cambio de paradigma para descarbonizar a la economía mundial.
La carrera por demostrar ser carbono neutral no es solo entre países, desde los gigantes como Google, Microsoft y Facebook hasta empresas de la economía más tangible como Bayer han proclamado sus metas de neutralidad. Google fue la primera en convertirse en una empresa “neta cero” que compraba energía renovable para igualar su uso de energía, pero no pudo comprometerse por completo a eliminar por completo la generación que emite carbono.
Facebook dice que cumplirá este año, cuando la compañía se apoyará al 100% en energías renovables. Tiene un objetivo adicional para sí mismo, comprometiéndose con emisiones netas cero para toda su “cadena de valor” para 2030, incluidos sus proveedores y usuarios.
Esto además se va trasladando a los proveedores.
“Durante la próxima década, Facebook trabajará para reducir las emisiones de carbono de nuestras operaciones y cadena de valor”, dice la compañía en su blog, “incluso trabajando con los proveedores en sus propios objetivos, ayudando al desarrollo de nuevas tecnologías de eliminación de carbono”.
En enero, Microsoft abrió el camino al anunciar un plan para convertirse en carbono negativo para 2030 y eliminar todas sus emisiones históricas para 2050, en julio, Apple anunció sus propios planes para convertirse en carbono neutral para 2030. Para Apple, eso significó no solo su cadena de suministro completa, sino también el ciclo de vida de todos sus productos,
En ese contexto la reunión sobre Cambio Climático (COP 26) que se llevará adelante en Glasgow el año próximo será crucial. Y nuestra capacidad de medir balance de carbono en los diversos sistemas productivos se volverá imprescindible, acelerando tanto las amenazas que se ciernen sobre la producción de carne y lácteos como las oportunidades que pueden resultar de un país que a través de praderas, bosques y matriz energética reconvertida puede mostrar su neutralidad mucho antes que la mayoría. Un objetivo que se irá imponiendo ya no solo a los países sino también a las empresas relevantes.