Por Anne-Sylvaine Chassany
China y Rusia usan la diplomacia de vacunas mientras UE y EEUU miran para otro lado
Beijing y Moscú están usando las vacunas para cortejar a las naciones más pobres, pero la UE y EEUU no están prestando atención
Beijing y Moscú están usando las vacunas para cortejar a las naciones más pobres, pero la UE y EEUU no están prestando atención
Por Anne-Sylvaine Chassany
Desde el comienzo de la pandemia, China y Rusia han utilizado los suministros médicos para intentar conseguir logros en materia de política exterior. Ambas enviaron mascarillas y equipo de protección a los países más afectados la primavera pasada. Ahora están prometiendo sus vacunas, con cierto grado de éxito.
Dado que las naciones más ricas están recibiendo la mayor parte de las vacunas autorizadas de compañías occidentales, los países de ingresos bajos a medianos, desde Brasil y Nigeria hasta Argelia y Egipto, están buscando las dosis en Moscú y Beijing. Las vacunas chinas se están adquiriendo en América Latina y el Medio Oriente. Las vacunas de la compañía estatal Sinopharm se están distribuyendo en los Emiratos Árabes Unidos y los Balcanes. Sinovac recibió pedidos de Turquía y Brasil, mientras que la vacuna CanSino de una sola dosis se está sometiendo a ensayos de fase tres en países como Pakistán y México.
Todo el aparato estatal de China está apoyando la iniciativa. Beijing, que tiene contratos de entrega con dos docenas de países, entró en acción a través de los canales de cooperación de su Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés). "La salud fue uno de los muchos subtemas de la BRI. Con la pandemia, se ha convertido en el foco principal", dice Moritz Rudolf del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad.
Mientras tanto, Rusia afirma que ha recibido pedidos de 1.2 mil millones de dosis de su Sputnik V de doble dosis, la cual, tras una revisión por pares en The Lancet, se declaró segura y eficaz. Ha obtenido la aprobación de uso de emergencia en países como Argentina, México y Bielorrusia. El martes, Irán comenzó la vacunación masiva al administrarle una dosis de Sputnik V al hijo de su ministro de salud.
Los objetivos en materia de política exterior son amplios. Beijing está intentando contrarrestar las acusaciones de que encubrió la propagación temprana de la enfermedad. También está vinculando su esfuerzo de vacunación a la perspectiva de futuras inversiones — en energía o tecnología, por ejemplo — y, como entidad crediticia a naciones más pobres, a la cancelación de la deuda soberana. Puede aprovechar la buena voluntad adicional cuando se necesiten aliados en cuestiones como disputas territoriales, dice Yanzhong Huang, miembro principal del Consejo de Relaciones Exteriores.
Para Moscú, la diplomacia de la vacuna tiene el beneficio colateral de provocar problemas en la Unión Europea (UE), que está lidiando con retrasos en la entrega de vacunas y una campaña de inmunización lenta; la semana pasada, Rusia envió vacunas a Hungría, a pesar de que la Sputnik V aún no ha obtenido la autorización de la UE. Dado que las relaciones de Rusia con la UE y EEUU se deterioraron a raíz de la pena de prisión al activista opositor Alexei Navalny, el respaldo de The Lancet mejoró la reputación global de Moscú, observa Theresa Fallon, directora del grupo de expertos Centro de Estudios Rusia-Europa-Asia. "Es una carta que Vladimir Putin puede jugar para pasar de la narrativa que promueven algunos en la comunidad internacional de que Rusia es un Estado paria después de la anexión de Crimea, a una narrativa más positiva de proveedor de vacunas y 'libertador' de la pandemia", dice ella.
Los programas de China y Rusia contrastan con los esfuerzos multilaterales más lentos: la iniciativa de adquisición de vacunas de la Organización Mundial de la Salud, COVAX, apenas ha comenzado a suministrarles vacunas a las naciones más pobres. Esto es "un poco humillante", le dijo el presidente francés Emmanuel Macron al Consejo Atlántico la semana pasada. Pero la vergüenza a corto plazo, dijo, valía la pena para garantizar que las vacunas se revisaran bajo los más altos estándares.
Pero si la Sputnik V ha recibido cierto reconocimiento científico, hay poca transparencia sobre la eficacia de las vacunas chinas. "Lo que sabemos con relativa certeza es que no matan a nadie", dice François Heisbourg del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. El aumento de la producción también será clave para el despliegue comercial, especialmente porque Rusia y China también necesitarán inmunizar a sus propias poblaciones.
La diplomacia de las vacunas enfrenta cierta resistencia. Taiwán prohibió las importaciones chinas, mientras que Ucrania rechaza la Sputnik V. India, un gran centro de fabricación de productos farmacéuticos, ha intentado contrarrestar los esfuerzos de China enviando vacunas gratuitas de AstraZeneca/Oxford a sus vecinos.
El mundo occidental no está prestando atención a la guerra de las vacunas frente a sus narices. La estrategia de China es "más exitosa de lo que se reconoce en Europa", dice Rudolf. A pesar de que algunos equipos de protección personal enviados por China resultaron defectuosos en la primera fase de la pandemia, Beijing ha dejado una impresión duradera al ser el primer proveedor de ayuda a muchos países fuera de la UE, en particular en algunas de las naciones africanas más pobres. Mientras tanto, EEUU debería prestarles atención a las incursiones de China y Rusia en América Latina y el Medio Oriente. Esta es otra razón — más allá de las humanitarias, económicas y científicas — por la que el mundo occidental debe cumplir la promesa de entregas rápidas de vacunas baratas o gratuitas mediante COVAX.