La película con las actuaciones de Mark Wahlberg, Taylor Kitsch, Emile Hirsch y Ben Foster, no es más que un largo comercial de reclutamiento para los navy seals
Desde que el cine es cine, existen las películas de propaganda. Especialmente utilizado durante la segunda guerra mundial (por ambos frentes, basta recordar el cine de propaganda nazi de Leni Riefenstahl), numerosas películas han acompañado todos los conflictos bélicos durante el siglo XX y lo que va del XXI. El séptimo arte ha servido de herramienta para justificar las intervenciones militares de las grandes potencias por todo el mundo y no menos importante, ha motivado a generaciones y generaciones de espectadores a considerar la idea de enrolarse. El largo conflicto en Afganistán no ha sido la excepción.
Si alguna virtud puede encontrársele a El sobreviviente es su honestidad. En ningún momento disfraza o siquiera disimula su condición de vehículo propagandístico de las fuerzas armadas estadounidenses y en especial de los cuerpos de elite Navy SEALS. Ya desde sus primeras imágenes durante los créditos, que muestran en formato documental el exigente entrenamiento para convertirse en uno de estos soldados de elite, las intenciones están claras: jóvenes de EEUU, enrólense. Tras estas escenas se presenta un tan malvado como anónimo líder talibán en una zona montañosa de Afganistán al que un comando de cuatro hombres intentará capturar y eliminar. Los árabes son presentados como malísimos y hasta hay una escena donde decapitan a un sospechoso de colaborar con los estadounidenses. Los soldados son presentados como buenísimos, hombres de familia, decentes, con un inquebrantable compañerismo. No existen matices. Cuando aparezca algún árabe “bueno”. lo será sólo por su asociación a EEUU. Los soldados no dudan ni por un segundo que su instalación en otro país mediante la fuerza es justa y no existe (como me temo que no debe existir en el estadounidense promedio) ni el más mínimo cuestionamiento sobre qué están haciendo ahí o que en definitiva la misión de los “buenos” sea ir y asesinar a un hombre.
A partir de la presentación tan maniquea, poco se puede esperar. Allá va el comando en cuestión, se topan con civiles que descubren su operación que no tardan en avisar a los talibanes y se desata la cacería. Por muy bien filmada que esté –y lo está– es una cacería que deja indiferente ya que no se han desarrollado en lo absoluto los perfiles de perseguidos y perseguidores.
La responsabilidad de lo anterior se debe casi que por completo a Peter Berg, director y uno de los guionistas de El sobreviviente, un alumno aventajado de la escuela de edición de Michael Bay que ha hecho carrera firme y fiel en esto del cine de propaganda a favor del ejército de los EEUU. Berg no aporta nada de su parte y entrega un producto completamente genérico. El elenco, si bien está integrado por actores interesantes como Mark Wahlberg, Ben Foster, Taylor Kitsch, Emile Hirsch y Eric Bana, no tiene mucho que hacer con sus personajes arquetípicos y unidimensionales.
¿Que queda? Pues que sea entretenida. No necesariamente los filmes de propaganda son malos per se. Pero El sobreviviente, opta por mostrar desde su primera escena que es Wahlberg quien solbrevivirá y eligiendo conscientemente no desarrollar dramáticamente ningún elemento de su argumento. Escoge recrear unos tiroteos sangrientos entre héroes de cartón y villanos sin rostro. Elige decir: los estadounidense son buenos, los árabes malos y ya esta. No le hace falta decir más nada. Ni le hace falta entretener tampoco. Sólo enervar el espíritu patriótico de algún ingenuo para que se aliste.