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Coliving: una tendencia de vivienda que busca su lugar en Uruguay

Son edificios que se dividen entre áreas comunes y privadas; dan la posibilidad de mudarse sin garantía ni contratos

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27 de junio de 2018 a las 05:01

Para el extranjero que vino a Uruguay por unos meses. Para el que hoy vive en Uruguay pero el mes que viene, quién sabe. Para el que decide comenzar una nueva vida en un nuevo país. Para el que se separó de su pareja. Para los que quieren trabajar y vivir en el mismo lugar. Para el joven que quiere probar la independencia. Para el que ya no quiere vivir en un edificio rodeado de 50 vecinos desconocidos. Para ellos, las maneras tradicionales de acceder a un lugar donde vivir, como el alquiler o la compra de propiedad, no parecen ser las mejores opciones. Y a todos apunta una tendencia global que ha llegado a Uruguay: el coliving. Este es el nombre que se le da a aquel edificio que se divide entre grandes áreas comunes para el esparcimiento y el trabajo, con cocina común y habitaciones privadas, cada una con su propio baño y distintas comodidades.

En Uruguay, para 22 personas el coliving ya es una forma de vivir. Son quienes habitan en ZAG, el pionero de estos espacios en Uruguay, ubicado en el edificio de 1.105 metros cuadrados donde se ubicaba el hotel Plaza Fuerte, en Ciudad Vieja. El coliving, creado por Sinergia y Acsa, diseñado por el estudio Menini Nicola, cuenta con 20 habitaciones privadas, dobles y simples. Allí, las personas pueden acceder a todos los servicios (agua, luz, Internet, limpieza semanal, lavandería, sala de yoga, sala de cine, espacio de cowork, cocina y comedor común, pool, playroom, parrillero, entre otros) pagando mensualmente o por días, si eligen hacerlo a través de las 4 habitaciones que ZAG ofrece por la plataforma Airbnb.

El costo para los "camarotes" -habitaciones que se pueden alquilar por un mínimo de tres días por Airbnb- es de US$ 50 por noche para una persona, o US$ 65 por noche para el de dos personas. En tanto, la habitación standard sale, por mes, $ 18.500 para una persona y $ 23.000 para dos, e incluye, además de las correspondientes camas y almohadas, un despojador, cortinas blackout, baño con ducha, roperos, frigobar, jarra eléctrica, sofá y mesa de centro. La premium, por su parte, cuesta por mes $ 23.500 para una persona y $ 27.000 para dos. Además del equipamiento de la standard, incluye una poltrona, escritorio y silla de trabajo.

Para algunos, el coliving surge como una evolución al concepto de cowork. Si lo que se busca en estos espacios de trabajo es generar una comunidad de "coworkers" cuya diversidad y colaboración los potencie, en el coliving hay una intencionalidad de trasladar esa manera de trabajar a la forma de vivir, en este caso, entre los "colivers".

Según el consultor Julio Villamide, la tendencia del coliving se inició en el hemisferio norte como respuesta a los cambios en la conformación de las familias, en la permanencia de las parejas y el costo del valor de las viviendas.

El londinense The Collective, uno de los colivings de mayor dimensión a nivel global lo define como "una forma de vida centrada en un sentido genuino de comunidad, usando espacios compartidos para crear un estilo de vida más conveniente y satisfactorio".


En el edificio de The Collective viven unas 550 personas. Tiene 10 plantas, gimnasio, spa, cine, librería, terraza, espacios de coworking, sala de juegos y bar, entre otras comodidades. Los costos de alquiler por mes de una habitación van desde los US$ 1.000 hasta los US$ 3.000.

The collective


Alta demanda

Si el mercado responde a la demanda, todo parecería indicar que ZAG no será el único coliving de Montevideo. El lunes 18 de junio la consultora Villamide firmó un acuerdo con el Municipio B para realizar un estudio de mercado -financiado por el municipio- que compruebe la viabilidad financiera para crear colivings en inmuebles vacantes ubicados entre Ciudad Vieja y otros barrios del municipio.

Además, Sinergia está en la búsqueda de propiedades para abrir un nuevo espacio este año. "(ZAG) lo tomamos como para validación. Entendimos que era un coliving chico y estamos buscando de arriba de 50 habitaciones. Ahora que tenemos más pulido el producto vamos a empezar la expansión" en Montevideo y Buenos Aires, anunció el CEO de Sinergia, Martín Larre. Según el gerente de Marketing de ACSA, José Luis Díaz, la empresa tiene capacidad para abrir más colivings y asociarse con nuevos jugadores. Dijo que si bien requiere más trabajo que administrar viviendas tradicionales, si se genera mucho movimiento, el coliving "puede llegar a ser más rentable".

La única regla

Una pequeña placa dorada en la puerta que lleva el nombre del coliving dice poco de lo que se puede ver dentro del patrimonial edificio donde funciona ZAG.

En el amplio espacio al que se le llama comedor pero que es también uno de los puntos de mayor interacción de la comunidad, a las 15:30 del jueves pasado no volaba una mosca; el lugar parecía intacto, como estrenado ayer. Una laptop y un vaso de Starbucks son la primera señal de "coliver" en uno de los tres espacios de trabajo ubicados a la derecha. En la cocina y el resto del espacio con un living y espacio musical -con piano y tocadiscos-, hasta el más mínimo objeto está meticulosamente ubicado en su lugar. "Ellos reaccionaron bien frente a todo lo que es comunidad. Se sienten en casa y cuidan mucho todo. La dinámica de hostel no aplica acá", comenta el director de ZAG, Mathias Velazco, quien gestiona el coliving y selecciona a los "colivers" (quienes para aplicar deben enviar un mail a hola@zag.uy) de forma que puedan aportar valor a la comunidad.

cocina coliving
La antecocina y la cocina son de uso común en ZAG. Cada habitación tiene un compartimiento tanto en la alacena como en la heladera. Los utensilios, en tanto, son compartidos por todos los colivers.
La antecocina y la cocina son de uso común en ZAG. Cada habitación tiene un compartimiento tanto en la alacena como en la heladera. Los utensilios, en tanto, son compartidos por todos los colivers.

Un joven estudiante colombiano mira un partido del Mundial en el sillón de la sala de cine -manta y mate mediante- junto a Gabriela, Maximiliano y Rafael; y no tardó en confirmar que no hay más regla que el guiarse por el sentido común. Entre risas, atribuyen el orden y la buena convivencia a la "calidad en las elecciones" de Velazco.

Un after todos los jueves que funciona como momento de integración para los nuevos, ñoquis en conjunto los 29, son algunas de las iniciativas que se generaron espontáneamente.

Living coliving
Un tocadiscos de un lado, un antiguo piano del otro y sillones de mimbre en medio propician un ambiente ideal para el intercambio entre los colivers. Es uno de los lugares elegidos para el after office de los jueves en ZAG.
Un tocadiscos de un lado, un antiguo piano del otro y sillones de mimbre en medio propician un ambiente ideal para el intercambio entre los colivers. Es uno de los lugares elegidos para el after office de los jueves en ZAG.

"Estuve a punto de irme a vivir a un apartamento convencional. Pensaba pagar $ 13.500. Acá tenés luz, agua, internet, insumos como el café y otras cositas que van sumando como la limpieza semanal. Haciendo cuentas, capaz gastaba más en un apartamento tradicional. Me terminé decidiendo también por el modo de vivir. Hay gente muy interesante viviendo acá", señala Maximiliano, quien vende servicios editoriales a una empresa de Alemania.

Enrique, estudiante colombiano, cuenta que le vino "de maravilla" porque al buscar apartamentos encontró que debería lidiar con seguro, garantía, contrato a dos años: "Yo de aquí a seis meses no sé dónde voy a estar".

Situación similar es la de Rafael, jugador de póker online que vive junto a su esposa en la habitación Londres -todas las habitaciones tienen nombres de ciudades innovadoras- ciudad a la que irá en julio por unos meses.

Cowork
Tres espacios de cowork están ubicados a la entrada del comedor del montevideano ZAG. En su último piso, en un lugar originalmente creado para clases de yoga o meditación, otras mesas también invitan a los habitantes a trabajar, en un espacio más aislado del resto del edificio.
Tres espacios de cowork están ubicados a la entrada del comedor del montevideano ZAG. En su último piso, en un lugar originalmente creado para clases de yoga o meditación, otras mesas también invitan a los habitantes a trabajar, en un espacio más aislado del resto del edificio.

A futuro

Villamide asegura que existe demanda para más colivings. Apuntó que creció sobre todo con la llegada de inmigrantes, que en 2017 representó un número superior al crecimiento demográfico de Uruguay del año. "Tenemos más inmigrantes que nuevos uruguayos en el territorio nacional. Estamos agregando una demanda excepcional para la que el mercado habitacional no estaba preparado" explicó.

Agregó que solo para atender a los inmigrantes, se necesitarían decenas de nuevos colivings. Fue por entender que se trataba de un problema real y de una demanda no satisfecha que al consultor inmobiliario le interesó colaborar con la propuesta de los arquitectos Mariana Ures y Gonzalo Bustillo, creadores del proyecto de investigación Rehabita 2020, con el objetivo de trabajar en inmuebles vacantes en áreas centrales de Montevideo con fines de inclusión social.

Según Villamide, el barrio Ciudad Vieja es "donde hay más edificios de buen porte subutilizados" a los que se les podría dar vida con este tipo de soluciones habitacionales.

Ures contó que al realizar el proyecto y hablar con los alcaldes sobre las necesidades de cada municipio, Varela señaló que en Ciudad Vieja, en particular, existe una alta demanda de soluciones habitacionales de bajo costo y transitorias. Dijo que al mismo tiempo estudiaron el Plan Quinquenal de Vivienda y que no encontraron alternativas a la vivienda para familia tipo, de carácter propietarista. "El Estado en su política de vivienda no está considerando alternativas a la idea de una casa por familia", subrayó. El proyecto plantea crear colivings para los segmentos de la población trabajadora que por algún motivo no accede a una garantía ni a las condiciones de acceso a la vivienda que existen en el mercado, apuntó Ures. Ese segmento es el que hoy cuenta con pensiones "indignas" como única opción para vivir. "Lo que rastraeamos como alojamiento transitorio de bajo costo, en palabras del alcalde Carlos Varela, tiene un nombre a nivel de comercialización en el mundo y es coliving", añadió.

Welive
WeLive –colivings en las ciudades de Washington y Nueva York– es una evolución del espacio de trabajo WeWork.
WeLive –colivings en las ciudades de Washington y Nueva York– es una evolución del espacio de trabajo WeWork. "WeLive desafía a los tradicionales apartamentos a través de espacios físicos que fomenta el relacionamiento significativo". En Nueva York, las habitaciones cuestan US$ 3.050 por mes. En Washington el costo es de US$ 1.500.


"La cantidad de inmigrantes que está recibiendo Uruguay amerita que alguien se ponga a pensar sobre las respuestas habitacionales que se les van a dar". Mariana Ures, co-autora del proyecto Rehabita 2020.

Una pieza de nueve metros cuadrados de una pensión, sin baño, tiene un costo de alquiler de US$ 44 el metro cuadrado. "Nosotros tenemos apartamentos en la rambla de Pocitos que valen un millón de dólares y se alquilan a US$ 22 el metro cuadrado, la mitad de una pensión de las deterioradas", señaló Villamide.
Según el consultor, las pensiones se valorizaron como producto de la nueva demanda -inmigrantes-. "Tenemos un problema para el que el Estado no tiene suficiente recurso para atender", señaló. Al respecto, Ures agregó: "Hay un público objetivo que no está pudiendo acceder a una solución formal, digna, pero que tendría la capacidad de solventar una vivienda digna".

El estudio de viabilidad financiera determinará, a su vez, si el del proyecto Rehabita 2020 es un negocio atractivo para inversores privados para posteriormente salir a captarlos, así como de qué manera el Estado puede intervenir para promover esta solución, como se hizo en su momento con las exoneraciones tributarias para impulsar la inversión en Viviendas de Interés Social.

Alternativas

Otras opciones de alojamiento transitorio son los hoteles, hostales y residencias (estudiantiles o de mayores). Según el presidente de la Asociación de Hoteles, Francisco Rodríguez, prácticamente todos los hoteles en Montevideo, para mantener los presupuestos, abren las puertas al público estable que precisa alojarse por meses. "Siempre existió la posibilidad de que alguien se quede dos meses o un año. Ahora los hoteles tienen otras características", dijo. El público que elige estas estadías se conforma generalmente por diplomáticos a la espera de que se les designe una casa y ejecutivos, mientras que los inmigrantes suelen optar por las pensiones. Los beneficios para estos clientes pueden estar en las tarifas, sobre todo en hoteles chicos, dijo Rodríguez. "Generalmente es un negocio que se hace en el momento con el encargado del hotel, de acuerdo a las necesidades del cliente", confirmó.

El hotel Cottage y los que forman parte de la cadena Marriott, son dos que apuntan a este segmento (ve recuadro).

Más opciones de alojamiento temporal

Cottage

Cottage hotel
Hace tres años y medio que el hotel Cottage Carrasco cuenta con habitaciones destinadas al alojamiento temporal. Dado el éxito, se proyecta que próximamente sean 11. La idea, dijo su gerente comercial, Nicolás Añón, es convertir estos espacios en lugares donde los clientes se sientan como en casa.
Hace tres años y medio que el hotel Cottage Carrasco cuenta con habitaciones destinadas al alojamiento temporal. Dado el éxito, se proyecta que próximamente sean 11. La idea, dijo su gerente comercial, Nicolás Añón, es convertir estos espacios en lugares donde los clientes se sientan como en casa.

El hotel Cottage cuenta con habitaciones destinadas a alojamientos temporales. Son de 55 metros cuadrados, con kitchenette, un dormitorio, entrada independiente y garage propio. La tarifa diaria para quienes se alojan por al menos cuatro meses, es de US$ 126, e incluye el uso de salas de reuniones, del living del hotel para reuniones, piscina, servicio de mucama, gimnasio y sauna, entre otros. "Es alquilar un apartamento con servicio de hotel" dijo su gerente comercial, Nicolás Añón. Hace tres años y medio que el hotel Cottage Carrasco cuenta con habitaciones destinadas al alojamiento temporal. Dado el éxito, se proyecta que próximamente sean 11. La idea, dijo su gerente comercial, Nicolás Añón, es convertir estos espacios en lugares donde los clientes se sientan como en casa.

Marriott

En los hoteles de Marriott es muy habitual contar con huéspedes por tiempos prolongados. "Encuentran en las instalaciones del hotel todo lo necesario para sentirse cómodos. Además de una habitación confortable cuentan con el servicio de desayuno, almuerzo o cena, como también acceso al gimnasio", dijo su directora de Comunicaciones, Ximena Tomé. Se puede adaptar el equipamiento de las habitaciones de acuerdo a necesidades de cliente y las tarifas varían dependiendo de la fecha, el tiempo y la disponibilidad del hotel.

Residencias estudiantiles

Según Larre, una residencia estudiantil, a diferencia de un coliving, cumple una necesidad "más funcional". Agregó que un coliving apunta a brindar experiencias más allá de la solución habitacional. "Donde quieras vivir con gente de otro país, de otra edad y una experiencia más abierta que eso, el coliving genera más valor". Y agregó que está cambiando el querer vivir con amigos de siempre. Desde $ 7500 y hasta los $ 15000 es el rango de precios de una residencia estudiantil, dependiendo de sus comodidades. En Millennials Home apuntan a estudiantes uruguayos y extranjeros. Las habitaciones son compartidas y hay dos precios: $ 7.600 y $ 8.600, dependiendo de si tiene baño en suite o si el baño está fuera de la habitación. Incluye limpieza diaria, lavandería, áreas comunes.

Hostales

Según el vicepresidente de la Cámara de hostales y albergues de Uruguay, Eduardo Santos, algunos hostales tienen tarifas diferenciales para huéspedes estables, aunque esto es más corriente en los Bed & Breakfast, como en Una noche más, donde se cobran US$ 260 cada 15 días. Estos alojamientos son casas de familia con varias habitaciones, con baño compartido o en suite.

El hostal El Viajero permite una estadía máxima de 15 días. Al alojarse más días, "ya sería como una pensión" indicó su encargado. "Se trata de mantener la mística, es para viajeros o turistas, más abiertos a conocer gente".El hostel Ukelele antes contaba con tarifa mensual. Sin embargo, "quienes se quedaban a vivir, se apropiaban del lugar. "La idea es que deseen conocerse y tomar rutas juntos".


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