Por Gillian Tett
¿Cómo convencer a los republicanos de que deben salvar el planeta?
Los votantes de Trump no apoyan las políticas verdes. Pero quizás es sólo la forma en la que se presentan
Los votantes de Trump no apoyan las políticas verdes. Pero quizás es sólo la forma en la que se presentan
Por Gillian Tett
¿Existe la posibilidad de que los partidos políticos estadounidenses, cada vez más polarizados, se unan para abordar las grandes cuestiones políticas? A juzgar por las conversaciones de esta semana en el foro Aspen Ideas en Colorado, la respuesta es "no".
Acontecimientos como la decisión de la Corte Suprema de anular el derecho al aborto han acelerado las encarnizadas guerras culturales, mientras que la perspectiva de que Donald Trump se presente a la presidencia en 2024, que los expertos de Aspen consideran probable, no hace más que envenenar más el pozo.
El cambio climático también está resultando divisivo. Una encuesta realizada por Pew Research en 2020 mostró que aunque el 72 por ciento de los demócratas piensan que los seres humanos están causando el cambio climático, y el 89 por ciento quiere que el gobierno haga más, para los republicanos las proporciones son del 22 por ciento y el 35 por ciento, respectivamente. Las encuestas posteriores han mostrado una brecha similar, ya que los demócratas presionan por una rápida acción climática y los republicanos, como el ex vicepresidente Mike Pence, prometen apoyar los combustibles fósiles.
Sin embargo, si el encuestador republicano Frank Luntz está en lo cierto, podría haber una forma de superar esta brecha en cuestiones ecológicas. Luntz le mostró al grupo Aspen algunas de sus recientes encuestas en las que se les preguntaba a los votantes, tanto en EEUU como en el Reino Unido, qué tipo de frases e imágenes podrían inducirlos a apoyar las políticas ecológicas. Su conclusión es que la mayor parte de los mensajes de los activistas ecologistas fracasan entre la mayoría de los votantes.
¿Por qué? Uno de los problemas es el tono: los mensajes dirigidos a los republicanos suelen funcionar mejor cuando se presentan inicialmente en términos de oportunidad, no de miedo. Para los demócratas ocurre lo contrario. Los activistas ecologistas suelen hablar de un "problema global", mientras que para llegar a los votantes de Trump, dice Luntz, los mensajes ecologistas deben hacer énfasis en "por qué es bueno para ti, tu familia, tu barrio, tu comunidad, tu país, en ese orden".
En cambio, dice, el lenguaje de los ecologistas, como "cero neto", "emisiones de carbono" y "gases de efecto invernadero", suena tan abstracto que desanima a los votantes. "Cada vez que John Kerry [el enviado del presidente Biden para asuntos climáticos] dice 'compromisos globales' quiero darle un pisotón", dice Luntz.
Los datos de sus encuestas apuntan a dos temas que resuenan entre los votantes de la derecha (y también entre muchos de la izquierda). Uno de ellos es el objetivo de crear un medio ambiente "más limpio, más seguro y más sano", y compararlo con nuestro objetivo cotidiano de preservar nuestra propia salud personal. Luntz dice que esta frase supera a la de "sostenibilidad" por "un factor de dos a uno" en términos de respuestas positivas de los votantes entre los republicanos. De hecho, cuando se les preguntó si consideraban más importante proteger "la economía" o "el medio ambiente", el 75 por ciento de los votantes estadounidenses eligió la primera opción. Pero cuando la pregunta se
reformuló para ofrecer la posibilidad de elegir entre "la economía" y "un medio ambiente sano, seguro y limpio", el 55 por ciento eligió esta última opción.
El segundo cambio que Luntz promueve es enfocarse más en la necesidad de proteger el planeta para los hijos y nietos de la gente, en lugar de hablar de la naturaleza o la ciencia en abstracto. Aquí hay algunos giros regionales interesantes, pero tanto los votantes estadounidenses como los británicos se sienten más alarmados por las imágenes de casas en llamas que por las escenas de inundaciones y las imágenes de paisajes más abstractos.
No hay duda de que algunos activistas verdes rechazarán esto, y alegarán que la prioridad es cambiar la política, en lugar de preocuparse por los mensajes. Al fin y al cabo, antes de convencerse de que era una cuestión urgente, Luntz trabajó en favor de algunos de los políticos estadounidenses que más han hecho para frenar los avances en materia de cambio climático. Le aconsejó al presidente George W. Bush que se enfocara en la "falta de certeza científica" en una época en la que el consenso científico era, de hecho, amplio. Y promovió el uso de la frase "cambio climático" en lugar de "calentamiento global" porque suena menos grave.
Pero como le dijo John Doerr, el capitalista de riesgo (y demócrata), al foro Aspen, el cambio climático es una amenaza mortalmente grave que necesita una respuesta urgente. Distribuyó oportunamente un "plan de acción para resolver nuestra crisis climática ahora" de 10 puntos que pretende "llegar a las cero emisiones netas" enfocándose en "objetivos y resultados clave". Y aunque esto sonó sensato y admirable, también ilustró bastante los puntos de Luntz.
Yo sugeriría que es hora de tomar en serio todas las sugerencias. La historia demuestra que es un error asumir que nunca podrá haber una acción climática bipartidista. El historiador Douglas Brinkley señala que, en la década de 1960, algunos de los principales políticos republicanos se involucraron a fondo en las campañas medioambientales porque en aquel momento se enmarcaban en un proyecto de protección del patrimonio natural del país, como los parques, y por tanto coincidían con los valores conservadores. De alguna manera, hay que volver a despertar ese espíritu cooperativo.
Pero eso sólo puede ocurrir si rompemos los silos sociales e intelectuales que existen en ambos bandos. ¿Y qué mejor momento para hacerlo que cuando el calor extremo causa estragos en EEUU, Europa y el mundo?