Cuando pase el tiempo, tendremos muchas razones para acordarnos de este año, el 2021. Una de ellas, que no debería pasar desapercibida en el medio de las turbulencias sanitarias y políticas cotidianas, es el reciente lanzamiento de dos “usinas de ideas” enfocadas en los desafíos del gobierno de Montevideo. El 8 de junio, el Partido Nacional hizo la presentación en sociedad del Centro de Estudios Metropolitano “Andrés Abt”. En la ocasión, se presentó el primer producto de la nueva institución: una investigación de opinión pública de la empresa Cifra titulada “Montevideo y su gente: una mirada por municipio”.1 El 23 de junio, el Partido Colorado instaló formalmente el Instituto Joaquín Suárez.2 Ambas instituciones tienen similares objetivos: se proponen ofrecer respaldo técnico al trabajo de los ediles en la tarea de controlar la gestión del gobierno del Frente Amplio en Montevideo, contribuir a la elaboración de lineamientos programáticos para una gestión alternativa, y aportar en la formación de cuadros de gobierno para cuando, finalmente, se concrete la alternancia. Las dos procuran, en esencia, fortalecer la capacidad de los partidos fundacionales para desafiar la larguísima hegemonía del FA en Montevideo.
Competencia electoral y “usinas de ideas” en Montevideo
Los partidos fundacionales están buscando desarrollar musculatura política