23 de septiembre de 2021 15:19 hs

Rana Foroohar

¿Estamos avanzando hacia la feminización del trabajo? ¿Y podría esto conducir a lugares de trabajo y una economía más equilibrados? Creo que la respuesta a ambas preguntas es sí.

La idea parece antitética a la luz de la "she-cession” (recesión femenina), en la que las mujeres abandonaron la fuerza de trabajo durante la pandemia en mayor proporción que los hombres para amortiguar la súbita pérdida de la atención infantil y asumir la carga de la educación en el hogar.

Pero creo que se trata de una irregularidad relacionada con la pandemia de coronavirus que se corregirá conforme reabran las escuelas y la vida retorne a una cierta apariencia de normalidad. La mayoría de las mujeres tienen que trabajar, económicamente hablando. En EEUU, es casi imposible mantener a una familia con el ingreso promedio de US$67,521 si no lo hacen. Muchas mujeres, por supuesto, simplemente quieren hacerlo.

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La tendencia mayor es que en los próximos años las mujeres también dominarán y redefinirán gran parte del mercado laboral.

Consideremos, por ejemplo, que las mujeres representan ahora el 59.5 por ciento de todos los estudiantes universitarios. Esta tendencia se viene desarrollando desde hace tiempo, pero ha recibido un gran impulso por la pandemia de Covid-19. Aunque muchas madres se quedaron en casa con los niños, más hombres que mujeres abandonaron la universidad, en parte para mantener a las familias. Dentro de unos años, esas mujeres con estudios universitarios tendrán una ventaja en el mercado laboral.

¿Y qué pasará con las mujeres sin licenciaturas? Si no se reincorporan al trabajo, sería un golpe para el crecimiento económico, que está en función del número de trabajadores más su productividad. Pero conforme reinicien las escuelas, es probable que ellas se reincorporen a trabajar. Consideremos el ejemplo de países como Francia, que mantuvo las escuelas abiertas y tuvo mucho menos deserción de mano de obra femenina.

Las cifras de empleo de otoño en EEUU serán reveladoras en este sentido. Pero, independientemente de lo que muestren las cifras mensuales, hay otra razón para creer que la mano de obra será más femenina en el futuro. Muchas de las categorías laborales estadounidenses que más crecerán en la próxima década pertenecen a la economía del cuidado, donde las mujeres están representadas de forma desproporcionada.

Esta parte de la economía ofrece algunos ejemplos fascinantes de cómo pueden cambiar las industrias cuando hay más mujeres en la fuerza laboral. Un próximo libro de la profesora de Harvard Claudia Goldin, Career and Family (Carrera y familia), examina cómo las mujeres han luchado por equilibrar el trabajo y el hogar a lo largo de las décadas. Entre sus muchas conclusiones está la noción de que la participación femenina en el lugar de trabajo cambia la naturaleza misma del trabajo.

Pexels Las mujeres pueden redefinir la naturaleza del trabajo

Conforme las mujeres se convirtieron en médicos en mayor número, por ejemplo, las oportunidades de trabajo flexible en el campo aumentaron para todos. El aumento de la cifra de mujeres veterinarias cambió toda la estructura del sector, que comenzó a consolidarse, ya que las mujeres usualmente no querían el horario de 24 horas al día que suelen tener las consultas individuales.

Aunque la pandemia afectó mucho a los padres que trabajan, también provocó un necesario replanteamiento del equilibrio entre la vida laboral y la personal. ¿Por qué muchos de nosotros estamos agotados? ¿Deben los mercados laborales de los países ricos tener la forma de una mancuerna, con demasiados empleos en las partes superior e inferior y pocos en el centro? ¿Podemos todos encontrar un mejor equilibrio? ¿No sería mejor económica y políticamente si lo hiciéramos?

Ya hay señales de cambios. La mayoría de las grandes empresas están pasando a un horario flexible permanente. El 70 por ciento de los empleados cree que esto aumentará la diversidad en la contratación, según una encuesta de McKinsey. Los recortes en los viajes de negocios de larga distancia les facilitarán a los padres que trabajan aceptar los grandes empleos de las empresas. Las compañías llegarán incluso a priorizar el "significado" del trabajo. No hay más que ver cómo los bancos de inversión automatizan las tareas más simples, no sólo para ahorrar dinero, sino también para atraer mejores talentos ofreciendo un trabajo de mayor calidad para los humanos.

Ciertamente, hay muchos contraindicadores. La desigualdad sigue dividiendo el mercado de trabajo de forma que fomenta el trabajo en horas más extremas, un resultado que usualmente no favorece a las mujeres. En el extremo inferior del espectro socioeconómico, el software de programación automatizada ha creado un nuevo taylorismo de alta tecnología que es brutal para todos los trabajadores mal remunerados, pero especialmente duro para las familias trabajadoras.

Sin embargo, a pesar de todo esto, sigo pensando que el lugar de trabajo se feminizará — y quizás se humanizará — debido a los cambios tecnológicos a gran escala. Después de que el software, la inteligencia artificial y otras tecnologías de vanguardia hayan trastocado aún más la fuerza laboral, la programación y los cuidados constituirán gran parte de lo que quede en el mercado laboral. Incluso el número de programadores necesarios será mucho menor, conforme las máquinas se dirijan mejor a sí mismas. El software, como dijo el fundador de Netscape, Marc Andreessen, se 'comerá' el mundo.

Mientras tanto, el envejecimiento de la población y la necesidad de mejorar la educación requerirán más trabajadores docentes, de la salud y de los cuidados y, por supuesto, cuidadores de niños para quienes hacen esos trabajos. Una de las principales prioridades de la Casa Blanca de Biden es mejorar la cualificación y la remuneración de los trabajadores de esta "economía del cuidado".

Por supuesto, la diversidad se ha convertido en un objetivo clave de las empresas. Pero incluso si las compañías priorizaran sólo a los beneficios, deberían intentar contratar a más mujeres, teniendo en cuenta que los datos demuestran que el rendimiento de las acciones de una empresa puede ser hasta un 50 por ciento mayor cuando hay un mayor número de mujeres en posiciones de liderazgo.

En un mundo cada vez más digitalizado, donde todo se ha convertido en una mercancía, excepto el nivel más elevado de las capacidades humanas, las empresas que prosperen serán las que tengan los trabajadores más capacitados y empáticos. Sospecho que entre ellos habrá más mujeres.

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