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3 de noviembre 2023 - 5:01hs

Unidas sobre el Cambio Climático de 2023 llamada COP 28. Es la reunión anual donde se verán las caras los mandatarios de casi 200 países para procurar recursos para combatir el calentamiento global provocado por los gases de efecto invernadero.

Esas emisiones están provocadas por el uso de combustibles fósiles. El petróleo es uno de ellos, si no el principal. El encuentro se llevará a cabo en un pequeño país monárquico, Emiratos Árabes Unidos, presidido por Sultan Al Jaber, presidente de la empresa de energía renovable del país, que a su vez es una filial de la empresa petrolera Abu Dhabi National Oil Company (ADNOC).

ADNOC tiene medio siglo de existencia y es la cuarta petrolera con más reservas comprobadas del planeta. Tiene una docena de filiales, destinadas a la extracción de petróleo y gas, refinerías, gas licuado, ingeniería, transporte, petroquímica.

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En 2021, ADNOC lanzó su filial de energía renovable e hidrógeno verde junto con la empresa Taqa, con sede en Abu Dhabi, otro de los siete emiratos que componen la monarquía de 10 millones de habitantes y altísimos ingresos petroleros que acogerán la reunión para cuidar el planeta del calentamiento acelerado.

Sultan Al Jaber encabezará el encuentro y es, al mismo tiempo, el CEO de la compañía estatal de energía limpia de un estado que es un sultanato. Es decir, los accionistas y dueños de las propiedades estatales de esa nación son las familias de los emires y sultanes.

 ADNOC creó la filial de energías limpias al mismo tiempo que se llevaba en Glasgow, Escocia, la COP 26. Esa coincidencia, nada casual, permitió que Emiratos Árabes Unidos fuera designada la sede de la COP 28. Se mostró al mundo cómo una pequeña nación que provee de hidrocarburos contaminantes puede, al mismo tiempo, ser el camino para las soluciones.

Otra mirada posible, la de muchos ambientalistas, es que el poderío de las petroleras es tal que pueden continuar con la explotación de hidrocarburos sin riesgo si, al menos, una parte de sus exorbitantes ganancias las destinan al hidrógeno verde.

 

 

 

 

Las cumbres climáticas llevan el sello del país organizador, la que comenzará en Dubai a fin de noviembre lo hará bajo la sombra del petróleo y el gas que, tras la invasión de Rusia a Ucrania cobró aún más peso sobre las decisiones planetarias.

Emiratos Árabes Unidos, que se promueve como promotor de las energías renovables, es un reino al amparo de una gran compañía petrolera, como la define Ahmed el Droubi, de Climate Action Network en diálogo con AFP.

Durante la COP27 de 2022, llevada a cabo en Egipto, el número de representantes del sector de hidrocarburos llegó a un récord y eso permitió un respaldo a "las energías de bajas emisiones" como el gas natural, en un año signado por el aumento del precio del gas provocado por el faltante de ese combustible en Europa por la guerra en Ucrania.

El compromiso de estos encuentros planetarios es contener el calentamiento del planeta a +1,5ºC respecto al periodo preindustrial y eso requiere inversiones que no se hacen, precisamente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Respecto de las emisiones de 2019, para 2030 estas deberían bajar en el orden del 43%. Una cifra inalcanzable contrastada con el poderío de las compañías petroleras, que además son gasíferas y, como ANDOC, con filiales que generan energías limpias en bajísimos niveles.

2025 es el año en que debería llegarse a un pico de emisiones y, para cumplir en alguna medida con las metas propuestas, a partir de allí debería bajar la emisión de gases contaminantes. El secretario general de la ONU, António Guterres, en estos días fue contundente: “El mundo no se está calentando, sino que está en ebullición".

Uno de los debates previos al plenario se lleva a cabo con ministros y representantes de las naciones en Dubai se refiere a la compensación de los daños climáticos provocados por los países más ricos –los más contaminantes- a los países periféricos. Como en los últimos años, todo indica que esas compensaciones quedarán para el año próximo o el siguiente a pesar de que se trata de uno de los temas centrales de los Acuerdos de París firmados en 2016.

"El nudo principal por el momento es claramente el fondo de pérdidas y daños", dice la ministra francesa de Energía, Agnès Pannier-Runacher. Este fondo, que se consideró un logro importante de la COP27 de Egipto, aún no se creó.

Las naciones más ricas tienen el compromiso, tomado en los Acuerdos de París, de llegar a los US$ 100.000 millones para luchar contra el cambio climático. Esto es no solo el fondo para las naciones más vulnerables y perjudicadas, sino para la reconversión a las energías limpias, que son más caras y menos rentables.

El debate sobre el fin de las energías fósiles ocupa el centro de las negociaciones de la preparación de la COP 28. Hasta ahora solo se logró un acuerdo sobre la reducción del carbón en la COP26, pero hasta ahora no hubo resoluciones sobre el petróleo y el gas.

Sultan Al Jaber, que presidirá la COP 28, es gobernante de un país petrolero y a la vez directivo de la filial de energías limpias de ADNOC, una de las petroleras más poderosas del planeta.

Los expertos en cambio climático, más allá del poderío y la capacidad de lobby de esas empresas, siguen diciendo qué es lo que reclama el planeta: Recortar las emisiones de gases de efecto invernadero, salir de las energías fósiles, fortalecer el financiamiento de ayuda y poner en marcha el fondo de daños y pérdidas.

Esos cuatro puntos serán una vez más el escenario del encuentro anual sobre cambio climático que esta vez se llevará a cabo en Dubái entre el 30 de noviembre al 12 de diciembre. En 2015 en París, los países se comprometieron a limitar el alza de la temperatura idealmente a 1,5ºC respecto a la era preindustrial. Para los expertos, el planeta se dirige más bien a un aumento de temperatura de 2,7ºC en el año 2100.

(Con información de AFP)

 

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