Linda, mi hija, ya llevaba un mes pensando e imaginando su cumpleaños, todos los días me entregaba un plan, que al día siguiente modificaba.
Pero de repente estallaron los cohetes en el cielo de Gaza y la tierra se movía como un terremoto, los cazas F16 y los drones iban y venían arrojando una lluvia de cohetes. Los milicianos de Hamas lanzaban cohetes también. Y el clima llevaba a una catástrofe.
Padecemos falta de electricidad desde hace años, pero la falta de luz con el clima bélico crea una imagen fantasmal de la ciudad.
Si no hay electricidad, tampoco hay agua y hay que subir las escaleras hasta el undécimo piso donde vivo con mi familia en un barrio costero al norte de Gaza.
La falta de luz es falta de vida y con los bombardeos se está acabando con la vida de muchos.
Linda estaba muy triste, llorando porque perdió la fiesta de su cumpleaños, y me preguntaba “¿qué le diré a mis amigas y amigos?”. Lloraba también porque se había perdido los regalos.
Yo le prometí hacer la fiesta cuando acabe esta catástrofe bélica, y la haré como ella quería. Pero pensaba para mis adentros: “Si sobrevivimos”.
Muchas veces me lamento por haberme casado y tenido hijos. Pues me pregunto: “¿Qué culpa tienen estas criaturas?”. Y vuelvo a decirme: “¿Acaso los pueblos bajo colonización no han de tener hijos?” Las verdaderas víctimas son los niños, ¿cuánto miedo pasan? ¿Cuántos traumas sufren? ¿Cuántos malos recuerdos almacenan en sus memorias? ¿Y su subconsciente? ¿Qué tipo de personalidad van a tener estos niños con toda esta violencia que están absorbiendo?
Los niños del barrio, ¿no juegan otras cosas que no sea la guerra?
Yo mismo tengo una infancia llena de sufrimiento, resultado de las varias guerras que he vivido. Tuve que leer mucho y en varios idiomas, tuve que viajar a varios países y varias culturas, discutir mucho y mucho, pasar por varias experiencias. Tuve que perder muchas cosas, todo esto para llegar a la tolerancia. Muchas veces no doy respuestas a las preguntas de mis hijos sobre las imagines trágicas que pasan por televisión. Les digo que les explicaré más tarde y nunca lo hago.
Pero los hechos me ponen en momentos de apuro con mis hijos, en el barrio, en la escuela. Porque ellos hablan de todo y saben toda la trágica historia.
Adonís, mi hijo mayor (10 años) me dice: “¿Por qué tengo que adaptarme a la guerra?, ¿por qué no nací en otro pais sin guerra? ¿Por qué no podemos viajar? ¿Por qué los israelíes cierran las fronteras? ¿Y por qué nos atacan y por qué nostros los atacamos? y por qué y por qué y por qué.
Nadim, el pequeño (4 años), entiende aquello de lo que habla Adonís y pone la mano derecha cerca de su cabeza y comienza a cantar el himno nacional palestino a toda voz y Linda insiste en celebrar su día.
La ciudad está cerrada, las calles vacías, hay un panorama muy triste y ella se siente humillada. La tele pasa imágenes de las víctimas de los bombardeos en todas partes de la Franja, la gran mayoría son niños y niñas bajo ruinas, unos carbonizados, otros hechos pedazos. No quiero que mis hijos vean esto. Y cambio el canal, porque el mayor drama fue cuando dijeron los nombres de las víctimas y una de ellas era amiga de Linda, su nombre estaba en la lista de invitados al cumpleaños.
Con Timón y Pumba
Mi esposa por fin pudo preparar una torta gracias a que teníamos algunos ingredientes en casa. Linda cambió la cara al verla, comenzó a sonreír. Los niños tienen el milagro del olvido. Ser feliz es lo que más buscan y la felicidad, aunque sea parcial y temporal, les hace olvidar todo sufrimiento.
Y llegó la hora de celebrar la fiesta con cinco personas, la familia. En el momento de sacarnos fotos estalló un cohete muy cerca del edificio.
Y en vez de cantar Happy Birthday to You, comenzamos a cantar la canción de Timon y Pumba conocida como Stand By Me.
Hace ya años –y varias guerras– aprendí a hacer el papel de payaso ante mis hijos en ese momento en que estalla la explosión, ellos se asustan y saltan en sus asientos con caras pálidas, ojos sin lagrimas, bocas abiertas sin grito, miradas llenas de angustia, mirando hacia mí. Me piden que haga algo por ellos... y yo mismo no sé qué hacer, no soy un héroe y, como toda persona, tengo miedo y me asusto. Pero como padre frente a mis hijos, cambio la tragedia en comedia y comienzo a hacerme el payaso. La primera vez me salió esa canción porque comienza diciendo: “Dom.. dom.. dom…” y así los niños sacaron la rabia de adentro. Y así no fue Happy Birthday, ni flamenco, ni Shakira , sino Dom.. dom.. dom… Timon y Pumba.
Linda cumplió 8 años, en este período ella sufrió la Operación Plomo Fundido (2008) y el drama de 2012 y todos los enfrentamientos desde e 2006 hasta hoy en día. ¿Cuántas veces más va a vivirlo si no se pone fin a este grave conflicto que lleva más de 70 años?
Linda insiste en que cuando acabe todo el bombardeo va a hacer la fiesta como ella había imaginado. Y yo digo para mis adentros: “Si sobrevivimos”.