El Departamento de Estado estadounidense duplicará la cantidad de efectivos de seguridad privada en Irak, a 7.000 agentes, para reemplazar las tropas de combate, cuya última brigada abandonó el país este jueves, indicó el diario The New York Times.
El personal suplementario de seguridad privada tendrá la misión de asegurar la protección de cinco campos fortificados, señaló el diario.
Las fuentes citadas por el Times, que pidieron el anonimato, indicaron que estos agentes privados deberán prevenir eventuales ataques con la utilización de radares, detectar aparatos explosivos a la vera de las rutas y operar los drones (aviones sin piloto) de vigilancia.
Asimismo, podrían tener que garantizar la seguridad de civiles en dificultades.
El diario señaló que unos 1.200 puestos hasta ahora ocupados por soldados serán cubiertos por civiles estadounidenses o iraquíes, mientras que otros puestos serán progresivamente suprimidos.
Paralelamente, The New York Times indica que la diplomacia estadounidense, que busca equipar mejor a sus empleados, prevé adquirir del Pentágono 60 vehículos antiminas y aumentar a 1.320 la cantidad de vehículos blindados.
La diplomacia estadounidense quiere asimismo comprar tres aviones -no tiene más que uno por el momento- y doce helicópteros suplementarios, que serán piloteados por las compañías de seguridad privadas.
Recurrir a las empresas privadas de seguridad podría ser una fuente de conflicto con el gobierno iraquí, cuyos dirigentes no confían en estos empleados extranjeros, luego de excesos cometidos en el pasado y que causaron la muerte de civiles.
No obstante, estos agentes privados de seguridad no tendrán inmunidad y podrán ser perseguidos por las autoridades irquíes.
Pese a la partida este jueves de la última brigada de combate estadounidense, aún quedan unos 56.000 soldados en Irak, cifra que caerá a 50.000 después del 31 de agosto, fecha fijada por Washington para poner fin a su misión de combate en este país, a cambio de una misión de entrenamiento y asesoramiento.
(AFP)