A partir del próximo año los organismos de la educación –Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y Universidad de la República (UdelaR)– van a recibir, según cálculos realizados por El Observador, unos US$ 120 millones “extra”, resultado de la diferencia entre lo efectivamente ejecutado durante 2010 y el monto que permitiría alcanzar 4,5% del PBI. El asunto es que la actividad creció 8,5% contra el 6,5% esperado y eso significa que el trozo de la torta se agrandó.
De este monto, el 80% del dinero será para la ANEP y el 20% para la Udelar. De acuerdo a lo informado a El Observador por autoridades del Consejo Directivo Central (Codicen) de la ANEP, hasta el momento no se había pensado en qué se iba a invertir el dinero adicional ya que el Ministerio de Economía aún no comunicó oficialmente el monto. Sin embargo, de antemano se conoce que del 80% que recibirá el organismo, el 25% irá destinado a retribuciones salariales de maestros y profesores.
Así fue acordado el pasado mes de diciembre con los sindicatos de la educación, y ninguno de los consultados por El Observador –ni del gobierno ni de la oposición– emitió reparos al respecto. “Todo aumento debe ser bienvenido en la medida en que sea bien utilizado”, dijo el senador nacionalista Gustavo Penadés, quien integra la comisión de Educación de la Cámara de Senadores.
¿Con el dinero restante qué se podría hacer, además de destinarlo para más salarios? ¿En qué se considera que es necesario invertir este “extra” a recibir? Las opiniones son diversas al respecto.
Para la integrante del Codicen en representación del Poder Ejecutivo, Nora Castro, se debe “priorizar lo que estaba previsto en la propuesta de la ANEP y no fue alcanzado en la aprobación por parte del Parlamento”. Según la jerarca, uno de estos puntos “es la creación de cargos para escalafón F, que son auxiliares de servicio y cargos administrativos”.
Para Teresita Capurro, elegida por los maestros para ocupar un lugar en el Codicen, “se le debería dar prioridad a planes que tengan que ver con los aprendizajes y la cobertura”. Para la consejera, algunos proyectos en los cuales se podría invertir sería el de Campamentos Educativos, así como Pro Leer y Pro Razonar.
En la misma línea opinó el consejero Néstor Pereyra, elegido consejero del Codicen por los profesores de Secundaria. “Creo que se deberían reforzar programas educativos como Uruguay estudia y el Programa Rumbo”, así como “se debería pensar en la recategorización de los cargos inspectivos y directivos”.
Por su parte, el senador Gustavo Penadés entiende que con ese dinero “tendría que haber una mejora en los salarios de los directores para que sus puestos de trabajo sean tentadores”, y “lo mismo para los inspectores”. El representante del Partido Colorado en la comisión de Educación del Senado, José Amorín, opina que “si hay que aumentar salarios, se debería hacer por incentivo de presentismo”. Para el legislador, en cambio, una buena inversión con este dinero sería “multiplicar los bachilleratos tecnológicos, y apostar a los títulos intermedios de liceo”, para lo cual “hay que tener infraestructura y profesores”.
En la misma línea que plantea un sector de la oposición, los gremios entienden que la llegada de este dinero permitiría saldar situaciones inequitativas. Desde la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM) se entiende que debe existir “una reestructura del escalafón de directores e inspectores”, dijo el secretario general del gremio, Gustavo Macedo.
Por ejemplo, en las escuelas de tiempo completo “un director con 25 años de trabajo gana $ 42.685 nominales mientras que un maestro con los mismos años gana $ 36 mil nominales”, lo cual se entiende que es una brecha corta para las responsabilidades que tiene cada uno.
(Observa)