La memoria de Jorge Larrionda comienza a navegar por lugares, situaciones, partidos, historias. Y no se detiene. Parece no tener un final.
Si las habrá vivido Larrionda para llegar a los lugares donde llegó: Once finales no son para cualquiera.
“Todas dejan algo –dice el protagonista del imaginario asado– pero la primera es la primera, y la primer Copa Libertadores fue especial. La designación la recibí estando en Francia, al otro día de dirigir Francia - Turquía por la Copa Confederaciones. Yo venía de una frustración por no haber podido ir al Mundial de 2002 por un tema gremial.
Recuerdo que me vine en un vuelo directo a San Pablo y Martín Vázquez, que fue el cuarto árbitro, viajó desde Montevideo y nos encontramos allá”. La final a la que Jorge hace referencia se jugó el 2 de julio de 2003 y Boca superó a Santos 3 a 1.
A propósito de Boca, el club argentino fue al que más dirigió Larrionda: 15 partidos.
“Sí, porque Boca tuvo mucha preponderancia en la década del 2000. El último partido incluso se lo hice a Boca contra Cruzeiro, fue cuando agredieron a Fandiño con un hielo y suspendimos el juego “.
A nivel local, por curioso que resulte, el club al que más dirigió fue Danubio: “Mi carrera tiene una extraña particularidad con Danubio porque me tocó en dos o tres vueltas olímpicas que dieron. Son esas cosas que se dan pero conmigo tienen una estadísica positiva”.
Entonces uno de los presentes en la comida le pregunta a Larrionda por los estadios donde le tocó trabajar. Y el libro de su memoria se abre.
“Por todo lo que significa para los uruguayos pitar en Maracaná tiene un significado especial. Es un monumento histórico. Ojo, también les digo el Centenario porque por más que vayamos siempre, es otro escenario mundial. Los estadios de los mundiales tienen otra majestuosidad. En Sudáfrica, en Alemania, donde me tocó en Colonia que es una ciudad hermosa. El Parque de los Príncipes de Francia es espectacular. El estadio de Yokohama (dirigió el 12 de diciembre de 2004 la final Intercontinental) es majestuoso. La cancha de Santos es un cajoncito. La Bombonera, como olvidarla. Pero lo más imponente que vi fue cuando me contrataron para dirigir un partido de la selección de Qatar. Se jugó en el estadio del club de Fossati (Al Saad). ¡No se imaginan lo que es el lujo! Parece un hotel seis estrellas”.
El baúl de los recuerdos del mundialista Larrionda se permite tener un lugar para todas las estrellas con las que compartió el terreno de juego. Para que tenga una idea le tocó dirigir a Rivaldo, Ronaldo, Ronaldinho, Messi, Rooney, Drogba, Gabriel Batistuta, Juan Sebastián Verón, Romario, Adriano, aquel River Plate de Ortega, Aimar y Saviola, Riquelme, Alexandre Pato, Zidane, Kaká. Entrenadores de la talla de Marcelo Bielsa, Leo Beenhakker, Carlos Bianchi y otros locuaces como Scolari, Emerson Leao. Y no pueden faltar en la lista los uruguayos Julio Ribas y Juan Ramón Carrasco.
“Julio es difícil porque juega su partido ahí, al costado de la cancha, y tiene muchos amuletos que te dan trabajo con la vestimenta. Pero es un profesional espectacular con el que nunca tuve un problema. Y Juan Ramón lo que tiene es el juego de su ironía que la aplica para hacerte creer que lo estás perjudicando, se siente en el plano de victima. Pero es otro entrenador con el que nunca tuve un drama”, rememoró Larrionda.
Pero si de locos se trata, su carrera está plagada de jugadores complicados a los cuales le tocó arbitrar. El Loco Gabriel González, “el paraguayo, mirá, ni me acordaba. Un jugador difícil”.
El mexicano Cuauhtémoc Blanco (en la Libertadores de 2000): “Mañoso, complicado, al jugador mexicano hay que aprender a conocerlo porque cada país y cada región tiene su particularidad”. El brasileño Edmundo, otro que generaba problemas en todos los partidos por su particular forma de jugar.
El árbitro internacional recordó una historia que le tocó vivir con el brasileño Luis Fabiano cuando defendía a San Pablo.
Fue en Morumbí en el marco de las semifinales de la Copa Sudamericana de 2003. A los 90 minutos Larrionda expulsó a los brasileños Jean, Rico y Luis Fabiano y a los argentinos Ameli, Guillermo Pereyra y Barrado.
“Ahí me tocó vivir una de las pocas batallas de mi carrera, se armó terrible lío al final del partido y me acuerdo que Luis Fabiano tiró terrible patada voladora”.
Sin embargo, la situación más compleja de su carrera la vivió en el Centenario de Montevideo con el colombiano Hamilton Ricard en la final del Uruguayo de la temporada 2006/2007. A tres minutos del final Larrionda expulsó al delantero de Danubio que se puso malo y lo fue a encarar.
“Me dijo que me iba a mandar a los de la moto (los sicarios colombianos). Un jugador temperamental con el que me tocó el momento más crítico de mi carrera porque nunca me había tocado sentir la posibilidad de que un jugador me agrediera. Se me puso cara a cara”.
Pero, para sorpresa de todos, Larrionda se desprende con una anécdota de sus inicios.
“El jugador que más me complicó en una cancha de fútbol fue el Chifle Jorge Barrios. Resulta que te iba relatando el partido a medida que se jugaba. Te decía, muy bien cobrado, acá le erraste. Para colmo yo recién empezaba entonces te generaba nervios, pero todo lo decía con respeto”.
Claro que en este tipo de reuniones donde usted tiene la posibilidad de compartir una horas con un personaje de la magnitud de Larrionda hay tiempo para la polémica. En Uruguay siempre se dice que los árbitros conducen de una manera acá y de otra totalmente distinta en el exterior.
“En lo conceptual estoy en desacuerdo. El juez debe tener la capacidad de adaptarse al juego que le toca dirigir. No es lo mismo el partido clásico de hoy (que le toca arbitrar) que la final del Uruguayo. Cada partido tiene su característica, la lluvia, la altura, la idiosincracia de los pueblos, el estadio, el estado de la cancha, el planteo de los entrenadores, el tipo de partido. El reglamento es el mismo, pero hay que tener en cuenta lo otro”.
El fuego se apaga. La botella de whisky deja paso al último trago. Y Larrionda brinda la reflexión final: “Al margen de los números me quedo con el aspecto humano. Esta carrera me permitió viajar por todo el mundo, vivir dos mundiales, los Juegos Olímpicos nada menos que en la cuna como Atenas, conocer colegas de puntos lejanos del mundo que sienten la misma pasión que yo. Fue increíble vivirlo, me permitió mucho más de lo que yo podía imaginar cuando empecé”.
Esta noche marcará el final de su carrera. Atrás quedarán 452 partidos, 11 finales internacionales, dos mundiales, Juegos Olímpicos, viajes, países de culturas diversas, majestuosos estadios, recepciones, el Olímpico de la Villa del Cerro, la compleja salida de la cancha de Salus, la bronca del clásico y los mil y un recuerdos.
Hoy volará por última vez la moneda. Hoy pitará por última vez, pero el resto, el resto es lo que queda para siempre.
Larrionda y las estrellas
Lionel Messi, Argentina
“Un placer dirigirlo y verlo jugar porque muchas veces el juego te permite apreciar detalles, por ejemplo cómo le pega a la pelota. Messi es el jugador que todo árbitro quiere ver. No se queja, al contrario, se levanta y sigue”.
Zinedine Zidane, Francia
“Caballero es la palabra que lo define. Un señor del fútbol. Por el respeto con que te habla te das cuenta que tiene otra concepción, que está en un nivel más elevado. Un jugador con respeto por la autoridad”.
Cristiano Ronaldo, Portugal
“Me tocó arbitrarle en los dos Mundiales y en los dos lo amonesté. Un jugador más cercano a lo nuestro, de protestar, de explotar al máximo el contacto con el rival. Un exquisito a la hora de pegarle al balón”.
Thierry Henry, Francia
“Siempre lo dije porque fue mi primer torneo grande y me mató seguirlo cuando picaba. Me tuve que exigir al máximo porque su velocidad era deslumbrante. Ese día me quedó marcado para siempre en mi carrera”.
José Luis Chilavert, Paraguay
“Hay muchos mitos en el fútbol. Mi experiencia personal con Chilavert fue de buen trato y respeto. Me tocó hacerle cuando debutó en Peñarol y tuvo el gesto de regalarme los guantes. Un jugador de clase”.
David Beckham, Inglaterra
“Tengo una historia particular con él que fue la del Mundial de Sudáfrica con la desgraciada jugada del gol. Me vino a hablar y la caballerosidad y el respeto con que me habló fue increíble. Señor árbitro, me dijo, la pelota entró”.
Los malabaristas, Brasil
“A los brasileños los hice a casi todos: Ronaldo, Robinho, Kaká, Ronaldinho. Un infierno verlos jugar. La calidad que tienen. También me marcó aquella generación de franceses con Henry, Vieira, Makelele y la Italia campeona del mundo”.
Rogério Ceni, Brasil
“Cuando el golero va al área rival, se genera toda una complicación. Y era lo que generaba Rogério Ceni en todos, en rivales, tribuna y jueces porque sabés que tenés que estar alerta a todos los posibles escenarios”.
Las grandes polémicas de Larrionda
No proteste
Portugal - Costa de Marfil
En el último Mundial, el portugués Cristiano Ronaldo recibió una falta cerca del área que Larrionda no sancionó y terminó amonestando al afamado delantero de Real Madrid.
Partidos que quedaron en la historia
Final Uruguayo 2006/2007
A los 87 expulsó a Ricard y el colombiano lo amenazó.
Una batalla
Semifinal Sudamericana
Luego del partido San Pablo-River se generó una batalla campal.
Suspendido
Boca - Cruzeiro
Fue su último partido de la Copa. Agredieron a Fandiño y se fueron.
Dos minutos
Mercosur 1999
El Chengue Morales ingresó a los 83 minutos y a los 85 se fue expulsado.
Fue gol
Inglaterra-Alemania
El partido que lo sacó del Mundial 2010 por no cobrar un gol inglés.
Salivazo
Eliminatorias 2002
Larrionda fue el juez del famoso partido donde Chilavert salivó al brasileño Roberto Carlos en el Defensores del Chaco.