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Estilo de vida > Entrevista

El autor argentino Manuel Soriano, ganador del premio Clarín de Novela, acaba de editar Nueve formas de caer

El último libro de relatos del escritor argentino radicado en Uruguay confirma su talento

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14 de abril de 2018 a las 05:00

Como si fuera un personaje de sus libros, uno de esos que toman decisiones en cada esquina y bifurcan su existencia constantemente, Manuel Soriano cambió la carrera de futbolista por la de abogado y la de abogado por la de escritor. De la misma manera, se mudó de Buenos Aires a Montevideo, donde vive desde 2005. Dice que llegó por amor y que se quedó por convicción. Tiene 40 años y una hija que es su gran orgullo junto con Topito, la editorial infantil que creó en 2013. Le gustan los karaokes, El extranjero de Albert Camus, la película Fargo seguida de cerca por Titanic y confiesa que tiene la manía de leer compulsivamente los comentarios de YouTube. Cuando se le pregunta por un sueño por cumplir, no duda: jugar en primera.

En varios relatos del libro los personajes tienen una relación especial con sus hijos, que son protagonistas muchas veces también de las historias. ¿Es un libro sobre la paternidad?

Es cierto que a los diversos protagonistas les pasan muchas cosas con sus hijos, pero no son cuentos estrictamente sobre la paternidad, sino sobre lo que le pasa al personaje dentro de la cabeza y cómo repercute esa realidad mental en los que lo rodean, a veces en un hijo, a veces en la mujer o en los amigos. Se trata también de mostrar cómo la gente se va atrincherando en su cabeza. Y a eso le sigue el aislamiento, aunque no se esté solo.

A pesar de que ganó el premio Clarín de novela 2015 con ¿Qué se sabe de Patricia Lukastic?, decidió volver a los cuentos. ¿Qué le da cada género?

Creo que me siento más cómodo escribiendo cuentos que novelas. Pero antes de sentarme a teclear no sé qué va a pasar. A veces parto de premisas que decantan la cosa para un lado u otro. En el caso de ¿Qué se sabe de Patricia Lukastic?, por ejemplo, yo quería escribir una biografía de ficción y terminó siendo una novela. El cuento me resulta más fácil porque escribo dos páginas por día, me cuesta escribir largo.

¿Por qué un abogado abandona su carrera para dedicarse a la literatura?

Fue una carrera corta porque después de recibirme solo ejercí dos años. Me gustaba estudiar, más que la carrera en sí misma. Además, yo notaba que en los últimos años de estudiante me interesaban cosas como el derecho en el cine o la filosofía del derecho, cosas que ya apuntaban a lo cultural. Cuando entré al mundo laboral me di cuenta de que era una tarea muy burocrática, me aburría mucho como abogado. Solo me gustaba la parte de la descripción de los hechos, que se redacta. O la parte de la argumentación. En el resto me perdía. Cuando lo dejé empecé a tener distintos trabajos y al mismo tiempo comencé a escribir ficción.

Además de escribir dirige una editorial infantil. ¿Qué hay detrás de Topito?

Fue una idea que se me ocurrió cuando trabajaba en una distribuidora de libros. Cuando me echaron, le propuse a mi exmujer, que es ilustradora, publicar un libro escrito por mí y dibujado por ella. Con ese libro ganamos un fondo concursable. Y unos amigos también ganaron otro. Entonces me encontré con que tenía dos libros en las manos y fundé la editorial. Son libros especiales, que generalmente no se hacen para niños, con referencias a personajes icónicos del rock o del cine de adultos, por ejemplo. También sacamos uno de una autora brasileña. E hice una adaptación de Flush, una novela de Virginia Woolf sobre un perro. En cinco años hemos editado 14 libros para niños.

En la novela Rugby, en ¿Qué se sabe de Patricia Lukastic? y en varios cuentos de Nueve formas de caer, el deporte está presente. ¿A qué se debe?

Creo que tiene que ver con mi vida, ya que yo podría ser perfectamente catalogado como un futbolista frustrado. Me gusta jugar deportes y me gusta verlos por televisión y analizarlos. Ahora mismo, casualmente, estoy escribiendo unas crónicas sobre los orígenes de las canciones en las tribunas de los estadios. Igual digo que en mi literatura el deporte funciona como marco, nunca es el tema principal, aunque me sirve para revelar un estado mental, como en el caso de la tenista en ¿Qué se sabe de Patricia Lukastic?

El otro gran protagonista de sus libros es internet...

Sí, porque me interesa, especialmente la dinámica de los buscadores. Mi editora dice que mis personajes se mueven igual, que llegan a una esquina y doblan a la derecha o a la izquierda, y más adelante eligen nuevamente hacia dónde ir, y así hasta que no saben cuál es el punto de origen o cómo llegaron hasta donde se encuentran. Y lo mismo sucede cuando uno usa Google u otro buscador de internet. Tengo que confesar que hoy me cuesta mucho escribir sin un buscador al lado. Es como si tuviera un segundo cerebro o una segunda memoria, ahí, en internet.

Nueve formas de caer

De: Manuel Soriano
Editorial: Alfaguara
Páginas: 176
Precio: 480

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