El comportamiento en la vida cotidiana > COMPORTAMIENTO/ ROBERTO CAVA DE FEO

El comportamiento en la vida cotidiana y en algunas ocasiones especiales

Había procurado no hablar sobre esas disciplinas, pero me parece que están muy unidas a nosotros

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17 de noviembre de 2017 a las 05:00

He recibido algunas inquietudes y preguntas acerca del Protocolo y el Ceremonial. De intento, había procurado no hablar sobre esas disciplinas en este blog. Sin embargo, me parece que están muy unidas a nuestra vida cotidiana. La austeridad que nos caracteriza a los orientales no impide la presencia de aquellas disciplinas.

¿Qué es una ceremonia? Es un acto humano rodeado de algunas formalidades. La palabra misma evoca actos pasados. Para algunos es una boda y para otros la firma de un contrato. Por eso no es posible admitir la "informalidad". Si unos amigos nos invitan a un asado, con toda seguridad preguntaremos cómo debemos presentarnos. Una repuesta rápida puede confundir si nos dicen "vengan como quieran es informal". Ese "como quieran" encierra una forma.

Protocolo y Ceremonial. El Protocolo es la norma escrita o consuetudinaria impuesta por ley o por costumbre. El Ceremonial es la forma por medio de la cual la norma o la costumbre se manifiesta. Cuando una institución celebra los aniversarios de su fundación lo hace según una norma protocolar escrita. Después, se podrá manifestar exteriormente con un homenaje a su fundador, con una ofrenda floral, un discurso, una entrega de medallas recordatorias.

Llevado por la curiosidad, busqué con calma en el espacio digital algunos temas que se nos presentan como pertenecientes al Protocolo. Encontré los siguientes: "Los platos más difíciles para el Protocolo"; "Protocolo para bodas"; "El uso de la servilleta según el Protocolo"; "Consejos para comer como manda el Protocolo"; "El Protocolo familiar"; "Nuevas normas de Protocolo"; "El protocolo en una cena de gala"; "Diez reglas del Protocolo para comportarse en sociedad"; "Las mesas de bodas no deben tener más de diez comensales"; "De acuerdo al Protocolo en las bodas de noche nunca se lleva tocado"; "El Protocolo indica que en la mesa nupcial deben estar los padrinos y testigos"; "El Protocolo señala que las señoras deben vestir de largo en la recepción"; "Cómo saludar de acuerdo al Protocolo"; "Cómo se ubican dos matrimonios en un auto según el Protocolo" y un muy largo etcétera.

Es preciso no hacer decir al Protocolo lo que nunca ha dicho ni dirá. Para ello y didácticamente debo dejar a un lado todo el párrafo anterior. Suena lindo lo del Protocolo, pero no nos compliquemos. Tenemos por una parte al Protocolo y por otra al Ceremonial. En nuestro país hay días en los cuales conmemoramos fechas patrias. Ellas se encuentran en normas que constituyen el Protocolo. Si se trata de una escuela, habrá discursos y se bailarán danzas y una maestra o un maestro de ceremonias se encargará de todo. Norma y forma están unidas.

Nuestro pabellón nacional está regido por una norma protocolar. Cuando se lo coloca en el frente de un edificio, en un escenario, se debe seguir al Protocolo que indica cómo hacerlo. Para la asunción presidencial del Presidente y Vice Presidente de la República, una norma señala que ellos vestirán de traje y corbata oscuros. Los actos, los eventos, en el Palacio Legislativo, en la Presidencia de la República, en un teatro, en los desfiles, se rigen por normas.

Una boda civil está regida por normas protocolares. Una vez que los contrayentes en presencia de cuatro testigos parientes o extraños, hayan manifestado la voluntad de unirse en matrimonio, el Oficial de Estado Civil, a nombre de la ley, los declara unidos en matrimonio legítimo. En las ceremonias religiosas de bodas, hay un Protocolo que exige la presencia de los contrayentes o de sus representantes. Lo más importante es la manifestación expresa del consentimiento matrimonial. Las formas variadas de ingreso y egreso de los recién casados, la música, la cantidad de padrinos, el cortejo, etc. pertenecen a "la forma,", es decir al Ceremonial.

En las fiestas de bodas existe una libertad total en cuanto a la elección del sitio, de la comida, de la música y como es lógico, al deseo de los contrayentes para sentarse o no alrededor de una mesa junto con sus padres, con sus hermanos, con sus amigos.

No hagamos decir al Protocolo lo que nunca ha dicho ni dirá. He puesto unos ejemplos vinculados a la vida corriente. Existe también el Protocolo en la empresa, en instituciones, en lo académico, con las graduaciones universitarias con togas o sin ellas. En UDELAR, los egresados no las usan aunque manifiestan exteriormente -en la forma- que se trata de un acto que les llega hondo unido al afecto de sus familias. En las universidades privadas las togas, con sus variados colores, mantienen una tradición de varios siglos.


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