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El desafío de ser deportista y madre

La regatista olímpica Mariana Foglia y la destacada atleta Lorena Sosa contaron a Referí cómo es ser mamá y mantenerse en la élite del deporte 

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12 de mayo de 2019 a las 05:01

Si ser deportista de élite en Uruguay ya es todo un reto, ser deportista de elite y ser madre a la vez es un desafío que implica un doble compromiso para las atletas, las que deben llevar adelante ambas facetas a la vez y con la mejor predisposición.

La contención familiar y la planificación deportiva son pilares para que esos dos roles sean compatibles. Así lo indicaron a Referí Lorena Sosa, una de las principales fondistas uruguayas de la actualidad que está volcando su carrera rumbo a la maratón, y la regatista olímpica Mariana Foglia, quien junto a su esposo Pablo Defazio lograron clasificar y competir en los Juegos de Río 2016.

Ambas son madres de dos niñas. Lorena, de Yazmín, en sus primeros años de liceo, y Milagros; y Mariana de Paula y Lara, que tiene un año y medio.

A las corridas

“Disculpá que te haya hecho esperar, mis días son complicados”, es lo primero que dice Lorena al atender la llamada de Referí. Acaba de llegar a su casa en Maldonado, donde reside, tras ir a buscar a su hija menor a la escuela y preparar el almuerzo.

“El día comienza llevando a mis niñas, una al liceo y otra a la escuela. Después que las dejo recién voy a entrenar. Llego al mediodía, cocino, las tengo que ir a buscar a la escuela. Recién almorzamos y falta llegar la grande, estoy a la espera de ella. Ya está más grande y se puede venir caminando, pero a la chica la tengo que ir a buscar”, cuenta la atleta sobre las primeras horas de sus jornadas.

Por la tarde, ayuda a sus hijas con los deberes. Luego, a Milagros, la pequeña de 10 años, la lleva a nadar con el plantel de natación. Ahí va junto a su esposo y luego aprovecha para hacer su segundo turno de entrenamiento.

Además, los miércoles y sábado viaja a Montevideo para entrenar bajo las órdenes del profe Martín Mañana, otro olímpico en Río 2016. En esos días sale a las 05:00 rumbo a la capital y a veces vuelve a su casa al mediodía. En esos casos coordina con su abuela o con su compañero Eduardo para que lleven a las niñas a estudiar.

Una pausa en la carrera

Tras la campaña a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, y la participación en el principal certamen deportivo, Mariana Foglia y Pablo Defazio entendieron que era el momento de agrandar la familia y ser padres por segunda vez, por lo que hubo un cambio en el equipo. “Para este ciclo olímpico de Tokio yo estoy en el lugar de suplente, la titular del equipo es Dominique (Knuppel). Nosotros siempre entendimos que estaba bueno tener tres tripulantes, incluso Dominique formaba parte del equipo para el ciclo de Río y la titular era yo”, contó Mariana.

“Cambiamos esos roles. Eso nos permitió tener nuestra segunda hija. Si hubiéramos emprendido el camino de Tokio juntos como lo hicimos para Río sería bastante difícil hacer las dos cosas al mismo tiempo”, agregó Mariana, quien ahora es suplente, pero sigue en actividad.

“Para el ciclo de Río ya éramos padres de Paula y nos habíamos planteado ser papás por segunda vez, no queríamos postergarlo mucho más, y encontramos un buen equilibrio en eso de ser tres en el mismo equipo, está muy bueno, y nos permitió a los tres poder desarrollarnos siendo un equipo al mismo tiempo”, comentó.

Pese a ser suplente, la regatista de 36 años entrena en horas de la tarde, cuando la pequeña Lara está en el jardín, mientras que Pablo lo hace por la mañana, cuando Mariana está en el hogar.

Ser madre y deportista es “el desafío más difícil”, señaló la deportista olímpica. “Ser padre y al mismo tiempo tener ese objetivo en común que son los Juegos Olímpicos, nos requiere un montón de tiempo y energía”, indicó.

Además, hay momentos de los ciclos en los que la exigencia física y mental se hace más dura, con viajes y competencias en las que hay muchísimo en juego.
“Es un montón de energía que uno va invirtiendo y tenés que lograr un equilibrio con tu familia”, señaló. “Ese es el desafío más grande que transitamos y estamos sostenidos por las familias. No podemos desatender esa parte”, agregó Mariana.

Los viajes y la familia

Tanto Lorena como Mariana han tenido que viajar para entrenar o competir, y alejarse de sus hijos.

Como muchos atletas, Sosa suele realizar bloques de entrenamientos en la altura antes de una maratón o un ciclo de carrera. El lugar elegido es Cachi, Salta, a donde suele viajar, sola, para preparase durante 25 días. 

Sus hijas ya están acostumbradas a ese entrenamiento de su madre, lo que no quiere decir que no la extrañen. “Me ha tocado vivir días difíciles allá, cumpleaños de ellas, día de la Madre, o mi cumpleaños que el año pasado lo pasé sola, son fechas que me gustaría estar acá”, dijo. 

Y en esos días Eduardo se hace cargo de todo. “Ahí es como un trabajo en equipo”, señaló. “Eduardo las lleva, las trae, y hace los deberes. A Yazmín la ayuda él y a veces yo desde allá. Y si bien hago videollamadas todos los días no es lo mismo que no esté mamá. Pero por suerte lo entienden, cuando las llamo están bien y disfrutan de estar solas con el padre”, dijo. 

Algo parecido les ocurrió a Mariana y Pablo cuando debieron viajar de país a país, sin volver a Uruguay, para competir. El respaldo de tíos y abuelos fue muy importante para apoyar a Paula, quien hoy tiene 10 años.

“Cuando estés de viaje y volvés a tu casa quieras o no te perdiste de cosas, por más que hoy esté la tecnología para hablar y estar un poco más presente, te perdías de cosas”, indicó Mariana. “Al regresar es como volver a reconectar con tu hija e intentar como hacerle notar que ella siempre estuvo presente con nosotros. Y hacerle entender eso a un niño no es fácil”.

Para estar cerca a la distancia, hicieron estrategias, como dejarles cartas o regalos que cada tanto sus familiares se los daban a la niña. “Eso la mantenía con esa ilusión latente de que nosotros estábamos compitiendo pero íbamos a volver”, recordó. 

Lorena, que fue madre adolescente (ver recuadro) y a los 27 años retomó su carrera de atleta que había comenzado a los 8, consideró que la familia es clave para poder ser madre y deportista. “Somos como un gran equipo. Si no tuviera su apoyo para mí sería muy difícil en el tema anímico”.

La regatista también valoró el apoyo familiar y dijo que ser madre y deportista es compatible. “Sí se puede, pero hay que animarse y pasar situaciones que son difíciles, sobre todo enfrentarse a los miedos que una tiene sobre la educación, de ser madre, de qué voy a hacer si no estoy y pasan cosas, cómo se van a resolver… Todo eso hay que ir hablándolo”, señaló Mariana, una madre olímpica. 

APUNTES

Correr con la familia

En las carreras la familia de Lorena Sosa siempre está para acompañarla. “Yazmín ya es adolescente y no le gusta tanto ir, pero cuando era chica sí, le encantaba. Y a Milagros le encanta ir a todas”, comentó. “Y Eduardo está siempre está apoyándome en todo, a veces los entrenamientos o las carreras no salen bien, una se bajonea y él está en todos los detalles”. 

Volver con 30 kilos de más

“Cuando fui madre estuve muchos años alejada del deporte porque Yazmín nació con problemas, fueron años muy difíciles para mí y para ella”, contó Lorena Sosa. “Tenía mi ropa de entrenamiento guardada, la miraba y lloraba porque decía que nunca más iba a poder volver, porque realmente pasé mal”, dijo. A los 27 retomó pesando 90 kilos, pero hoy es una atleta elite.

Apoyo y dinero

Sosa tiene varios sponsors, pero no de dinero sino de indumentaria, por lo que el trabajo de su marido en la Intendencia de Maldonado es clave en la estructura familiar. Foglia divide los entrenamientos con su trabajo como instructora de vela en el Yacht Club de Punta del Este, además de charlas sobre cuidado del medio ambiente, ya que es bióloga marina.

Enseñanza para hijos

“Paula, que tiene 10 años, siempre se sintió parte del proceso para llegar a Río”, contó Mariana. “Nos recomendaba lo que teníamos que hacer, era muy divertido, y nosotros luego le contábamos como seguíamos lo que nos aconsejaba”, agregó. “Y le quedó el tema de ponerse un objetivo y enfrentarlo con alegría y dedicación, lo que nos deja contentos”, expresó.

Entrenar embarazada

¿Cómo afecta el embarazo el físico de una deportista? Mariana indicó que armaron un plan con su entrenador, Oscar Gadea, y su ginecólogo, para ver cómo entrenar durante el embarazo. Hasta los cinco meses hizo ejercicios con pesas, incluso una última navegación sin intensidad de competencia, y en los meses siguientes se dedicó a mantener su físico.

La otra carrera de Lorena: que a su hija Yazmín se la trate igual que a los demás 

Lorena Sosa fue madre por primera vez cuando era un adolescente y nació Yazmín, quien es sorda. Ahora en edad liceal, la hija mayor de la atleta tuvo un momento en el que no la pasó bien, lo que llevó a que su madre se manifestara en las redes. 
“El año pasado en el liceo las profesoras la trataron impecable, tuvo un problemita con una adscripta y unas compañeras que la miraban mal y no la integraban. Por suerte tiene compañeras en la clase que le dan para adelante y hay profesores que la ayudan, que le adaptan el material para ella”, contó a Referí.
El tema ya fue hablado en la familia. “Eso le va a pasar siempre en la vida, van a haber personas que la van a ayudar y otras que no. Ella ya lo sabe”, señaló.
“Pero ella mira más allá de eso. Cuando pasó esa situación lo único que me dijo fue ‘mamá, no quiero ir mañana al liceo’. Era la primera falta que tenía en el año, casi a fin de año. La dejé faltar y el lunes volvió como si nada hubiera pasado, siguió y le fue precioso”, agregó Lorena, quien reconoció que por un tiempo se le hizo difícil tratar el tema. “Obviamente trato de que todos nos tratemos a todos por igual. Y en Maldonado se van abriendo puertas nuevas para ellos”, dijo. 

Los consejos para ser madre y deportista: planificar, hablarlo y sacarse los miedos
Mariana Foglia se animó a dar sus recomendaciones para las deportistas que se plantean el tema de la maternidad. “Se requiere mucha planificación y hay que hablarlo muy bien con tu pareja, con tu entrenador y tu familia, para que se haga un equipo más allá del equipo cerrado, como el que éramos Pablo y yo”, señaló. “Tiene que haber un consenso familiar o de un apoyo que te va a llegar cuando vos estés afuera de tu casa”.
También indicó que en ese diálogo hay que “sacarse los miedos” sobre el asunto y expresarlos. “Todas las madres en algún momento nos sentimos mal por no estar en casa. Pero si tus hijos ven que vos lo hacés con alegría, si es algo que te hace bien, que alegra el corazón, ellos se dan cuenta y luego ellos lo viven así también. Entonces se termina trasformando en algo lindo y que se construye con tus hijos”.
“Por más que haya situaciones que sean difíciles, creo que vale la pena hacerlo y animarse a dar ese paso, porque el resultado a largo plazo es bueno. En mi caso fue bueno y animaría a otras mujeres a que lo hagan”, agregó la regatista, quien en la campaña para Río contó con la compañía de su hija mayor Paula como una más en el equipo.
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