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El dolor de La Mañana

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24 de enero de 2020 a las 05:02

En una columna incalificable, en la cual le reclama al director de El Observador que encuadre a sus periodistas para que informen de acuerdo a la supuesta línea editorial del diario, el semanario La Mañana vuelve, una vez más, a destilar el dolor que siente por el hecho de que quien esto escribe haya ventilado a la opinión pública las confesiones de Gavazzo y Silveira en el Tribunal de Honor.

A juzgar por la envergadura y la persistencia del dolor, que no cede con el paso de los meses, la herida debe haber sido muy grande.

Dolió la información.

Mucho.

Escribe el editorialista de La Mañana que esa noticia, que conmovió al Uruguay, fue parte de una campaña contra Manini Ríos que habría comenzado en 2015, apenas designado comandante del Ejército. Y que luego habría continuado sin pausas. Y que la publicación de las actas de los Tribunales de Honor fue parte, un eslabón más, de esa campaña contra Manini.

Dice:

“Campaña que se prevalece de haber obtenido en forma exclusiva los documentos reservados de lo actuado por los Tribunales de Honor. De toda esta información privilegiada que indebidamente llegó a El Observador (vaya uno a saber de qué favores eran acreedores) se hace un uso arbitrario. ¡La peor mentira es la verdad a medias! El archiconocido historial de Gavazzo se transformó para este medio y –otros muchos– que veían con honda preocupación la posibilidad de que Manini emprendiera una exitosa carrera política, en una espesa cortina de humo para desdibujar su imagen de hombre íntegro y su propuesta política auténticamente Artiguista”.

Y agrega:

“Desde estas mismas páginas, el 2 de octubre pasado, se le contestó al periodista Leonardo Haberkorn que el documento que se manipulaba como Expediente Completo, que él daba a conocer a través de El Observador “en realidad no está completo y recién comienza en la foja 15”. Preguntándole ‘¿Qué hay en las primeras páginas que no fue dado a conocer?’.
Responderé al editorialista.

Para empezar, al momento en que se publicaron las confesiones de Gavazzo, el último día de marzo de 2019, me consta que Manini Ríos no creía ser víctima de ningún complot por parte del diario El Observador.

¿Cómo lo sé? Porque Manini Ríos, antes de que publicara el contenido de las actas, me recibía con cierta frecuencia en su despacho de comandante para hablar de las noticias del momento. Es cierto que yo también trabajaba en otros medios, como ahora también trabajo en varios. O en todo caso, el hecho de que trabajara en El Observador no era ningún problema para conversar, tal como los periodistas solemos conversar con fuentes de todo pelo y color.

Y de esas conversaciones salieron notas que se publicaron en el portal Ecos y también ¡en El Observador!

Sin embargo, ahora La Mañana, para apoyar sus afiebradas elucubraciones, intenta crear y datar una enemistad en el pasado remoto, falseando los hechos.

Vayamos al caso del Tribunal de Honor.

Insinúa La Mañana que la información del Tribunal de Honor deriva o ha derivado en favores pagados o a pagar.

Cree el ladrón que todos son de su condición, dice el refrán. Y también cree el pusilánime que todos son pusilánimes.

Ya lo dije muchas veces: la fuente que me permitió revelar el secreto del Tribunal de Honor simplemente fue un ciudadano indignado con que semejantes confesiones tuvieran un año de formuladas y siguieran siendo escatimadas a la opinión pública.

No le debía nada, no me debía nada. 

No le debo nada, no me debe nada.

No le pagué, no me pagó. 

Nunca antes le había hecho una nota. Nunca después le hice una nota.

No fue Gavazzo. No fue Silveira. No fue Soros. No fueron los reptilianos.

Los señores de La Mañana, si tienen algo concreto que decir, díganlo. Y si no tienen nada que decir, tengan la dignidad de saber guardar silencio.

La Mañana también dice que habría existido cierta manipulación del expediente del Tribunal.

Otra vez: ¡cuánto les duele que se haya publicado!

Dicen que se me “contestó” que “el documento que se manipulaba como Expediente Completo” no lo era.

El columnista de La Mañana no solo escribe mal, también lee mal.

La nota que desató el escándalo, publicada el 30 de marzo de 2019 en El Observador (¡cómo les duele!), nunca jamás dijo en ningún lugar que se basaba en el expediente completo.

Lo dije en cuántas entrevistas me hicieron, y fueron muchas. La fuente me dio unas horas para que pudiera leer el grueso mazo de hojas del expediente. Me concentré en lo principal. Ya dije que, por ejemplo, no leí las declaraciones de Maurente, porque tuve que priorizar. No me daba el tiempo.

No hubo ninguna manipulación, todo fue honesto, transparente, hecho fielmente por un periodista, con una lapicera y una pequeña libreta.

Dejo el enlace a la nota para quien quiera comprobarlo: https://www.elobservador.com.uy/nota/gavazzo-admitio-que-arrojo-el-cuerpo-de-roberto-gomensoro-al-rio-negro-2019329181326

En las horas posteriores a la publicación, cuando las revelaciones del artículo, los escandalosos dichos de Gavazzo y Silveira provocaron una verdadera conmoción nacional, recibí decenas de mensajes de felicitación, de gente de todo tipo. 

De mucha gente, cientos de personas, de muchos ámbitos y colores distintos: desde Pedro Bordaberry hasta Daniel Martínez, por poner solo dos ejemplos.

Pero hubo alguna gente a la que no le gustó. Un grupo de militares, retirados y en actividad, estaba enardecido. Clamaban en las redes, sostenían que la publicación no era confiable, que nada garantizaba que efectivamente las actas dijeran lo que yo había dicho que decían. Una persona me amenazó de muerte. En los grupos de WhatsApp del MLN se propalaba la mentira de que la fuente había sido Gavazzo. 

Diez días después, el 9 de abril y en medio de una gran presión popular, el Ministerio de Defensa Nacional publicó por fin todo el expediente, o lo que dijo que era todo, el “expediente completo”. Muchísimos medios lo reprodujeron. 

Ahí se comprobó que lo que yo había anotado con una lapicera y una libreta, apremiado por el tiempo, había sido fiel a la realidad. Estaba bien. Era lo que habían dicho Gavazzo y Silveira.

Los que habían estado azuzando las redes con supuestos errores y tergiversaciones tuvieron que guardar violín en bolsa, aunque ninguno de ellos tuvo la decencia de admitir que lo publicado era lo correcto.

¡Y cómo les duele!

Fue el Ministerio de Defensa Nacional quien dijo que lo difundido el 9 de abril era el “expediente completo”. Pero es cierto que si uno observa la numeración de los folios, tal como los reprodujo la prensa, el primero lleva el número 15.

Yo no hice la nota de El Observador que acompañó la difusión de las actas escaneadas del Tribunal de Honor. No trabajo fijo en la redacción, soy un colaborador externo.

El Observador dijo que eran “el expediente completo”, quizás porque así lo difundió el gobierno, las razones no las conozco.  Pero lo que sí sé es que lo mismo dijeron, y puede consultase en la web, muchos otros medios: El País, Telemundo, Telenoche, Subrayado, radio Sarandí, radio Universal, Montevideo Portal, Ecos, LR21, UyPress, etc, etc. Todos dijeron que era “el expediente completo” y todos publicaron a partir del folio 15.

¡Y La Mañana lo presenta como algo específico mío y de El Observador!

No se puede ser más manipulador, falso y falluto.

¿Faltan páginas en el expediente completo? ¿Dicen algo importante esas supuestas 14 páginas que estarían faltando? ¿Por qué no nos cuenta La Mañana? 

Se supone que La Mañana es un medio de prensa. Se supone que tiene periodistas. Se supone que además de gente que escribe calenturientos editoriales conspiranoicos, también tiene gente que sabe cómo buscar una información. ¡Desbaraten el complot! ¡Publiquen por favor y de una vez lo que dicen las 14 páginas ocultas!

Al respecto, cuenten con mi ayuda para lo que necesiten.

Y para el dolor, hagan como Natalia Oreiro: cambien dolor por libertad.

Si pueden. 

 

Posdata:

Sres de La Mañana: Acabo de leer los 14 primeros folios en los que sustentan vuestra denuncia. Tardé 20 minutos en conseguirlos. Se los pedí al ministro José Bayardi, que me los envió sin problemas. La razón por la cual no los publicaron son dos: 1) fueron divulgados en un archivo separado al grueso expediente; 2) no dicen nada importante. Refieren a la integración del tribunal y a las razones por las cuales se descartó analizar también la conducta del coronel Gilberto Vázquez, porque ya había sido pasado previamente a situación de reforma. Tendrán que buscar una nueva línea argumental para sustentar su complot. Si necesitan que les envíe los 14 folios por mail, me avisan.

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