2 de febrero de 2018 5:00 hs

La interminable madeja de la investigación judicial en Estados Unidos sobre la denominada trama rusa parece enredarse cada día más y obliga al entorno del presidente Donald Trump a apelar a cualquier herramienta a su alcance para desligar al mandatario de cualquier vínculo con funcionarios del gobierno de Vladimir Putin durante la campaña electoral de 2016.

En estos días, la existencia de un memorando de cuatro páginas acerca de las actividades de vigilancia del FBI sobre miembros de la campaña de Trump no solo contribuyó a enrarecer el clima político en Washington sino que además alimentó un cruce de acusaciones entre el FBI, la oposición demócrata y el Partido Republicano.

El informe, cuya difusión pública se apresta a autorizar Trump –lo que hizo que el Buró Federal de Investigaciones pusiera inmediatamente el grito en el cielo– fue redactado por el presidente de la comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, el republicano Devin Nunes.

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El documento se basa en información reservada acerca de escuchas realizadas por el FBI a integrantes de la campaña del presidente.

Mientras los republicanos afirman que el documento fue inspirado en información aportada por los demócratas, estos sostienen que se trata de una maniobra para desacreditar al FBI y por ende la investigación que dirige el fiscal especial, Robert Mueller, para determinar si existió colusión entre la campaña de Trump y funcionarios rusos.

No resulta nuevo a esta altura que desde el Partido Republicano se buscó bloquear de distintas formas la investigación de Mueller, cuyo trasfondo es cuál fue el verdadero papel que jugó el presidente en todo esto. Algunos congresistas leales al presidente incluso hay sugerido suspender la investigación, a la que consideran como "una ficción".

La semana pasada, el diario The New York Times había informado que en junio Trump había querido cesar al fiscal especial, pero luego se echó para atrás.

En tanto, una posibilidad que sigue estando sobre la mesa es que en ese momento y también cuando cesó a mitad de 2017 al entonces jefe del FBI, James Comey, Trump haya intentado obstruir a la Justicia.

El presidente había pedido a Comey que dejara sin efecto una investigación sobre el exasesor de seguridad nacional, Michael Flynn -que fue cesado a tres semanas de asumir- por sus supuestos nexos con empresas rusas.

Un fiscal "incorruptible"

El fiscal especial Robert Mueller, un exdirector del FBI de 73 años, independiente y con fama de incorruptible, había sido nombrado por el Departamento de Justicia en mayo pasado para encabezar la investigación sobre los eventuales vínculos del equipo de campaña de Trump con funcionarios del gobierno de Vladimir Putin, en lo que se presume constituyó una injerencia rusa en el resultado de las elecciones estadounidenes de noviembre de 2016.

Entorno bajo sospecha

Por el momento, la investigación de Mueller no se detuvo en Trump, pero sí apuntó a algunos de los más influyentes integrantes de su entorno.

Fue así como el foco de las pesquisas apuntó al ex jefe de campaña, el abogado Paul Manafort, su socio Rick Gates y George Papadopoulos, uno de los asesores de política exterior de la campaña del presidente.

Pero también recayó sobre el exasesor de seguridad nacional, Michael Flynn, su hijo Donald y su yerno Jared Kushner, entre otros.

¿Obstrucción judicial?

El trabajo de Mueller, asistido por agentes especialamente seleccionados del FBI, se basó en poco más de ocho meses en entrevistas a numerosos funcionarios y exfuncionarios del gobierno republicano.

En ese marco, y aunque han ido surgiendo algunos indicios, todavía no está claro que el presidente haya intentado bloquear la investigación, lo que podría llevarlo a un proceso de impeachment que, en caso de ser desfavorable, podría desalojarlo del poder.

El texto de la discordia

El memorando confidencial redactado por el presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes del congreso estadounidense, el republicano Devin Nunes, produjo una controversia pública entre el FBI, el Partido Demócrata y el gobernante Partido Republicano.

El autor tomó en consideración información reservada sobre actuaciones de FBI referidas al equipo de campaña de Trump y fue severamente cuestionado por congresistas demócratas.

Difusión genera polémica

Pese a que Trump pretende dar a conocer el documento, lo que eventualmente podría ocurrir este viernes, tanto el Departamento de Justicia como el FBI opusieron una férrea resistencia por entender que la información que maneja se refiere a operaciones de contrainteligencia que no deben tomar estado público.

Para los republicanos, resulta claro que desde el Departamento de Justicia se ha intentado perjudicar al presidente incluso desde antes de su asunción.

El rol de Carter Page

El informe del que tanto se habla en Washington relata cómo fue espiado Carter Page, uno de los asesores de campaña de Trump, que mantuvo contactos con Moscú.

Realizó distintos viajes a la capital rusa antes y después de las elecciones de 2016 pero dijo que fueron por motivos personales y cuestiones académicas.

En julio de 2016 había dicho a integrantes del equipo que tenía contactos con legisladores rusos y altos funcionarios de Putin.


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