Una vez cada tanto, fotos, canciones y sobre todo videos se viralizan –es decir, se esparcen por la web como enfermedades epidémicas– hasta límites insospechados. A veces es un video tonto del que todo el mundo se ríe (como el de Colibrittany, una quinceañera con un bizarro clip en promoción de su fiesta), a veces un baile que conquista todo en su camino (Gangnam Style), y otras una canción que impulsa a la gente a subir sus propias versiones y pasar vergüenza (Call Me Maybe). En lo poco que ha transcurrido de este febrero, surgió uno de los raros casos que combina todo: el Harlem Shake.
El 30 de enero pasado, el usuario de YouTube, Filthy Frank (ver video principal), subió al sitio un espantoso clip de comedia con varios sketches. El primero de ellos mostraba a cuatro personas disfrazadas bailando como locas la canción con aire dubstep Harlem Shake, del productor Baauer, que había pasado con más pena que gloria por los ranking desde su salida cinco meses antes.
Ya el 2 de febrero apareció la primera parodia del clip, con el nombre The Harlem Shake.
En ella una persona con un casco empieza bailando por sí mismo, rodeada de otros que no parecen verlo, durante 15 segundos. En ese punto entra el bajo en la canción, y la imagen corta a todas las personas bailando de un modo caótico durante los siguientes 15 segundos.
El formato (corto, estúpidamente gracioso y divertido, rápido y fácil de filmar) explotó de inmediato, hasta el punto de que YouTube publicó un informe con gráficos que mostraban el ascenso impresionante del hit viral. En dos semanas, ya había más de 11 mil versiones, con 44 millones de espectadores.
Hay videos en habitaciones hechos por amigos, en oficinas (los staffs de Facebook y Google se sumaron), protagonizados por militares (el ejército de Noruega perdió todo el respeto), y otros debajo del agua; también se sumaron disfraces y otros utensilios para aumentar el caos.
Lo llamativo es que el Harlem Shake es un baile inventado en los 80 en ese barrio de Nueva York –un barrio negro–, que alcanzó su pico a principios de los 2000 con apariciones en varios videoclips. ¿Por qué es llamativo? Porque el original no tiene que ver en lo más mínimo con la locura ridícula de estos videos. El portal Deadspin publicó una columna en que furiosamente se criticaba esta actitud, que desconoce la relevancia cultural de la coreografía.
De cualquier manera, nadie parece hacerlo de forma consciente. Los Harlem Shakers de hoy no quieren defenestrar la cultura negra. Solo quieren pasar un rato divirtiéndose sin pensar en la radical idiotez de lo que están haciendo.