Opinión > Análisis / Nelson Fernández

El fiasco del fiscal Pacheco que perjudica al Frente

Exonera de delito a De León, por lo que sigue como senador, pero lo tilda de ímprobo

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05 de mayo de 2018 a las 05:00

El fiscal Luis Pacheco le hace un gran daño al Frente Amplio. Aunque no haya sido su intención, lo hizo.

Al no pedir procesamiento del senador Leonardo de León y establecer en su dictamen que el expresidente de ALUR no cometió delito pero fue deshonesto en su accionar, obliga a la bancada oficialista a convivir con alguien indicado como corrompido, indeseable.

Lo deja con sus fueros y libre, pero al Frente lo obliga a convivir con un deshonesto (según la calificación del fiscal).

"¿En serio? ¿No pide procesar? ¡Nunca imaginamos algo así!", fue la primera reacción en la conducción frentista.

En el despacho del senador del grupo de Sendic, había alivio y sonrisas; en la sede del Frente Amplio se veía el impacto del balde de agua fría. En la oposición, indignación. Y en las redes sociales, siempre malditas e irreverentes, múltiples ironías sobre "impunidad".

¿Qué necesidad tenía Pacheco de decir que De León "ha incurrido en conductas contrarias al principio de probidad en la función pública (...) por una despreocupada administración de dineros que en un 90,79% se trataba de dineros públicos"?

Además, haciendo un paréntesis: se equivoca el fiscal. Es 100% de dineros públicos. Porque es 90,79% de ANCAP (que es 100% del Estado uruguayo) y 9,21% de Petróleos de Venezuela SA (que es 100% de la República Bolivariana de Venezuela). Pero ese es otro tema.

¿Por qué Pacheco pidió a la "Junta de Ética y Transparencia Pública" que se expidiera? Se maneja que no hay muchos recursos de peritos y que hay exceso de carga laboral.

¿Pero para qué quería saber si el expresidente de ALUR tuvo un comportamiento probo, honesto, si lo que debía considerar era si cometió delito?

En los hechos, la respuesta de la Jutep fue una bofetada a De León; no podía ser peor. ¿Eso cambió algo la decisión de Pacheco? ¿O solo le sirvió para decir que no hubo delito pero sí deshonestidad?
El fiscal ha dicho en su entorno que quedó en calma con su conciencia, por creer que hizo lo que debía. Trabajó con un equipo y llegó a una conclusión, que fue la misma que la que tenía antes de recibir la respuesta de la Jutep.

"Probidad" significa honradez, lo que significa la cualidad de honesto, decente, íntegro, leal, recto, justo, probo, cabal, cumplidor, honorable, digno, incorruptible, sano.

Los antónimos de "honrado" son "corrompido" e "indeseable", entre otros.

Si pedía procesamiento, había desafuero y la izquierda sentiría alivio con un legislador que le trae dolores de cabeza. En la interna frentista muchos consideran que como fue Sendic hasta la primavera, el senador de la 711 es una verruga que deben quitarse antes de la campaña electoral.

Y en política, para ganar la batalla, muchas veces hay que sacrificar un alfil. Es cruel, pero es así.
El Partido Comunista fue rápido con el problema de la exsenadora Michelle Suárez; al conocer las denuncias ni esperó fallo de Jutep, ni de TCP, ni de un fiscal; la sacrificó de entrada. Luego sí hubo procesamiento con prisión, pero ya se le había "cortado la mano".

Podrá ser injusto eso con De León, quien sale limpio de delitos y por lo tanto tiene las garantías de la inocencia. Pero el caso es que en la Jutep y en la Fiscalía lo dejaron enchastrado, y como no hay desafuero en el horizonte, el Frente tampoco tiene la chance que tuvo con Sendic, de darle un empujón al vacío, para que salte por su "propia" voluntad.

Ahora, el Frente Amplio espera la resolución del Tribunal de Conducta Política, que después de lo que ha dicho la Jutep, y el fiscal Pacheco, tiene escaso margen de acción.

Y con ese fallo, el Plenario del Frente deberá tomar una decisión, lo que estira el tiempo de desgaste de un problema. Otro dolor de cabeza para el oficialismo y para su presidente Javier Miranda, que otra vez tendrá que guardar con celo el dictamen del tribunal y tratar de tejer entre sectores y comités de base, para llegar al pleno con algo "cocinado".

El fiscal Pacheco complicó al Frente; mucho. Desconcertó a operadores judiciales y políticos: ¿por qué un fiscal que establece la existencia o inexistencia de delitos, debe consultar a un organismo político que califica la conducta política de los funcionarios?

El fiscal fue un fiasco, en la acepción que indica "decepción".

Decepcionó a los denunciantes y a los camaradas del denunciado.

La historia de los hombres de derecho en Uruguay tiene origen en 1839, cuando a mitad de ese año, el presidente del Tribunal de Justicia, Julián Álvarez, informó al gobierno que doce alumnos habían terminado los estudios de Jurisprudencia (José María Muñoz, Joaquín Requena, Ambrosio Velazco, Jaime Estrázulas, Cándido Joanicó y Manuel Herrera y Obes, entre otros).

Opinó que "algunos estaban dotados de una rara capacidad" y que "otros habían alcanzado resultados sorprendentes". Quedaba inaugurada la "Academia de Jurisprudencia Teórico-Práctica".

El fiasco del fiscal fue con un "resultado sorprendente"; y Pacheco estuvo "dotado de una rara capacidad", la de dejar calientes a unos y a otros, la de exonerar de culpa de delito a un senador, pero de calificarlo públicamente de deshonesto. Y poner a la bancada de senadores del partido de gobierno en el peculiar desafío de compartir banca con un legislador al que tildó de ímprobo.
Leonardo de León es inocente. Pero quedó en postura incómoda. Y más incómodo, el Frente.

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