Conocida por su belleza enigmática, su voz grave, por ser una de las últimas sobrevivientes de la edad de oro de Hollywood, así como por su condición de viuda de Humphrey Bogart, que le persiguió durante 67 años, ayer falleció Lauren Bacall, a los 89 años, como consecuencia de un derrame cerebral.
Su época había sido otra, si bien había estado activa hasta hace dos años, cuando prestó su legendaria voz a Ernest & Celestine, una cinta de animación, y en las últimas décadas había pasado de puntillas por cintas clave de la evolución del lenguaje cinematográfico como Dogville, de Lars Von Trier.
Belleza rubia de ojos verdes, mirada desafiante y sensual que cautivó a varias generaciones, Bacall recibió en 2010 un Oscar honorífico de la Academia del Cine estadounidense por su trayectoria de 70 años.
Tras conocerse su muerte, la Academia publicó en su cuenta Twitter un video de la actriz recibiendo la estatuilla con la frase "He sido muy afortunada en la vida".
Bacall llegó a Hollywood muy joven, con 19 años, para rodar Tener o no tener en 1944 y atarse inmediatamente a Bogart, con quien estuvo casada entre 1945 hasta 1957 y tuvo dos hijos. Tras la muerte de su esposo contrajo matrimonio con el también actor Jason Robards, con quien tuvo otro hijo.
A la actriz no le gustaba ser considerada una leyenda. "Es un título y una categoría que no aprecio mucho. ¿No están muertas las leyendas?", escribió en su autobiografía Now (1994).
Fiel a su Nueva York natal
Nacida en Bronx (norte de Nueva York), Betty Joan Perske era la hija única de un matrimonio de inmigrantes judíos rumano-polacos. Tras el rápido divorcio de sus padres, se crió desde los seis años con su madre, una secretaria.
Intentó estudiar arte dramático pero debió abandonar las clases por falta de recursos y se convirtió en modelo, llamando un día la atención de la mujer del cineasta Howard Hawks, a la postre su mentor.
Fue Hawks quien la hizo adoptar una voz grave para Ser o no ser (1944), donde con apenas 19 años irrumpió de manera triunfal en el cine y conoció a Bogart, por entonces de 44 años y con quien muy pronto se casaría conformando una de las parejas míticas de Hollywood.
"Sabes que no necesitas actuar conmigo, Steve. No tienes que decir nada, no tienes que hacer nada. Nada. Oh, quizás solo silbar. ¿Sabes cómo silbar, no, Steve? Sólo juntas tus labios y soplas", dice Bacall a Bogart en el momento más célebre del filme.
Unirse a Bogart en su debut, bajo la dirección de Howard Hawks potenció y limitó su carrera a la vez, pues hasta la muerte del intérprete de Casablanca, su carrera se limitó casi exclusivamente a sus películas como tándem: Al borde del abismo (1946), La senda tenebrosa (1947) y Huracán de pasiones (1948). Eso sí, todas ellas obras maestras del cine negro.
Se empezó a emancipar con la comedia locuaz sofisticada de How to Marry a Millionarie y Designios de mujer, mientras Bogart caía enfermo de cáncer y la dejaba viuda y con dos hijos con solo 32 años en 1957.
Lauren Bacall, que en el fondo siempre fue demasiado neoyorquina para Hollywood, volvió a su ciudad natal para convertirse en toda una dama de Broadway, donde ganó dos premios Tony por Applause y The Woman of the Year, y ocupar un amplio apartamento en el mítico edificio Dakota, el mismo donde vivió y murió John Lennon y donde Roman Polanski rodó El bebé de Rosemary. Fue allí donde falleció.
Sus regresos al cine fueron como invitada especial en títulos como Asesinato en el Orient Express. La artista escribió, además, dos autobiografías, By Myself (1978), con la que ganó el National Book Award en 1980, y Now.
En 1997 ganó un Globo de Oro a Mejor actriz de reparto por su papel en El espejo tiene dos caras, actuación que también le valió una nominación al Óscar.
Para el mundo del cine se trata de una semana negra, luego de la noticia del lunes de la muerte del actor estadounidense Robin Williams, quien fue hallado colgando de "un cinturón alrededor del cuello" en su casa en California, en lo que habrá sido un suicidio. (EFE y AFP).