Argentina conmemoró este miércoles un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo y de este lado del mapa la embajada de ese país lo festejó con un encuentro distendido con autoridades, políticos y dirigentes locales. Las copas de champagne, las luces azules y blancas que vestían las paredes y el show musical de Ruben Rada pintaron la lluviosa noche en la residencia del representante diplomático.
Pero el clima protocolar de homenaje y celebración también dejó espacios para los mensajes políticos y, en concreto, para insinuaciones sobre el gran asunto que desde que asumió el gobierno de Luis Lacalle Pou divide a la administración uruguaya y a la que encabeza Alberto Fernández: el posicionamiento internacional y el rol que debe jugar, en ese camino, el Mercosur.
Las alusiones empezaron cuando el embajador del país vecino en Uruguay, Alberto Iribarne, se colocó detrás del atril de madera desde el que dio un breve discurso a los allí presentes. El argentino realizó un recorrido histórico sobre lo que significó el 25 de mayo —día que recuerda la instalación de la primera junta de gobierno local y, por tanto, el inicio del proceso de independización de los españoles— con alusiones, a su vez, a José Gervasio Artigas y al lazo de afinidad y comunión que une a ambos pueblos.
Fue allí que “con sutileza”, según dijeron fuentes políticas a El Observador, Iribarne se refirió a la necesidad de que Uruguay y Argentina “vayan juntos” en materia internacional para el “desarrollo” de los dos países, algo que ya había esbozado en contactos con la prensa unos días antes.
"No digo nada nuevo cuando reitero que es muy importante enfrentar un desafío que tenemos uruguayos y argentinos que es construir un proyecto común de inserción en el mundo, entendiendo que la mejor forma de hacerlo no es individualmente, sino en conjunto", afirmó Iribarne, según consignó Bloomberg Línea.
El embajador había dicho días atrás, en una entrevista a El País, que los “destinos” de los países del Mercosur están “absolutamente ligados” y que la concreción del tratado de libre comercio (TLC) con China de parte del gobierno uruguayo implicaría dinamitar el mercado regional. “Tendría que ser un acuerdo de bloque, o tendría que pedir determinadas dispensas. Pero forzosamente va a tener que discutirlo dentro del bloque si no quiere romper el acuerdo de Asunción”, expresó Iribarne.
Pero el mensaje del diplomático argentino tuvo la contracara de las autoridades uruguayas cuando la vicepresidenta Beatriz Argimón tomó la palabra. Según contaron distintas fuentes políticas presentes en la conmemoración, la número dos del gobierno de Lacalle Pou concentró su discurso en la idea de la libertad y para eso se basó en los himnos de ambos países.
Aludiendo así al “grito sagrado” y al que, del otro lado del río, “a la patria salvó”, la vicepresidenta remarcó la “hermandad” de ambos pueblos y expresó que debe haber “libertad” para pensar en el bienestar de cada uno de los países, es decir, margen y flexibilidad para disponer cómo posicionarse a nivel internacional. Además, sostuvo que esa libertad debe implicar "poder expresar" sin ataduras el modo en que cada uno aspira a obtener el desarrollo para sus ciudadanos. “Al gran pueblo argentino, salud”, finalizó Argimón en un guiño al himno argentino que repite: “¡Libertad, libertad, libertad!”.
Una larga discusión
El encuentro de camaradería que se realizó este miércoles contó con la presencia de varias autoridades nacionales. Además de Argimón, en la residencia del embajador también estuvo el secretario de la Presidencia, Álvaro Delgado, el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Bustillo, el expresidente José Mujica y la exvicepresidenta Lucía Topolansky, además de algunos legisladores como Guido Manini Ríos y Gustavo Penadés.
Lo cierto es que el ida y vuelta —que fue “anecdótico” y “lateral”, recalcaron las fuentes— entre el embajador y Argimón se agrega a una extensa lista de intercambios entre la Torre Ejecutiva y la Casa Rosada.
La intención del gobierno de Lacalle Pou de flexibilizar el bloque regional para “abrirse” al mundo y negociar libremente con otros países ha generado circuitos visibles y otros más sutiles con la administración Fernández.
El mandatario uruguayo indicó este viernes en una entrevista con la BBC que su gobierno no acepta el argumento de que los países deben abrirse “todos juntos” al exterior y agregó, incluso, que entiende que la rebaja del Arancel Externo Común (AEC) decidida por Brasil de forma unilateral y apoyada por Argentina abre una interpretación a las reglas del bloque que le permite flexibilizar sus relaciones exteriores sin la necesidad de un consenso.
“Estamos en el barco. Pensemos quién es la carga”, dijo Lacalle Pou ante la consulta del periodista, que le recordó la frase de su par argentino en una cumbre del Mercosur sellada por el cruce retórico entre el presidente uruguayo y Fernández. “Si somos un lastre que tomen otro barco”, fue el mensaje que llegó desde Casa Rosada, una postura que desde aquel entonces, en marzo de 2021, hasta hoy, no ha cambiado.