El fallecimiento de Gustavo Cerati para muchos fue un largo proceso de despedida que comenzó en 2010, cuando el músico tuvo el accidente cerebrovascular en Caracas. Para otros fue ayer, cuando a pesar de permanecer bajo asistencia mecánica, sufrió un paro respiratorio.
Lo importante es que desde hace cuatro años sus fanáticos, así como la comunidad musical, siente la falta de un artista que supo influenciar generaciones y seguir innovando sus sonidos como solista. Su falta se siente de manera más aguda desde ayer.
La última vez que Cerati se subió al escenario fue también la última que fue visto. El 15 de mayo de 2010, luego de su show en Caracas durante la gira Fuerza natural, el músico fue internado y diagnosticado de un accidente cerebrovascular. Ya en Buenos Aires fue internado en la Clínica Alcla y allí siguió su extenso tratamiento hasta ayer.
Desde entonces, Lilián Clark, madre del músico, fue la voz oficial de apoyo y esperanza. Su última comunicación al público fue el 15 de mayo, al cumplirse cuatro años del accidente. “Quiero decir que Gustavo está. No vemos que va para atrás. Si Gustavo sufriera sería insoportable, pero él realmente está como dormido”, dijo Clark a medios argentinos. Sin embargo, las palabras de los médicos siempre fueron escuetas y poco alentadoras. Su último diagnóstico (el paciente “neurológicamente no ha tenido cambios significativos y permanece con asistencia ventilatoria mecánica”), fue un discurso que se ha mantenido casi inmutable a lo largo de su coma.
La noticia de su fallecimiento –como en ocasiones anteriores– parecía un rumor viral. Pero no lo fue. Su familia y la Clínica Alcla fueron los que firmaron la última comunicación. Esa que muchos esperaban, y otros esperaban que no fuera cierta.
De Soda a solista
Gustavo Cerati fundó Soda Stereo junto a Charly Alberti y Zeta Bosio en 1982, siguiendo la tradición del power trío e influenciados por bandas como The Police y XTC. Cerati y Bosio estudiaban Comunicación Social, pero se vincularon más por sus impulsos artísticos. Sobre sus influencias, Cerati dijo: "para nosotros significaba una especie de ruptura y un aire nuevo. Se hablaba en ese momento del inconformismo y letras contestatarias, pero la música en sí misma no parecía revolucionar nada y no tenía mucho que ver con nosotros".
Su primer disco homónimo fue editado dos años después e incluía temas como Te hacen falta vitaminas o ¿Por qué no puedo ser del Jet Set?, tema que irónicamente adelantaría las sendas faranduleras que recorrería la banda. Con cierto afán continuista de la tradición roquera argentina más pop, despreocupada y estéticamente cuidada, ese disco fue producido por Federico Moura, líder de la mítica banda Virus y fallecido en 1988.
En 1985 le siguió Nada personal, disco que trajo a Soda por primera y única vez a Montevideo. De ese disco se desprende Cuando pase el temblor, otro de sus éxitos que mostraba otro rincón del rock con una fusión del carnavalito con una intención pop.
Le siguieron otros temas icónicos como Persiana americana y Signos (1986), La ciudad de la furia (1988) y por supuesto, De música ligera (1990).
En 1993, en el medio de la época turbulenta de Soda, Cerati comenzó su camino solista con Amor Amarillo. Se trató de un disco que además de dar comienzo a una nueva rama de su carrera, fue inspirado por su paternidad.
Luego de Sueño Stereo y el especial para MTV Comfort y música para volar, en 1997 a través de un comunicado la banda confirmó su separación y compartían con sus fans la tristeza de un proyecto que había marcado una época.
Sus últimos shows trascendieron hasta hoy gracias al álbum El último concierto, grabado en gran parte en el Estadio Monumental de Núñez. Solo una frase necesitaron para quedarse impregnados en la memoria popular roquera: “Gracias, totales”.
Cerati contó en entrevista con la revista Roling Stone sobre el momento de quiebre de Soda: "literalmente, colgué una gira de Soda, los abandoné, en México les dije: 'Me bajo'. Y me fui a Chile a vivir con mi mujer el embarazo. Después viene el momento en que voy a la oficina nuestra y frente al mánager estaba sentado Cordera, de Bersuit. Había un tema económico, muchas personas, familias que vivían de esa estructura. Yo sentí esa presión. Y forzamos un poco más la máquina. Hasta que en dos shows de Viña del Mar y el Festival Alternativo en Ferro ya no había disfrute ninguno. Lo vivía como una prisión artística y laboral. No hay nada peor que no sentir".
Ya sin la mochila de Soda, Cerati se volcó como solista.
En 1999 editó Bocanada, un disco donde exploró los costados más oscuros del pop electrónico y conquistó las ondas radiales y le otorgó la nominación al Grammy Latino.
En 2007 Soda le dio un último regalo a sus fans: con el adecuado título Me verás volver, diez años después de su separación ofreció una reunión que se extendió en 22 shows y que recorrió buena parte de América.
Con sus siguientes trabajos solistas: Siempre es hoy, Ahí vamos y Fuerza natural marcó una carrera siempre cambiante, donde lo que permanecía era su cristalina voz barítona, cierta lírica oscura e inteligente y una búsqueda por lo moderno, ya sea ahondándose en la aséptica electrónica, la calidez pop o la raíz folclórica. Un nuevo disco de Cerati prometía novedad y causaba intriga.
Su último show en Montevideo fue en el Velódromo Municipal durante la gira Fuerza natural en 2009. Luego de presentar sus dos anteriores discos en el Plaza, finalmente había pasado a un escenario mayor. Sin embargo fue otra fuerza natural la que protagonizó esa noche: una lluvia torrencial cayó en la mitad del show y acompañó las climáticas canciones entre folk y pop de ese disco.
Su gran influencia se pudo palpar ayer, con homenajes de cantantes de toda la región como Shakira (coprodujo su disco Fijación Oral), Calle 13, Molotov y Bajofondo (con quienes grabó el tema El mareo) y una legión de fanáticos recordando sus mejores momentos.
En un EPK realizado para el lanzamiento de su último disco, Cerati ofrece sin saberlo un pequeño presagio: "si yo me retirara ahora, en este momento, no creo que sea muy factible pero supongamos que sí, me iría contento. Por Fuerza natural". Ojalá así haya sido.
Aunque sea una falta que se siente hace tiempo, su fallecimiento confirma una gran ausencia.