5 de marzo de 2014 11:40 hs

A un año de que Jorge Bergoglio fuera electo como Papa, el sumo pontífice se niega a hacer un balance de estos doce meses, ya que asegura que lo hace cada quince días con su confesor. Así se lo comentó al periodista Ferruccio de Bertoli, director del periódico italiano Corriere della Sera, quien le realizó una amplia entrevista donde recorren este primer año de papado y hablan, entre otras cosas, del personaje del papa Francisco, la familia y el abuso de menores.

Si bien Francisco afirma no guardar nostalgia con Argentina, confiesa que quisiera ver a su hermana que está enferma; aunque no se justificaría su viaje. Desde que es sacerdote en Buenos Aires, tiene la costumbre de llamar por teléfono a las personas que le piden ayuda. Le gusta brindar ese servicio, aunque en el Vaticano se le dificulte, debido a la cantidad de personas que le escriben. Muchas personas que reciben su llamado se sorprenden y les cuesta creer que sea el papa Francisco quien les llama para saber cómo están. Francisco recuerda con particular afecto a una señora viuda que perdió a su hijo, a la que llama asiduamente. Ella queda muy feliz, y a él le gusta hacer de cura.

"Pintar al Papa como si fuese una especie de Superman, una especie de estrella, me resulta ofensivo. El Papa es un hombre que ríe, llora, duerme tranquilo y tiene amigos como todos. Es una persona normal" expresa el sumo pontífice sobre la "Franciscomanía", y esa especie de mitología que se ha generado del Papa. Le gusta estar entre la gente, pero se han inventado varias historias que no son reales, como por ejemplo, que sale en la noche para alimentar a los mendigos de Vía Ottaviano.

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En cuanto a los abusos de menores, Fransico contestó que ese tipo de hecho le parecen tremendos, por las profundas heridas que dejan. Sin embargo, dice que las estadísticas muestran con claridad que los abusos se generan mayormente en el entorno familiar, y la Iglesia Católica es la única institución en ser atacada, cuando "es tal vez la única institución pública que se movió con transparencia y responsabilidad".

Matrimonio, familia y crisis

"La familia atraviesa una crisis muy seria", afirmó el pontífice. Es por eso que este tema ha sido central en la actividad del consejo de los ocho cardenales. El consistorio y el sínodo están reflexionando en profundidad para poder dar una respuesta a la crisis familiar y no quedarse en la superficie del tema. Pretenden afrontar las situaciones particulares de aquellos a los que les dificulta formar una familia, han fracasado en proyecto de vida en común y sufren por esas rupturas, entre ellos, quienes están divorciados.

En el último consistorio, el informe del cardenal Walter Kasper sobre el matrimonio y la familia generó una división entre los purpurados. En este informe aborda varios puntos, entre ellos el de las segundas nupcias. Este hecho generó una intensa discusión y división de opiniones entre los cardenales. Sobre este tema, Francisco expresa que no le genera preocupación el desencuentro de opiniones, ya que "el debate abierto y fraterno hace crecer el pensamiento teológico y pastoral." Más le hubiese preocupado que no se generara esa discusión intensa.

El Papa considera que el matrimonio es "entre un hombre y una mujer"; pero entiende que existen situaciones de convivencia que los Estados laicos deben justificar, sobre todo por los aspectos económicos, y hay que evaluar cada caso dentro de la diversidad.

En cuanto al rol de la mujer dentro de la iglesia, "la mujer puede y debe estar más presente en los puestos de decisión"; y cuenta que el Cardenal Rylko, junto al Consejo de los Laicos, están trabajando en este camino junto a varias mujeres.

Francisco aseguró que en los preliminares del sínodo se discutirá sobre la encíclica "Humanae Vitae" (que rechaza muchos métodos anticonceptivos y pretende controlar la natalidad); donde no se pretende cambiar la doctrina, pero sí que el pastoral considere la particularidad de cada situación, para ver qué es lo que cada persona puede hacer.

Sobre el límite entre la vida y la muerte, el papa asume no ser un especialista en la bioética, pero ante la situación de una persona en su fase terminal de vida, él aconseja los cuidados paliativos, aunque en casos específicos, conviene siempre recurrir al consejo de los especialistas.

En cuanto a Benedicto XVI, considera positiva la presencia de un Papa emérito. Para él es una institución, al que toma como un abuelo de la familia, "que con su sabiduría y sus consejos le dan fuerza a la familia y no merecen terminar en una casa de retiro". Bergoglio cree que su predecesor debe seguir participando de la vida de la Iglesia, aunque varios hubiesen querido que se retire lejos del Vaticano. "Él es discreto, humilde, no quiere molestar." Luego agrega que el papado es un trabajo en el que no se está solo. Siempre debe escuchar los consejos de muchos, aunque a la hora de decidir pesa sobre él toda la responsabilidad.

Luego del cambio de diócesis, Francisco ha gobernado, buscando poner en práctica aquellos temas que habían estado en debate por las diversas congregaciones. Entre estas cosas, ha dado prioridad a la situación espiritual de quienes trabajan en la curia por medio mayores retiros y ejercicios espirituales.

La entrevista concluyó con un tono familiar, donde Francisco habló de varios asuntos personales, como que actualmente está leyendo el libro "Pedro y María Magdalena" de Damiano Marzotto en la dimensión femenina de la Iglesia; y que la última película que vio fue "La vida es Bella" de Benigni, y anteriormente "La Strada", de Fellini. El Papa remató su entrevista confesando que a los diecisiete años una muchacha del seminario le hizo girar la cabeza por una semana, pero "eran cosas de jóvenes".

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