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El rey ha muerto. Larga vida al rey (Chrome)

El lunes el navegador de Google superó al resto de sus competidores como el más usado en el planeta. Para entender al nuevo rey, hay que conocer sus virtudes y manías

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22 de mayo de 2012 a las 00:00

¿Así termina un largo reinado del hasta ahora todopoderoso Internet Explorer (IE)?. Chrome es apenas un adolescente en términos de años “internetianos”. Nació en 2008, pero en tan sólo cinco años parece haberse quedado con la supremacía de un mercado codiciado: el de los navegadores. El mismo que a fines de los 90 desató una verdadera guerra, la que terminó con un gran vencedor (Explorer) y un gran perdedor: fue el adiós del pionero Netscape.

Esta semana Chrome logró superar a IE de Microsoft. Según estadísticas de Statcounter, IE tenía hace un año un 44% del mercado; ahora no supera el 32%.

La adopción masiva de este nuevo navegador es una tendencia en todo el mundo; sí, en Uruguay también. Entre los usuarios que todos los días visitan observador.com.uy, la mayoría lo hace desde Chrome (36,75 en lo que va de mayo, frente a 31,20 de IE y 24.06% de Firefox).

Para mi sorpresa cuando empecé a consultar opiniones sobre este tema, a la mayoría de la gente no le importa demasiado qué navegador usa o deja usar. Basta que le sirva para ingresar a Internet. Y está bien que así sea. Tal vez esto explique la razón por la cual IE logró construir un mercado sólido y masivo por tantos años. En sus buenos tiempos, cuando no existía Firefox ni Chrome, acaparó a más del 90% de los usuarios. Está bien que a la gente no le preocupen los navegadores; ¿pero qué pasa si descubren qué uno nuevo les permite ahorrar tiempo, esfuerzo y problemas? Estas fueron las ventajas que vinieron de la mano de Firefox primero y Chrome después. Y la razón del derrumbe de IE.

Chrome logró terminar con el reinado a puro rendimiento, velocidad y practicidad. Como todo jovenzuelo, sin embargo, presenta traumas de crecimiento, entre ellos comportamientos caprichosos que hacen que de un segundo al otro todo “reviente”: Son los llamados “crashes” (que es cuando todo deja de funcionar y hay que reiniciarlo, con bastante malhumor asociado). Chrome también es tristemente reconocido porque consume buena parte de la “energía” (memoria) de una computadora, hasta el punto de que puede hacer que todos los procesos se congelen o funcionen muy lentamente.

Pero sus ventajas, al menos para buena parte de los usuarios que decidieron adoptarlo en tan poco tiempo, sobrepasan ampliamente a sus problemas. Algunas de las razones por las cuales Chrome es hoy el rey recién llegado (y que seguramente tomará el poder definitivamente en los próximos meses) son:

Extensiones y aplicaciones. ¿Cómo explicar para qué sirven estos servicios sin caer en tecnicismos innecesarios? Sirven para simplificarnos la vida. Chrome permite que bajemos cientos de extensiones y aplicaciones diferentes de la Chrome Web Store, en forma gratuita; con ellas se puede hacer desde una captura de pantalla en segundos (Awesome Screen Capture por ejemplo), postear en Facebook con un solo click, o guardar textos y sitios preferidos para leerlos más tarde (Read it later/Pocket). Hasta se puede instalar algo así como un marcador virtual para subrayar textos en Internet (Diigo). La lista es demasiado extensa para agotarla aquí, pero vale la pena visitar Chrome web store y elegir las categorías que mejor se adaptan a cada profesión o gusto. El sistema no tiene complicaciones: se elige la aplicación o extensión, se le da Descargar y queda automáticamente agregada al Chrome. Advertencia: si se usan muchas al mismo tiempo es posible que esto consuma aún más recursos de la memoria de la PC. Para administrar cuáles se están usando, y borrar las que no sirven, hay que cliquear en el icono de la llave inglesa (arriba a la derecha), Herramientas/Extensiones.

Sincronización. Con Chrome es posible tener los mismos favoritos, las mismas aplicaciones y extensiones y hasta abrir las mismas pestañas en varias computadoras diferentes, o en un teléfono Android. Es decir, podés ver desde la oficina, desde tu casa, o desde la computadora del vecino, lo mismo. Para eso hay que presionar de nuevo el ícono de llave inglesa e ir a Iniciar sesión en Chrome. Allí se ingresan los datos de tu cuenta de Google (que sirven para todos sus servicios, desde Gmail hasta You Tube). Una vez sincronizado, es posible tener la misma experiencia Chrome, personalizada, en todas las computadoras.

Omnibox. Así le llama Chrome a su barra de direcciones, que actúa también como buscador. Por eso no es necesario ir a Google.com para buscar dónde queda Kazakhstan. Basta con escribir esta palabra (bien o mal, Google siempre entiende) en la barra donde antes en otros navegadores sólo podíamos ingresar las direcciones de sitios web (o url’s). Esta fue una de la ventajas de Chrome más promocionadas en sus inicios, pero con el tiempo la competencia se puso a tiro y ahora Firefox ofrece algo similar, igual que la última versión de IE, la 9.

Seguridad. A medida que el navegador de Google fue evolucionando y con cada una de las nuevas versiones que se lanzaban, ha perfeccionado su sistema de seguridad para evitar –en la mayoría de los casos- que el usuario baje programas “maliciosos” o directamente archivos infectados. Chrome chequea si lo que se está bajando no forma parte de una lista de “archivos” contaminados, pero también lo hace con los llamados ejecutables, que son los que se descargan para instalar, por ejemplo, un programa (suelen tener la extensión ".exe" y ".msi”). Este sistema está lejos de ser perfecto y, por supuesto, no logra parar todas las amenazas, pero ayuda. Tal vez por eso es que Chrome es cada vez más usado por oficinas de gobiernos, tales como la Oficina Federal de Seguridad de la Información de Alemania, o el Departamento de Estado de Estados Unidos (en este video Hillary Clinton anuncia con bombos y platillos la conversión a Chrome)

Funcionalidades prácticas. Al igual que el resto de los navegadores modernos, Chrome se basa en “pestañas” (tabs) que permiten abrir varios sitios y páginas web en una misma ventana. Si todos los días entrás a una serie de sitios religiosamente, es posible “fijar” esas pestañas para que al abrir el navegador se abran automáticmente. De esta manera, cuando se abre Chrome por la mañana –por ejemplo- automáticamente se abren las pestañas fijas: elobservador.com.uy, elpais.com, nytimes.com, y cualquier otro periódico que usted consulte diariamente. Para lograrlo hay que ingresar al sitio web que se desea dejar como fijo, apretar el botón derecho del mouse sobre la pestaña y presionar en “Pin Tab”.
Además, cada pestaña es independiente del resto, por lo cual se la puede mover de lugar (con drag’n drop) o cerrarla, también con botón derecho.
Hay muchos otros trucos para ahorrar tiempo en Chrome. Es posible saber cuánta memoria está consumiendo el navegador –y cada una de las extensiones o aplicaciones instaladas- ingresando en la barra de la URL chrome://memory-redirect/.

Otro: para ver el historial de los sitios a los que se ingresó ese día, presionar Ctrl+H. Hay hasta un buscador para localizar el sitio deseado.

Con el paso de los días, cada vez se descubren más funcionalidades prácticas de Chrome (por ejemplo, la navegación “incógnita”, para que no queden rastros en el historial de los sitios que se visitaron). Muchos de estos servicios ya se encuentran en los navegadores de la competencia. En materia de velocidad, sin embargo, Chrome sigue siendo el rey.

Bonus “multitarea” (*): Chrome estrenó esta funcionalidad en abril .Se puede probar aquí.

*April´s fools es la version estadounidense de nuestro día de los inocentes.

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