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El secuestrador pidió US$ 10.000 pero llegó la policía y tomó a la joyera de rehén

Fue imputado por copamiento y enviado a prisión 150 días mientras continúa la investigación

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21 de noviembre de 2020 a las 05:04

"Me gustaría solo decir que yo no sé las direcciones del hijo ni de nadie, porque cuando estuvimos ahí, sí utilizamos un celular porque es al que nos llamó el hijo. Y tuvimos comunicación solo con ese celular. Y la señora estaba conmigo, incluso cuando nos llamaban constantemente y cuando nos llamaban al teléfono de línea, pero no tuve acceso a otras direcciones, ni de otros hijos ni nada de eso. Simplemente eso”. 

Esas fueron las únicas palabras que pronunció Kevork Nicolás Demirdjian en la audiencia de este viernes, que duró 24 minutos, de la que salió imputado por un delito de rapiña y privación de libertad. Como medida cautelar, fue enviado a la cárcel durante 150 días, mientras continúa la investigación.

El imputado pidió la palabra para hacer esa aclaración cuando la audiencia terminaba. Quiso hablar luego de que la fiscal Adriana Costa había fundamentado el pedido de prisión señalando que había riesgo de fuga, y “riesgo de seguridad de la víctima”.

“El señor conoce a la víctima, sabe de su lugar laboral. Los familiares de la víctima son conocidos en todo el entorno porque los negocios de los hijos quedan en el entorno a la joyería”, argumentó Costa, según surge del audio de la audiencia al que accedió El Observador. La fiscal agregó que el teléfono de contacto usado por el secuestrador fue el de la víctima y el del hijo que llegó a ingresar al comercio en los primeros momentos.

También fundamentó la gravedad del delito de copamiento, que tiene una pena que va de los 8 a los 24 años de penitenciaría. 

Por su parte el abogado defensor del imputado, sostuvo: “Para los hijos riesgo no hay. Fue privación de libertad pero no hubo lesiones (…) Yo entiendo que riesgo de posible lesión no hay, respecto a la víctima y a los familiares, porque si no, hubiera habido un daño afectivo”.

Por último pidió no “mezclar” a su defendido con la población general carcelaria. 

Sin embargo, la fiscal reiteró que puede haber un peligro para la sociedad.

“Sí, sobre eso no le voy a discutir a la Fiscalía”, respondió el abogado Raul Menéndez, quién estuvo acompañado de su colega Carmen Dávila en la defensa.

La jueza Diovanet Olivera Cardozo coincidió con la fiscal en que existía riesgo de fuga y peligro para la sociedad por lo que hizo lugar al pedido de prisión. 

Demirdjian tiene tres antecedentes penales por receptación y violencia privada.

Pidió US$ 10.000

Cuando Demirdjian llegó este miércoles a la joyería Proto, a las 16.40, simuló ser un cliente y pidió para ver anillos y alianzas, para regalarle a su pareja. Pero a los pocos minutos, le dijo a la dueña del local que tenía problemas con uno de sus hijos y, acto seguido, sacó su arma y exigió a la propietaria que le diera US$ 10 mil. 

La mujer, de 74 años, le dijo que no tenía ese dinero, pero que uno de sus hijos –que estaba en su comercio a pocos metros del local, ubicado en la calle Colonia– podía auxiliarla.

Demirdjian aceptó que lo llamara, pero el hombre le dijo que tampoco tenía ese monto. Entonces le pidió al asaltante para ir al banco a extraer el dinero que tenía en su cuenta –sin avisar a la policía como garantía–, y Demirdjian lo permitió. 

El hijo de la víctima sacó US$ 3.200 en efectivo y volvió, pero para entonces ya había un patrullero en la cuadra, por lo que el delincuente no dejó que entrara con la plata, según consta en el dictamen de la fiscal.

El copamiento, que obligó a la policía a negociar con Demirdjian durante casi nueve horas, terminó a la 1.40 del jueves, cuando el hombre se entregó y liberó a la rehén.

Costa relató que en esas nueve horas el secuestrador se puso en contacto con su hermana, su pareja, y con un abogado de su confianza, que es referente del grupo Familias Unidas por Nuestros Hijos, colectivo del que Demirdjian era activista. De hecho en junio de 2019 Demirdjian dio notas a varios medios puesto que se había encadendo en la entrada al Palacio de los Tribunales, reclamando la tenencia de sus hijos.

También se había encadenado el 5 de noviembre de 2018 para reclamar fecha para una audiencia por el mismo tema. En ese momento contó que no veía a sus hijos desde hacía tres meses.

Tal como informó El Observador este viernes basado en fuentes judiciales, en los diálogos mantenidos con la mujer y el abogado ya entrada la noche de este miércoles, Demirdjian fue convencido de que el delito que estaba cometiendo lo iba a perjudicar con la pérdida de la tenencia de sus hijos, por lo que había batallado en los juzgados de Familia durante meses. 

Ahora vivía con su pareja, sus cuatro hijos –había conseguido finalmente la tenencia– y otros niños de la mujer. 

Este miércoles, al salir de su casa, le dijo a su pareja que iba a buscar comida para el más chico, un bebé de menos de un año, y no volvió.

La mujer declaró este viernes a El País: “Fue muy doloroso lo que viví esta madrugada pasada luego de que me enteré que Nicolás había ido a esa joyería”.

“Nosotros no tenemos más dinero. Desde que empezó la pandemia mermó mucho el trabajo de mi pareja. Ahora debemos cuatro meses del alquiler de esta casa”, dijo.

El final 

El secuestrador solicitó sobre el final de las negociaciones, como condición para entregarse, que el abogado estuviera presente para dar “garantías”, tal como ocurrió.

Este jueves, el ministro del Interior Jorge Larrañaga dijo en conferencia de prensa que la estrategia que llevaron adelante fue “mantener el diálogo permanente con el captor” de forma “sistemática”.

César Tourn, director de la Guardia Republicana, contó que “estuvieron involucrados directamente en la escena alrededor de 80 policías”. “Es un trabajo en equipo muy importante”, agregó el jerarca. También sostuvo que muchos de los funcionarios que actuaron forman parte del cuerpo de élite de la policía, que llevó a sus mejores hombres por si el desenlace del copamiento no era el esperado. 

Larrañaga señaló que uno de los pedidos que le hicieron al delincuente fue que la mujer estuviera por momentos a la vista de sus familiares, como sus dos hijos, que se mantuvieron durante todo el secuestro en el lugar.

En la última etapa de la negociación, los policías consiguieron que el delincuente accediera a entregarse, poniendo como garantía a un “abogado de su conocimiento”, que en la madrugada fue hasta el lugar y participó de la conversación. Finalmente, liberó a la propietaria y se entregó sobre la 1:40 de la madrugada. l

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