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El Tola: ¿vende humo o vivo de los de antes?

Julio César Antúnez se cataloga como un técnico “de la vieja guardia”, dice que le llega al jugador comiéndole el oído y reveló que realizó recuperación en una piscina de niños tirando tres bolsas de hielo adentro

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09 de octubre de 2018 a las 05:00

El Tola llevaba una hora en el vestuario del Centenario. Juan acomodaba las camisetas mientras Jona andaba nervioso preparando los zapatos. De pronto, golpean la puerta del camarín. El Tola va a abrir. “Antúnez cómo le va”, lo saluda el canchero del Estadio Centenario que le dice: “mire que entre el partido de Tercera y el de ustedes vamos a pasar la máquina y regar el pasto así que no se puede calentar en la cancha”.

El técnico de Rampla, sorprendido, abrió los ojos grandotes. ¿Y quién te dio la orden?, le preguntó Julio César Tola Antúnez. ‘Peñarol’, respondió el canchero.

El Tola lo miró con una sonrisa dibujada en el rostro y ni lerdo ni perezoso le dijo: “el local soy yo así que no quiero ni que corten el pasto ni que lo rieguen y además quiero calentar adentro de la cancha. Acá no decide Peñarol, acá decido yo”. Ni se cortó, ni se regó el pasto. Rampla calentó en la cancha.

Un simple detalles de los muchos en los que repara el técnico de Rampla que el fin de semana le terminó pegando una bofetada a la tabla de posiciones al vencer 1 a 0 a Peñarol.

Julio César Antúnez. Para unos un técnico bicho. Para otros un “vende humo”. El Tola prefiere definirse como “de la vieja guardia”.

No brinda conferencias, las define de payasada. Dice que le llega al jugador comiéndole el oído. Y reveló que ayer terminó haciendo recuperación en una piscina de niños tirando tres bolsas de hielo adentro. El Tola por dentro. Auténtico.

 

La vieja guardia

“¿Qué es ser un técnico bicho?”, se pregunta el entrenador. “Yo soy astuto. Estoy en los detalles”, dice habilitando a la pregunta.

“Decirte detalles es en lo que tiene que estar un director técnico. Soy de la vieja guardia y hay cosas que hoy se dejan al azar que son quizás las más importantes. Yo llegó una hora antes de mi equipo al partido y miro detalles de vestuario”, comentó a Referí.

El entrenador de Rampla agregó: “Soy de la vieja guardia, de otra gente, no le gané a este Peñarol y le sacamos el invicto hoy, le gané al Peñarol de Máspoli, de Garisto, de Bengoechea, al Peñarol de Menotti le gané. Como le gané a Nacional el año pasado mismo con El Tanque Sisley y le saqué el invicto en el Parque Central”.

 

Come oídos

El técnico de los picapiedras dijo que muchos se pueden sorprender si lo ven en un entrenamiento. “Vos vas a la cancha y decís, este hijo de puta no hace nada, pero no es así, yo hago lo mío. Son detalles míos de mi impronta y mi manera de ser”, reveló a Referí.

Y enseguida entro en detalles: “No me paro en un entrenamiento y cago a pedos a los jugadores. Yo les como el oído, yo soy director técnico. Yo hago otras funciones. Son cosas a la manera de cada uno. Yo hago lo mío. Saco jugadores del trabajo y les digo quiero esto de vos, ¿estás convencido?”.

 

El fiolo Martínez

El Tola pasó a contar algunas de las charlas que mantuvo con algunos de sus dirigidos. Y citó dos ejemplos de jugadores grandes, con recorrido a los cuales les dijo cosas con su particular estilo.

“Soto cuando llegue estaba tirado y le digo ‘pero animal vos tenés que entrenar. Con la potencia que tenés, pasalos por arriba’. Y le empecé a comer la cabeza al Viejo, como le digo yo a Edgard Martínez”.

¿Qué le pidió al zaguero?

“Vos tenés que fiolar a estos guachos (sic) que laburen para vos. Tenés que ser un 8.40 fiolo, que cuando lleguen a vos los delanteros lleguen entregados (que los más jóvenes hagan el desgaste corriendo y desgastando a los rivales). Entonces les da confianza y como les hablo individualmente se dan cuenta que los estás observando. Son maneras de trabajar”, acotó Antúnez.

En esas charlas también entró el lateral Servetti que ante Peñarol puso un candado por su sector.

El Tola dijo al final del partido “no pretendan ver un espectáculo de mi equipo contra un jugador que gana 100 mil dólares”. Consultado sobre si esos datos los maneja en las charlas con sus dirigidos, respondió: “Influye mucho eso. El partido pasado puse a Furia y vi que se lo iban a llevar por delante con Peñarol y Servetti es un tipo rudo. Y empecé a conversar con él…”.

Antúnez siguió adelante con la historia: “¿Qué le dije? Un día lo agarré y le pregunté: ‘¿usted quiere hacer esto? Bueno, no lo haga’. Y le pregunté: ¿lo más difícil del fútbol sabe lo que es? Y me miró como diciendo es pelotudo. Lo más difícil del fútbol es hacer las cosas fáciles y pasar desapercibido. El botija empezó a entender”.

 

Circo y carencias

El técnico de Rampla dice ser formado en la vieja escuela. No duda en afirmar que “se perdió la comunicación con esto de los celulares, se perdió hasta entre padres e hijos, que querés que te diga... Al jugador le falta cariño, aquello que nos daban los técnicos antes que eran paternales”.

Antúnez dijo que no entiende esta nueva era de los entrenadores que hablan en conferencia de prensa. “Los respeto a todos pero es un circo, te hacen tantas preguntas pelotudas que no tenés que ni contestar. Compiten a ver quién te hace la pregunta más pelotuda”.

El vestuario del primer tiempo de Rampla contra Peñarol fue muy particular. El Tola recibió a sus dirigidos y, sin pelos en la lengua, les dijo: “Muchachos, yo no afilo machos, ¡fuimos un desastre! Tuvimos a Odriozola en el arco pero nos cagaron a pelotazos y terminamos ganando. Señores, por favor, si corregimos el partido es de nosotros”.

El Tola dijo que en Rampla se trabaja con tremendas carencias. Reveló que pese al triunfo ante Peñarol no brindó día libre.

“Fuimos a hacer regenerativo y hielo. El hielo te descongestiona, limpia los músculos. ¿Saben donde lo hacemos? En una piscina de niños de 3 x 3. De esas de lona. Tiro tres bolsas de hielo, agua y los congelo a los jugadores. En Los Aromos y en Los Céspedes deben tener tremendas piletas. Nosotros vamos metiendo de a dos jugadores por tanda”.

 

¿Vende humo?

Y por último terminó hablando y respondiendo a aquellos que lo tildan de “ vende humo”.

“Y… que querés que te diga… Tengo 62 años, debute a los 29 como técnico, llevo 32 años en la profesión y dirigí todos los años. Y resulta que hoy con la tecnología aparece cualquier pajero y te dice “vende humo” y todos repiten que soy “vende humo”. Yo pregunto: ¿qué es vender humo? Si analizan lo que es vender humo me están elogiando. Si pasas por la refinería de La Teja y ves todas las chimeneas tirando humo hablan de una empresa que labura a full. Me estás elogiando pelotudo. Cuando funciona la chimenea le tengo que decir muchas gracias”.

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