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Empresas se prepararon para un boom que no llegó, según Talvi

Eso explica el deterioro del empleo y la caída de la inversión aun cuando la economía repunta

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06 de diciembre de 2017 a las 05:00

El automóvil circulaba a 120 kilómetros por hora, pero de golpe tuvo que reducir su marcha a 20 kilómetros por hora. El coche no está parado y sigue avanzando, pero el conductor no llegará a destino a la hora programada y sus planes ya no son los mismos que tenía antes.

Esa imagen fue la que eligió este martes el economista Ernesto Talvi, director académico del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) para explicar el escenario actual, donde si bien la economía repunta, se destruyen empleos, se cierran empresas y baja la inversión en bienes de capital.

¿Dónde están los robots?

Durante la conferencia dictada en los salones de Kibon-Avanza, el economista dijo que como primera hipótesis se podría manejar que los avances en automatización y robótica llevaron a sustituir mano de obra por capital.

Empero explicó que si eso fuera cierto, se deberían ver aumentos en los gastos de capital, algo que no está ocurriendo. La inversión en maquinaria y equipos cayó 2,4% por cada punto de crecimiento económico, en contraste con la fase inicial del boom anterior, donde la inversión aumentaba 3,4% por cada punto de crecimiento.
"Las empresas no están contentas. Están aumentando la producción con capacidad previamente instalada, pero jugando al achique", dijo el economista director de Ceres, Ernesto Talvi.
Según Talvi, la explicación "consistente" está dada por lo que llamó la hipótesis del "sobredimensionamiento". Las empresas que esperaban que el boom continuara al ritmo que tuvo hasta 2013 se anticiparon, invirtieron en capacidad productiva, contrataron y entrenaron trabajadores, pero el crecimiento de la demanda no se materializó. Si bien hoy tienen más actividad, no necesitan contratar más trabajadores ni hacer inversiones adicionales.

Refinanciando

Lo que se observa en las empresas también se reproduce a nivel de las familias. Talvi dijo que las familias asumieron que "los ingresos continuarían a 120 kilómetros por hora", y asumieron compromisos, y tomaron deuda para comprar un auto, una moto o un electrodoméstico.

"Los consumidores no están contentos porque están manteniendo su nivel de consumo, pero a costas de tener que cargar con el pago de las cuotas y aumentar su endeudamiento por más tiempo", afirmó el economista director de Ceres, Ernesto Talvi.

Todo ello pensando que podrían cumplir con las cuotas cada mes. Pero luego esa estimación no se cumplió y en la medida en que los ingresos crecen menos de lo previsto, tienen que refinanciar para no reducir su nivel de consumo actual, extendiendo el plazo por el cual deben seguir cargando con el pago de las cuotas.

La terapia que no funcionó

El Estado también aumentó el gasto público como si la recaudación se fuera a mantener a ritmo de boom, y quedó con un gasto "elevadísimo" cuando los ingresos "pegaron un frenazo", señaló Talvi. Para intentar reducir el desequilibrio fiscal, se recortó la inversión pública y se subieron impuestos y tarifas a "familias en dificultades" y empresas con márgenes deteriorados, recordó el economista.

"El gobierno no está contento porque asumió el costo político de subir impuestos y tarifas y no logra reducir el déficit fiscal", sostuvo el economista director de Ceres, Ernesto Talvi.

"El resultado de esta terapéutica es que después de tres ajustes el déficit fiscal es exactamente el mismo que teníamos hace dos años. La terapia no funcionó, estaba destinada a no funcionar", dijo Talvi.


La buena noticia

De todas formas, Talvi dijo que la "buena noticia" es que el proceso de "sobredimensionamiento" de las empresas y los presupuestos familiares es finito. Explicó que cuando las empresas logren adecuar las plantillas de trabajadores y los niveles de capacidad productiva a las nuevas circunstancias; y cuando las familias logren ir saldando sus deudas, las relaciones habituales entre crecimiento y empleo, y entre crecimiento e inversión deberían restablecerse.

El economista puntualizó que si la relación habitual entre actividad y empleo hubiera operado desde el comienzo de la nueva aceleración del PIB, lo esperable con las tasas actuales de crecimiento hubiera sido que se crearan 28 mil empleos y no que se destruyeran 9.000.
"¿La actual aceleración económica es el comienzo de una expansión persistente como en el boom anterior? No, porque la presente y la anterior son dos perros de razas bien distintas", sostuvo el economista director de Ceres, Ernesto Talvi.


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