“Cotizar en una bolsa de valores es un proceso tan satisfactorio y excitante como exigente”, aseguró el gerente senior de Advisory Services en KPMG Uruguay, Ítalo Elola. El ejecutivo explicó que si bien no es frecuente que una empresa uruguaya recorra ese proceso, “comienzan a aparecer casos que marcan una nueva tendencia”.
La primera motivación para que una empresa uruguaya busque cotizar en la Bolsa de Valores de Nueva York, el mayor mercado de valores del mundo, es captar capital para expandir operaciones. La emisión pública de acciones produce una inyección de fondos que le permite a la empresa expandirse, brindarle nuevos servicios y productos al mercado y llegar a nuevos destinos con su marca.
Otras de las motivaciones para llevar a la empresa a que cotice en la Bolsa de Valores es generar más liquidez para el accionista y aumentar el prestigio de la marca y su credibilidad, apuntó Elola. “Cuando una empresa cotiza en bolsa consigue más visibilidad pública, impulsa su profesionalización y atrae a grandes talentos”, acotó el ejecutivo.
“Convertir una empresa privada en pública implica que sus acciones coticen en una Bolsa de Valores pública, la que da transparencia al precio de tales títulos y facilita su libre compraventa”, dijo Elola, quien observa un aumento en el interés de las empresas uruguayas por estar en Wall Street.
Las “empresas uruguayas grandes y con potencialidad de expansión pueden tener interés en cotizar en una Bolsa extranjera como la de Nueva York”, indicó, por su parte, el socio de Consultoría Empresarial de la consultora global BDO para Uruguay, Mario Zugarramurdi.
Zugarramurdi expresó además que “los significativos costos directos e indirectos asociados con el cumplimiento de los requisitos para cotizar en la The New York Stock Exchange (NYSE) o Nasdaq hacen que sea viable sólo para empresas grandes de nuestro mercado”.
Sin embargo, “el interés de cotizar puede comprender también a empresas menores, pero el esfuerzo y el costo para llegar posiblemente resulte en la inviabilidad para logarlo”, agregó.
Según la socia responsable de Auditoría de la consultora RSM, Magali Campos, cotizar en Wall Street es cada vez más interesante "para aquellas compañías que proyecten escalabilidad en sus negocios es una muy buena opción a largo plazo, aunque existen otras opciones a corto plazo que le permitirían continuar su expansión como los angel investors (inversores ángeles) o los fondos de inversión".
dLocal
dLocal logró cotizar en la Bolsa de Nueva York en 2021
Las compañías que aspiran a la Bolsa: incipiente, pero creciente tendencia local
¿Qué clase de empresas aspiran a cotizar en Wall Street? Según indicó Elola a Café & Negocios son aquellas firmas emergentes, es decir, aquellas cuya facturación anual es igual o mayor a US$ 100 millones. “Este criterio es subjetivo —puntualizó Elola—, pero hay que considerar que, mientras la empresa más se aleje de ese valor de facturación, menos atractiva se vuelve para los inversores”.
Desde el punto de vista del fundador de la empresa o accionistas, en tanto, el proceso de cotizar en bolsa hace que la empresa tenga un valor de marcado transparente y sus dueños tienen la posibilidad de cambiar fácilmente su participación en la empresa por dinero. Es decir, les da liquidez inmediata (recurren al mercado y venden las acciones que poseen). En el caso de que la empresa no cotice en bolsa, debe negociar los precios de venta en la esfera privada, por lo que el proceso es más escabroso para el accionista.
Una empresa que solo opere en Uruguay "es complicado que cotice en bolsa", debido a su bajo nivel de facturación, apuntó Eola, quien señaló que el primer paso es llegar a más mercados si la compañía pretende llegar al mercado de valores.
"En Uruguay se está acelerando el interés por parte de compañías uruguayas en cotizar", sostuvo Elola, que actualmente trabaja con dos compañías locales que iniciaron el proceso para llegar al mayor mercado de valores y una tercera ya lo está evaluando.
Para Campos, una característica fundamental que deben de tener estas compañías es que "deben operar bajo estándares de calidad muy exigentes basados en sistemas informáticos, de procesos y políticas, que generen un buen ambiente de control que soporte a los exigentes controles de los organismos reguladores como la SEC (Comisión de Bolsa y Valores, en español)".
La experta sostuvo, asimismo, que contar con un socio estratégico para iniciar el camino hacia Wall Street también es un factor decisivo.
AFP
600 empresas latinoamericanas operan en la Bolsa de Nueva York; dos de ellas son locales
¿Cómo se explica el naciente fenómeno?
"Capitalizar los buenos perfiles profesionales en tecnología que tenemos en Uruguay" es lo que ha potenciado esta tendencia para salir a la bolsa, sostuvo Elola. Para el profesional, el alto acceso que existe hoy por hoy a la tecnología y la potencialidad que esto brinda para expandir una organización hacia todas partes del mundo explica el alto interés de empresas nacionales por llegar a la Bolsa de Valores.
En la actualidad, Uruguay cuenta con dos empresas que cotizan en Bolsa. La pionera fue la tecnológica Starmedia, que llegó al edificio del toro en 1999. En 2021, la fintech dLocal fue la segunda uruguaya —y primer unicornio nacional— en cotizar en la Bolsa de Nueva York. Con el objetivo de aumentar su espalda financiera, la compañía emitió acciones por el 10% de su valor.
Actualmente, menos de 600 empresas de Latinoamérica operan en Wall Street.
Tendencia en claro crecimiento
“Esperamos que no menos de cinco empresas uruguayas puedan estar cotizando en la Bolsa de Nueva York en los próximos años”, apuntó Zugarramurdi.
"En la actualidad existe un contexto favorable para que nuevas empresas apuesten a crecer y algún día cotizar en la bolsa, el mercado global está mirando Latinoamérica con buenos ojos", sostuvo Campos. "Es difícil predecir un número porque también es un camino que tienen que hacer las empresas, pero quizás entre 2 y 5 compañías" podrían cotizar en la Bolsa de Valores.
Para Elola, este fenómeno se pronunciará cada vez más, por lo que proyecta que, en la próxima década, 10 empresas celestes escuchen sonar la campana que da inicio a las operaciones en Wall Street.