1 de abril de 2014 19:52 hs

Es viernes por la mañana y me dirijo al Aeropuerto de Carrasco. Tomo el vuelo de Aerolíneas Argentinas y conecto en Ezeiza. Llego a la ciudad de Córdoba y mientras espero mi valija en la cinta conozco a tres colegas: mis compañeras de viaje. Dos argentinas, una de ellas reside en Chile y otra uruguaya: un buen equipo. Nos espera una van que nos traslada al hotel y que nos acompañará el resto del viaje, para realizar un itinerario extenso, desde visitas a lugares históricos, hasta actividades alternativas como rappel y escalada.

Córdoba capital
La tonada característica de los cordobeses se siente en cada cuadra que recorro. Infaltable el city tour cuando uno va de viaje, y sobre todo en una ciudad tan cargada de historia y de religión, así que el mismo día de la llegada paseo por el centro de la capital. Es la segunda provincia más poblada de Argentina y cuenta en total con 3 millones y medio de habitantes, la mitad de los cuales vive en la capital.
Fue fundada en 1573 por el español Jerónimo Luis de Cabrera a orillas del río Suquía, que bordea la ciudad por el norte y este. La plaza central, hoy llamada San Martín, era la plaza de toros, de los desfiles militares, de las peregrinaciones religiosas y determinaba el pulso de la aldea. Alrededor, las edificaciones más importantes que incluían el poder administrativo, político y judicial, centralizado en el cabildo. El poder de la fe, siempre presente con la catedral, también se conserva hasta el día de hoy. Del mercado no queda ningún vestigio, el banco de la Nación Argentina ocupa su lugar con una estructura moderna vidriada que capta mi atención.
En el centro de la plaza miro hacia arriba y encuentro el monumento al General San Martín levantado en 1916, en conmemoración de los 100 años de la independencia del país. Estoy parada en la plaza, y mientras me relatan esta historia varias cosas me cautivan. Una de ellas es un edificio pequeño, con forma de capilla. Pregunto si es otra iglesia y me dicen que se trata de una construcción de 1740 donde vivió el primer obispo de la ciudad, Manuel de Mercadillo. Sobre la calle del cabildo veo en el suelo dibujada la silueta del edificio marcada en color blanco. Se repite en varias construcciones de esta ciudad. Quienes viven en los barrios de los alrededores cuando se dirigen a esta zona dicen: “Bajo al centro”, ya que el término es literal, por la forma de plato hondo.

Con la mirada en Dios
Fe, espiritualidad y devoción no faltan en Córdoba, donde pueden realizarse varios circuitos por las principales iglesias, estancias jesuíticas y centros de diversas órdenes religiosas. En plena capital me encuentro con la Manzana Jesuítica, literalmente una manzana en medio de la ciudad que comprende la iglesia de la Compañía de Jesús, donde el papa Francisco fue ordenado sacerdote, la capilla doméstica, la residencia de los jesuitas y el rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba. El complejo jesuítico, junto a sus estancias, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el 2000. Los jesuitas se establecieron en 1599 allí y convirtieron a la ciudad en un punto central de la evangelización que luego expandirían por toda Sudamérica. El circuito se completa con cinco estancias ubicadas en el interior de la provincia, todas a no más de una hora de viaje y rodeadas de las sierras: la Casa de Caroya, Jesús María, Santa Catalina, Alta Gracia y La Candelaria.
La iglesia de la Compañía de Jesús marca presencia con su estructura y me inspira espiritualidad. Se puede asistir a misa. Entro por la calle peatonal que siempre está concurrida y en la que hay nuevos locales de ropa. Allí hago algunas compras a buen precio. Calles que le dan un toque moderno a esta ciudad cargada de historia, en las que me choco con cafés que invitan a sentarse un rato en la vereda.

Gracia Alta en Alta Gracia
Llego a la ciudad de Alta Gracia que se encuentra en el valle de Paravachasca, a 36 kilómetros de la capital de la provincia. Pregunto por qué lleva ese nombre y recibo como respuesta que es el nombre de la virgen de Nuestra Señora de Altagracia. Los cordobeses muchas veces se refieren a esta ciudad como Gracia Alta, y lo hacen orgullosos.
Visité la estancia jesuítica de allí, estancia que al igual que el resto de la ciudad es signo de la organización productiva de los religiosos de la Compañía de Jesús en Argentina. Muchos dicen que es muy difícil de traducir lo que la palabra “estancia” significa en este caso, ya que el sistema que tenían abarcaba todo: producían y se autoabastecían. Hasta fueron los primeros en exportar hierros y campanas. La estancia funciona actualmente como Museo Histórico Casa del Virrey Liniers. Entrar allí es como volver el tiempo hasta 1810, época donde funcionaba la casa del virrey del Río de la Plata. Sus habitaciones me impregnan de vida colonial. En ellas me encuentro entre miles de objetos como muebles de época, todo dispuesto como en ese entonces. No faltan los retratos, los espejos bañados en plata ni las mesas de cedro tallado.
El reloj público que veo a un lado de la estancia, construido en 1938, marca los minutos. Es de noche y voy al Encuentro Anual de Colectividades que se realiza en la ciudad. Empieza con un desfile en el que participan jóvenes de las colectividades de diferentes países que viven en la provincia. Además, visito el predio donde cada comunidad tiene su stand. La música, las comidas y los trajes típicos de cada país hacen de este encuentro una verdadera fiesta para los sentidos. En el fondo, un escenario donde me comentan que durante toda la semana varios artistas darán un show, entre ellos: Chaqueño Palavecino, Alejandro Lerner, Abel Pintos (que lamentablemente cantó la noche en la que regresaba a Uruguay), Luciano Pereyra y Marcela Morelo. El stand seleccionado para la cena fue el de México. No faltaron los tacos, las quesadillas, el tequila ni los mariachis.

Es la segunda provincia más poblada de Argentina y cuenta en total con 3 millones y medio de habitantes, la mitad de los cuales vive en la capital

Otro de los atractivos de la zona es la casa Museo Ernesto “Che” Guevara, donde vivió durante su infancia. En su interior, elementos que son réplicas exactas de los utilizados por el líder, entre ellos observo la bicicleta con la que recorrió varios países de Latinoamérica y la moto que utilizó en uno de sus viajes.

A cinco minutos de Alta Gracia y a 40 de Córdoba capital llego a El Potrerillo de Larreta, un resort y country club, que fue donde vivió el escritor y diplomático Enrique Larreta. Era una extensión que pertenecía a la estancia jesuítica y que compró. Su nieto, Ignacio Zuberbuhler heredó las tierras y, junto con sus hijos, en 1995 comenzó el proyecto de este lugar bellísimo, con un paisaje y una tranquilidad incomparables. Posee una hostería, restaurante y un campo de golf de 18 hoyos. Además, me cuentan que hay aproximadamente 80 casas construidas en el country y 25 familias viven allí todo el año, sobre todo personas de alto nivel adquisitivo, con negocios en la capital.

Turismo alternativo
Compruebo su eslogan: Todo lo que querés, todo el año. En Córdoba son miles las actividades que uno puede realizar y no podía dejar de probar rappel y escalada. Me llevan hacia La Posta del Cóndor, un hotel a 2.300 metros sobre el nivel del mar, en la parte más alta de las sierras, a 40 kilómetros de Mina Clavero y 70 de Villa Carlos Paz, ciudad que visito de camino. La Posta ofrece un ambiente rústico, sin televisores en las habitaciones, y con una piscina climatizada al aire libre y cubierta, ideal para desenchufarse. En este lugar las actividades al aire libre como trekking, mountain bike, escalada, rappel, y cabalgatas son casi obligatorias. Me animo después de pensarlo un rato y hago rappel, bajando los 25 metros de la Quebrada del Diablo. Cuando finalizo comprendo el porqué de su nombre. Un desafío donde la adrenalina aumenta a cada instante. La vista de las sierras y del cerro Champaquí es imperdible. El costo no es muy alto y uno puede pasar la noche por aproximadamente 100 dólares. También se puede ir a por el día.
Otro de los lugares que visito es Villa Yacanto, en el valle de Calamuchita. Llego hasta El Durazno, donde los cuatriciclos son el vehículo típico para conocer el valle, que cuenta con restaurantes, camping, y varios lugares de hospedaje, entre ellos el hotel Patios del Durazno. Conozco a los dueños y me invitan a almorzar, sí, los cordobeses son muy amigables y simpáticos. Me cuentan la historia del lugar y cómo lo decoraron. Es una edificación de adobe con techos de caña y sus objetos fueron traídos de distintas partes de América Latina, en los viajes que realizó la familia. Conozco La Pulpería, que data de 1780 y donde la comida del restaurante es bien criolla en un ambiente campestre.
En La Posada del Libertador me esperan con tortas fritas y mate, y realizo una cabalgata por el bosque. Un día lleno de actividades en el que disfruto del paisaje del bosque y las sierras. Córdoba, una provincia para visitar todo el año. Ofrece actividades de aventura, circuitos históricos y religiosos siempre acompañados del paisaje de las sierras y los infaltables paseos de compras, donde los alfajores tradicionales dicen presente. Con sol o nieve y precios convenientes, Córdoba es ideal para visitar en cualquier estación.

El complejo jesuítico, junto a sus estancias, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2000. Los jesuitas se establecieron en 1599 allí y convirtieron a la ciudad en un punto central de la evangelización que luego expandirían por toda Sudamérica

Azur Real Hotel Boutique: la fusión entre lo antiguo y lo moderno
Si hay algo importantísimo cuando uno va de viaje es poder descansar bien luego de un largo día. Ubicado en el corazón de la capital, en la calle San Jerónimo, me hospedo en el Azur Real Hotel Boutique, un hotel que no deja nada librado al azar. Cada detalle y cada rincón tienen su historia y merece ser contada. La construcción data de 1915 y funcionó, entre otros emprendimientos, como colegio, al que asistió Ernesto “Che” Guevara de pequeño. En el 2004 comenzaron las obras de restauración y se inauguró finalmente en el 2009, convirtiéndose en el primer hotel boutique de la capital. Es Patrimonio Arquitectónico de la ciudad y en él se realizan exposiciones de arte y eventos del más alto nivel. Me resulta imposible no sentirme agasajada en un lugar donde los servicios son variados: día de spa, gimnasio, solárium y más. Tiene 14 habitaciones divididas en cuatro tipos para elegir que van desde estándar, clásica, superior hasta de lujo. El cuero y la madera me dan la bienvenida con una decoración sumamente cuidada. Una moderna ducha escocesa y masajeador de pies esperan para lograr el relax del final del día, en este hotel que tiene habitaciones para no fumadores, DVD, notebooks de cortesía y plancha de pelo. En uno de sus rinconcitos, visito un almacén tradicional en el que se potencian aromas y sabores. Se ofrece una variedad de tablas, picadas, vinos y una boutique de productos regionales, ideal para comprar algún obsequio. En Azur Real Hotel Boutique lo antiguo y lo moderno se unen con diseño exclusivo y carácter. El lobby me invita a quedarme leyendo y por qué no a dejar un mensaje en su libro de visitas. Su ubicación permite el fácil acceso y traslado a los puntos más importantes y turísticos de la ciudad.

En este lugar las actividades al aire libre, como trekking, mountain bike, escalada, rappel, y cabalgatas, son casi obligatorias

Casa Galán: restaurante de lujo
La cena de la primera noche estuvo a cargo de los hermanos Alejandro y Lucas Galán, chefs del restaurante que lleva su apellido y que funciona en el segundo piso de Azur. Me agasajaron con una degustación de siete platos. Una cena espectacular que comenzó con un Amuse Bouche, un mix de pequeñas piezas saladas y una entrada de salmón rosado confitado con cremoso de calabaza, cebiche de langostinos y vegetales. El plato de granja consistió en deshuesado de conejo con crema de espinacas y persiana de vegetales. La granita de daiquiri de durazno me prepara para el plato de las sierras: roll de cabrito con salsa Cumberland y un damero de berenjenas. De postre, un marquise de chocolate con helado de mistela y frutas de estación, junto a un café con mignardises. Un vino excelente y la explicación de cada plato por parte de los chefs acompañaron la cena a la perfección. Además, el restaurante cuenta con una opción de carta ejecutiva para almuerzos.

La Docta, ciudad universitaria
Córdoba es conocida también como La Docta, que significa que a fuerza de estudios adquirió más conocimientos. Fue en esta ciudad donde se fundó la primera universidad de Argentina, la Universidad Nacional de Córdoba, actual Patrimonio de la Humanidad. Allí estudiaron importantes figuras de la política y la cultura. Recorro la zona, que lleva el nombre de Ciudad Universitaria, donde se destaca la presencia de jóvenes que concurren a los diferentes centros de estudio. Más tarde paso por el parque Sarmiento, donde no faltan la ciclovía y los deportistas. Por la avenida me llama la atención una gran edificación y es entonces cuando visito el Palacio Martín Ferreira. Me dejo sorprender por esta mansión, antigua casa del doctor Ferreira, inspirada en catálogos de hoteles que recogía de sus viajes. La construcción fue comprada a la familia y actualmente funciona como Museo de Bellas Artes.

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