Los máximos dignatarios internacionales tenían sus asientos reservados en la primera fila de la Plaza Independencia con una etiqueta donde decía su apellido. Fueron ocupando sus lugares desde antes de las 12 y la chilena Michelle Bachelet quedó al lado del rey Juan Carlos de España.
Junto a ellos estaba el paraguayo Horacio Cartes, que viajó acompañado por su hija. Más a la derecha, el ecuatoriano Rafael Correa, el peruano Ollanta Humala y el cubano Raúl Castro.
Entre los más calmos figuraba el rey, que dialogaba en voz baja con Bachelet. Correa era de los más efusivos y, siempre con sonrisas, se sacaba fotos con quienes se lo pedían.
Poco después del final del acto circularon por Twitter fotos de la brasileña Dilma Rousseff en un supermercado de Malvín.
La mandataria no llegó al saludo oficial a Vázquez y así muchos agregaron su nombre a la nómina de los del desplante, ya integrada por el boliviano Evo Morales –que estuvo la semana pasada en Uruguay pero luego envió a su vice-, el venezolano Nicolás Maduro, la argentina Cristina Fernández y el vicepresidente estadounidense Joe Biden, que canceló por gripe
Los custodios que estaban más atentos eran los cubanos y los uruguayos, que sin emitir palabra se mantenían de pie e impedían el paso a extraños. Pero una vez que se los lograba despistar, quien quedaba entre los mandatarios percibía un ambiente de camaradería.
En segunda fila, como indica el protocolo, estaban los vicepresidentes. Ana Helena Chacón, de Costa Rica, charlaba animada con el argentino Amado Boudou, que por momentos también conversaba con el venezolano Jorge Arreaza.
El argentino, con un prendedor con el escudo de Uruguay en la solapa, accedió a hablar con El Observador sobre las perspectivas de integración que ve para los dos países.
Se dijo optimista y reconoció que en los últimos años hubo buenos avances en las relaciones bilaterales, que espera se profundicen de aquí en más.
Además de presidentes, representaban a sus países varios ministros, gobernantes o embajadores. Algunos, como el kuwaití Salah Almutairi o el egipcio Sami Mahmoud Ali Salem, destacaban por sus vestimentas típicas.
Luego de saludar al presidente y a las nuevas autoridades, los dignatarios internacionales se retiraron de la zona, algunos rumbo a sus búnkers en el hotel Radisson Victoria Plaza. Ya ninguno quedaba cuando Vázquez hizo un breve saludo al público.