Por el Dr. Guillermo Fossati
Iniciativas como los liceos públicos de gestión privada, entre ellas el liceo impulso, se generaron, al decir de algunas de sus autoridades e impulsores, con la visión de "eliminar la brecha de aprendizaje" de los alumnos. Y, agregaría, "brecha de oportunidad".
¿Cuánto de las insuficiencias que se observan en los alumnos de la educación media ya eran evidentes muchos años atrás? Hay mucho de secuencial y acumulativo en los procesos de enseñanza-aprendizaje. El atraso inicial sigue pesando en los años siguientes. De la misma manera que una alimentación rica en nutrientes en la vida adulta no compensa las secuelas de una nutrición deficitaria durante la infancia, no se construye el segundo piso (educación media) sobre un endeble y frágil primer piso (educación primaria) y malos cimientos (atención a la primera infancia y educación preescolar).
Los primeros años de vida y las etapas de educación inicial y escolar representan un tiempo fértil para el desarrollo de capacidades cognitivas fundamentales que impactan en la capacidad de aprendizaje. Lo primero es invertir bien en el desarrollo cognitivo de la primera infancia. Reducir la chance de atraso inicial.
Mucho de los malos resultados del sistema educativo público ponen en evidencia el fracaso del sistema para identificar y atender oportunamente a los alumnos con problemas generales para aprender. Si las dificultades pasan "desapercibidas" o no se atienden en tiempo y forma, el niño corre el riesgo de quedar atrapado en el círculo vicioso del fracaso manteniendo, agravando, o generalizando, a medida que pasan los años, fracasos y daños acumulados. El aprendizaje tiene mucho de secuencial y acumulativo.
El docente toma decisiones respecto de sus alumnos en función del nivel o grado de respuesta que estos muestren a la enseñanza común. Implícitamente hay una comparación con lo que el docente entiende como esperable (proceso de enseñanza) y, si se quiere, exigible, en función de los programas de estudio y la enseñanza ofrecida. Cuando el alumno no logra avanzar, aún recibiendo dedicación especial por parte del docente, se justifica derivar a profesional o equipo especializado para que el alumno pueda ser debidamente estudiado. Ningún docente puede manejar la variedad de condiciones y situaciones de sus alumnos.
Esto significa que el docente tiene que poder realizar la primera identificación de las necesidades educativas especiales que sus alumnos presenten y los centros educativos tienen que contar con servicios de apoyo a los que recurrir y tener la posibilidad real de ofrecer a esos alumnos servicios y programas que se ajusten a sus necesidades. Ciertos servicios públicos deberían, primero existir, y luego concebirse y estructurarse con un sesgo a favor de aquellos en situación de desventaja.
Mientras más pronto se pueda detectar una dificultad, mayor resultará la flexibilidad con la que uno puede responder a ella y mayores serán las posibilidades de éxito en la intervención que se encare. En otras palabras, la gama de opciones efectivas de intervención crece significativamente cuando se interviene a tiempo.
Surgen preguntas: ¿Quién determina en el sistema público la condición de "excepcionalidad" de un alumno? ¿Qué porcentaje de los alumnos de la escuela pública son derivados para la realización de estudios especializados? ¿Se hacen estos estudios? ¿Qué mecanismos de control y evaluación realiza la ANEP para garantizar la calidad de estos estudios?
Por otra parte, el éxito o el fracaso en los aprendizajes y los logros educativos dependen, en una enorme medida, del modo en que se organice el aprendizaje y las experiencias escolares. La mejor manera de mejorar las oportunidades educativas para los alumnos en zonas de pobreza y desventaja social consiste en introducir medidas que hagan posible la concurrencia de estos niños a mejores centros educativos. La buena educación la hace la buena institución (escuela, liceo, etc.). Sean éstas, centros educativos de la educación pública estatal, o centros educativos públicos de gestión privada. Lo importante es que den buenos resultados. Esto no es atacar la educación pública estatal. De hecho, la pregunta clave es: ¿Cómo puede conseguirse una educación pública que posibilite aprendizajes y logros significativos para todos los alumnos?
En línea con lo que venimos diciendo, una propuesta concreta: generar importantes incentivos para atraer mejores maestros a las escuelas emplazadas en las zonas y barrios más desprotegidos (ejemplo: apoyos compensatorios y complementos salariales asignados al lugar de enseñanza).
Aunque parezca extraño, cuando se habla de la educación, la cuestión del aprendizaje no figura en una posición destacada. El énfasis en materia de objetivos está más en completar ciclos de enseñanza. El supuesto implícito es que el aprendizaje deriva de la escolarización y la finalización de los ciclos de enseñanza. Profundo error. Especial esfuerzo tiene que ponerse para conocer bien que es lo que se enseña y que es lo que se aprende. Hay que mirar que sucede con los aprendizajes.