Ruchir Sharma*
Por qué en los países emergentes gastar más por la pandemia termina siendo contraproducente
Las agresivas intervenciones monetarias y fiscales no aportaron nada discernible a la recuperación de los países en desarrollo
Las agresivas intervenciones monetarias y fiscales no aportaron nada discernible a la recuperación de los países en desarrollo
Ruchir Sharma*
Desde el comienzo de la pandemia, muchos países emergentes observaron como EEUU y otros grandes países desarrollados decidieron “ir a lo grande” con respecto a estímulos económicos, y desearon tener la capacidad para poder imitarlos. Resulta que tuvieron suerte si no pudieron hacerlo y fueron sabios si decidieron no hacerlo.
Los mercados emergentes que tomaron medidas de estímulo más agresivas no obtuvieron recompensas en una recuperación más rápida, debido en parte a las desventajas de un estímulo excesivo. Los que más gastaron tendieron a sufrir una mayor inflación, tasas de interés más altas y depreciación de la moneda, lo cual anuló, al menos parcialmente, los efectos positivos del estímulo.
Al analizar los datos de los principales mercados emergentes y desarrollados en busca de un vínculo estadístico entre la escala de sus programas de estímulo para 2020 y la solidez de la recuperación subsiguiente, no encontré ninguno. Incluso después de corregir en función de las recesiones más profundas, que suelen producir un mayor rebote del crecimiento, los estímulos monetarios y fiscales agresivos no añadieron nada discernible a la recuperación.
Esta desconexión fue más pronunciada en los mercados emergentes, desde China hasta Chile. Al dividir a los principales mercados emergentes según los que gastaron más y menos, los que más gastaron sufrieron típicamente recuperaciones más débiles. A lo largo del segundo trimestre de este año, la mediana de la recuperación de los grandes gastadores representó al 12 por ciento del producto interno bruto (PIB), en comparación con el 19 por ciento de los que gastaron menos.
Entre los mercados emergentes que más gastaron se encuentran Hungría, bajo el mandato de Viktor Orban, Brasil bajo Jair Bolsonaro y Filipinas bajo Rodrigo Duterte, todos ellos gobiernos populistas. Cada una de estas naciones gastó al menos el 16 por ciento del PIB en estímulos, incluyendo tanto el nuevo gasto público como la compra de activos por parte del banco central.
A la cabeza de la lista de grandes gastadores se encuentra, por mucho, Grecia, que descendió en 2013 de mercado desarrollado a mercado emergente en medio de una racha de mala gestión financiera. Gastó el equivalente al 67 por ciento del PIB, aparentemente para nada. Al igual que Hungría, Brasil y Filipinas, Grecia tuvo una recuperación poco excepcional, cercana al promedio de los mercados emergentes, de alrededor del 16 por ciento del PIB.
PEDRO PARDO / AFP
La economía después del covid
¿Por qué el estímulo está mostrando beneficios poco claros, e incluso resulta contraproducente en los mercados emergentes? El impacto del estímulo en cualquier país emergente puede verse ahora abrumado por factores exclusivos de la pandemia, incluyendo el impacto global del enorme estímulo en EEUU y otros países desarrollados, y la continua lucha contra el virus. Una investigación realizada por Goldman Sachs ha revelado un estrecho vínculo entre el crecimiento y los confinamientos y las vacunas: cuanto más estricto haya sido el confinamiento y más lenta haya sido la vacunación, mayor ha sido el impacto negativo en el crecimiento.
Además, el gasto excesivo suele ser contraproducente, especialmente en los países en vías de desarrollo. Carecen de recursos financieros y de credibilidad institucional para aumentar el gasto sin desequilibrar la economía, y terminan castigados por los mercados mundiales.
Durante el último año, en los mercados emergentes que más gastaron, la inflación ha superado el 5 por ciento, casi un punto más rápido que en los que menos gastaron; los rendimientos de los bonos han subido más de 142 puntos básicos, frente a 43 puntos en los que menos gastaron. El valor de las monedas ha caído, mientras que se ha mantenido en los que gastaron poco. Según los pronósticos del Fondo Monetario Internacional (FMI), el déficit público a finales de 2021 también será ligeramente superior en los países que más gastaron, de casi el 7 por ciento del PIB, frente al 6 por ciento en los que gastaron menos.
Al comparar los mercados emergentes en base a un índice de estos factores — inflación, moneda, tasas de interés y déficit — se pone de manifiesto dónde son más pronunciados los efectos contraproducentes. Entre los grandes gastadores que obtuvieron peores resultados se incluyen Hungría, Brasil y Filipinas. Entre los que gastaron menos y que obtuvieron mejores resultados se incluyen Taiwán, Corea del Sur y México.
La lógica de las campañas de estímulo puede tener más que ver con la política que con las condiciones económicas. A tono con sus tradiciones gubernamentales, los países de Asia Oriental tendieron a gastar poco, mientras que los de América Latina tendieron a gastar mucho. Las naciones emergentes o desarrolladas que sufrieron las mayores recesiones no necesariamente implementaron los mayores paquetes de estímulo.
El mundo en desarrollo ya ha enfrentado estas opciones antes. Muchos mercados emergentes entraron en las crisis de finales de la década de 1990 en una situación financiera débil, se vieron obligados a reformar en lugar de gastar para salir de los problemas, y el control de los déficits y de la deuda los preparó para un auge en la década posterior. Para el año 2008 tenían las arcas llenas, y muchos respondieron a la crisis ese año gastando y endeudándose mucho, lo que contribuyó a una de las peores décadas que se hayan registrado en las economías emergentes.
Las naciones que gastan con prisa a menudo se ven obligadas a arrepentirse lentamente. Las que intentaron "ir a lo grande" durante la pandemia probablemente obtuvieron menos crecimiento añadido del que imaginaron y bastantes más problemas, en forma de mayores déficits y deuda, lo cual las dejará con menos municiones para librar la siguiente batalla.
*Jefe de estrategia global de Morgan Stanley Investment Management y autor de “Las diez reglas de las naciones exitosas”.