El gobierno conservador francés de Dominique de Villepin anunció este martes un conjunto de medidas para luchar contra los matrimonios de conveniencia y endurecer la selección de los estudiantes extranjeros como parte de su política de control de la inmigración.
La lucha contra los matrimonios de conveniencia se convierte así en el primer caballo de batalla contra posibles irregularidades, ya que este proceso se ha convertido en la vía principal de entrada de inmigrantes legales en Francia.
Se refuerza el control administrativo que se ejerce antes de la celebración del enlace en el extranjero, pues será condición indispensable que la pareja se presente ante el cónsul francés, quien podrá plantear sus eventuales reservas sobre la unión.
En 2004 se celebraron 34.000 matrimonios de franceses con extranjeros fuera de Francia, frente a los 13.000 de 1995.
"La integración en nuestra sociedad, especialmente el dominio de la lengua francesa, debería ser una condición para poder traerse a su familia", dijo el primer ministro.
Algunos miembros de la conservadora y gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP) habían señalado entonces con el dedo a la poligamia y al reagrupamiento familiar como causas de la revuelta juvenil urbana.
En general, Villepin considera imprescindible que haya un control "más estricto" del dominio de la lengua francesa por los extranjeros que piden un permiso de residencia de 10 años o la nacionalidad.
(EFE)