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Francisco Sanabria: “Muchos políticos desfilaban en casa, pidiendo plata y consejos"

El expropietario del Cambio Nelson habló en exclusiva con El Observador y repasó alguno de los hechos que sucedieron desde que en 2017 cerró la casa cambiaria 

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13 de enero de 2020 a las 05:00

Francisco Sanabria recuerda a sus hijos y llora. Francisco Sanabria recuerda el olor a humedad que había en su celda y llora, aunque no niega que al fin y al cabo allí se sentía seguro. Francisco Sanabria recuerda a su padre y llora. Sus pensamientos, según cuenta, son recurrentes y las lágrimas suelen ser cotidianas pero el “tsunami” –como le llama él a su situación económica- no deja lugar para el olvido. “El olvido no existe”, sentencia.

Ahora está sentado en la mesa de lo que en algún momento fue su primera casa en San Carlos, la cual está al fondo del terreno del hogar de su madre.

La edificación está venida a menos, parte del techo se sostiene con un poste porque la planchada se dañó y la piscina climatizada tiene restos de agua putrefacta y está al aire libre porque las chapas se volaron. Las maderas que cubren el piso están levantadas y dañadas, hay cables colgando de las paredes y muebles desarmados pero que igual cumplen su función.

Sanabria, el expropietario del Cambio Nelson, exdiputado por el Partido Colorado y abogado, aclara que vive con su madre y su hermana en “una linda casa” en Punta del Este, pero que dos veces por semana va a San Carlos.

Sanabria está en libertad desde el 4 de junio del 2019 y espera que en los próximos meses la Justicia dicte una sentencia sobre su caso. Siendo procesado por reiterados delitos de libramiento de cheques sin fondo, un delito continuado de apropiación indebida, lavado de activos y falsificación ideológica, estuvo en prisión por dos años y ocho meses de manera preventiva en la cárcel de Campanero en Minas. Antes, el 27 de febrero de 2017, todas las sucursales del Cambio Nelson (Camvirey S.A) cerraron, dejando una deuda de US$ 2,5 millones con la empresa Red Pagos, de la cual era agente.

Reconoce que estar en libertad es un alivio pero también entiende que tiene por delante uno de los más grandes desafíos de su vida: encajar de nuevo en la sociedad. Para eso, entre otras cosas, lanzará dos libros sobre su vida y el caso Sanabria: Papá: no puedo enojarme contigo e Imperio Sanabria: Conexiones Públicas y Privadas. (Apenas el comienzo).

Antes de comenzar la entrevista con El Observador, coloca sobre la mesa un par de grisines que él mismo distribuye algunos locales comerciales de San Carlos. A su lado también hay una botella de agua y un frasco lleno de maní, del cual toma un puñado cada 2 o 3 minutos. “Ahora sí, es hora de hablar”.

¿Qué está haciendo? ¿Trabaja?

Sí, estoy haciendo algunas cosas de mi profesión y no mucho más. Estoy tratando, sobre todo, de resolver mis problemas de lo cotidiano. De poder sustentarme económicamente por mí solo y no tener que depender de mi hermana y de mi madre para todo. Ojo, no es que me falte un plato de comida pero sí tengo que pedirles hasta plata para la nafta del vehículo que me prestan. 

Vivo en una muy linda casa de mi mamá en Punta del Este, digamos una casa de antes pero reciclada hace seis o siete años. Cuando me otorgaron la prisión domiciliara, obviamente estaba feliz por haber llegado, pero lo peor de todo es que en algunos momentos quise volver a la cárcel porque yo estaba en un lugar sin ruidos, limpito, tenía una cama matrimonial para mí y estaba lejos del caos. No estaba en mi casa, porque mi hogar temporal era la Unidad número 17, Campanero. (Llora).

Fue tan difícil que cuando recién me dieron la prisión domiciliaria, (el 10 de diciembre de 2018). Para sentirme útil empecé a hacer algunas tareas de la casa sobre todo para agradecerles a mi madre y a mi hermana. Una de ellas era lavar ropa que estaba en uno de los garajes, que en mi vida usé el lavarropas cinco veces. Pero la cuestión es que donde está la máquina hay un poquito de humedad y te diré que los primeros dos meses la pasé sentado en ese garaje, porque me sentía en la que fue mi casa; la cárcel. Había aroma a humedad, a la infraestructura de la cárcel. No puedo ser desagradecido porque a pesar de que yo no cometí ninguno de los delitos de que se me acusa, ninguno, mi madre y mi hermana se movieron muchísimo para que yo estuviera en lo que entiendo, dentro de lo peor, uno de los mejores lugares. De vip no tiene nada aquello, ¿cuál es la diferencia? Que son unidades que tienen hasta 200 internos, entonces es como si uno estuviera en un barrio grande.

Hace unos meses lo golpearon en pleno centro de San Carlos, ¿cómo fue el incidente?

El día de la Elección Nacional de octubre, en la avenida Alvariza de San Carlos, bajo del vehículo de mi mamá y mi hermana para ir caminando a votar y una persona, según me cuentan y vi en los registros fílmicos porque perdí el conocimiento, que estaba comiendo en frente con dos menores de edad me ve y sin mediar palabra me golpea desde atrás. Los golpes fueron en la zona de la nuca, dos golpes de puño muy bien dados y luego, vamos a llamarle, un cocazo de frente. Las cámaras de inteligencia son muy claras y se ve que en el primer golpe pierdo el conocimiento y se me dan vuelta los ojos. La persona no se conformó con eso y cuando caigo en el suelo empieza a patearme en la zona de la cadera. Hasta el día de hoy sigo teniendo secuelas.

También fui al médico forense y en su informe dice que mi relato –de lo que me contaron porque yo no me acuerdo de nada- coincide con las lesiones que presentaba. Así se inicia todo el trámite y días pasados, a través del doctor Jorge Barrera, se llegó a un acuerdo con el agresor por el cual será procesado, y será procesado sin prisión porque no iniciaré la acción penal que subjetivamente corresponde. Yo no lo deseo la privación de libertad absolutamente a nadie, sin importar el delito que haya cometido.

¿Por qué?

Por una razón que sostengo desde hace muchos años, y por haberlo vivido del otro lado del mostrador: no hay persona que ingrese al sistema carcelario que salga mejor. O sale igual o sale peor. Y si sale igual o peor es responsabilidad del Estado y del gobierno de turno, por lo tanto ¿quién soy yo para hacer que una persona vaya a la cárcel y salga igual o peor de lo que estaba?

¿Por qué cree que lo agredió?

En el fondo, yo creo que el motivo no tiene nada vinculante con el cambio pero le recomendaron que las respuestas en sus declaraciones sí tuvieran que ver con el cambio.

Un día, un metalúrgico de esta ciudad al cual quiero mucho me hace un chiste como para que me sintiera mejor. En el patio de visitas de la cárcel, me dice: “Che Fran, te quiero contar una cosa. No sabés cuánta gente me dejó de pagar y cuando le voy a cobrar, me dicen que la plata la tenía en Cambio Nelson”. (Risas). No con esto estoy queriendo decir que eventualmente no existió algún damnificado por el cierre del Cambio Nelson, porque yo no estoy evadiendo ninguna responsabilidad. Sí estoy afirmando que se aprovecharon algunos para hacer leña del árbol caído. Si quisiera evadir alguna responsabilidad no hubiera venido a mi país, voluntariamente, a someterme a una justicia que ya me había condenado sin haber, ni siquiera, tenido mi testimonio. Y estoy hablando concretamente del renombrado fiscal (Rodrigo) Morosoli, que logró ascender después de hacerse conocido por este caso. Y estoy hablando también del juez Marcelo Souto, que casualmente también luego del caso logra ascender con una rapidez llamativa.

¿Ha recibido amenazas? ¿Se ha cruzado con gente que tenía ahorros en Cambio Nelson y perdió su dinero?

Jamás. Solo el incidente violento que te comenté.

Volviendo a febrero de 2017. ¿Qué hizo entre que cerró el cambio y viajó a Miami? Se había hablado de que “ordenó algunas cosas”. ¿Qué cosas?

Yo no me fui a Miami, nunca estuve en Miami. O sí estuve pero… se nombra mucho Miami y parece que dijera fiesta, glamour, joda. Yo me voy, ajustado a derecho, en una línea comercial a la Argentina. Allí me junto con un grupo de profesionales de un fondo de inversión que en el mes de diciembre del año 2016 habíamos estado conversando para lograr, o una asociación estratégica o la venta del paquete accionario del cambio. No llegamos a un acuerdo en ese momento por un tema de montos.

Voy a Buenos Aires, voy a hablar con ellos y fueron muy honestos conmigo: “Obviamente que el negocio nos interesa por eso te hicimos una propuesta, pero tú la rechazaste junto con tu asesor (el expresidente del Banco Central, Humberto Capote)”. Y eso me interesa rescatarlo, no fui solo, fui con el expresidente del Banco Central. Que, después me entero, fue quien le autorizó a mi padre y a Nelson la licencia del cambio. Oh, casualidad que después terminó siendo asesor principal, por no decir quizá socio oculto.

El BCU aseguró en la resolución por la que clausuró a Cambio Nelson que el 20 de febrero poco antes de cerrar la familia Sanabria retiró US$ 3,7 millones a través de la cuenta de Paula Sanabria, y de varias empresas vinculadas. ¿Por qué? ¿Qué hizo con ese dinero?

Bien, para retirar 3,7 millones de una cuenta bancaria, la cuenta tiene que tener ese monto. No existe, ni existió, una cuenta de la familia que haya tenido esa cifra. Por lo tanto es inviable que yo haya podido ir a un banco a retirar US$ 3,7 millones.

Voy a hacer una aclaración más, vamos a suponer que retiré ese dinero, que vuelvo a afirmar categóricamente que jamás lo hice, si lo retiré es porque estaba autorizado a hacerlo. Uno con el dinero de uno hace lo que quiere, pero en este caso eso es una mentira mayúscula. No hubo justicia conmigo, pero yo sigo creyendo en la Justicia uruguaya, no así en algunos pocos que la imparten. A mí me midieron con otra vara, mucho más alta.

Se comprobó, por ejemplo, que parte del dinero se distribuía ilegalmente en otras empresas que estaban a su nombre. Su exsocio Nelson Calvete declaró en ese entonces: “Salían todos los gastos del cambio y no se reintegraba nada”. También, según indagaciones en el sistema informático del cambio hechas por la Justicia, se estableció que de los US$ 10 millones pertenecientes a clientes, 4 pertenecían a propiedades de usted. Por eso, cuesta creer que usted no estuviera al tanto de los movimientos que se hacían en el cambio.  

Todo el dinero que salía del cambio era mío, por lo tanto podía hacer lo que quería con él.

Calvete se refiere al dinero de los clientes.

Sinceramente no sé a qué clientes se refiere, y si se refiere que había dinero de clientes, él tendrá que explicar dónde está ese dinero, porque no lo ha podido explicar aún. Porque si alguien captó dinero de clientes, o fue mi padre o fue Nelson Calvete, su socio. Ya sea juntos o separados. Lo que sí se puede afirmar es que desde que se inician los trámites sucesorios, y asumo en las formas –no en los hechos- como único integrante del directorio del Cambio Nelson, como único accionista y como único beneficiario final, jamás orienté a persona alguna para que pusiera plata en dicha institución. Es decir, todo lo que acabo de expresar está absolutamente probado en la sede de concursos de 1er turno de Montevideo, en donde aproximadamente una docena de personas se presentaron para reclamar dinero pero en esa sede no se dio lugar al pedido. Incluso, en los casos de apelación, el Tribunal de Apelaciones los rechazó. Por lo tanto nunca existió el delito de apropiación indebida por parte de mi persona.

Me quiero centrar en esto: según indagaciones en el sistema informático del cambio hechas por la Justicia, se estableció que de los US$ 10 millones pertenecientes a clientes, 4 pertenecían a propiedades de usted. Por eso, cuesta creer que usted no estuviera al tanto de los movimientos que se hacían en el cambio.  

Ah no, yo creo que quienes evaluaron la contabilidad del cambio… No sé si decir que se equivocan, porque no quiero creer que hubo mala fe, ya que US$ 4 millones míos es muy poco. Había mucho más que eso.

Mira, te voy a dar un ejemplo, en este lugar donde estamos… ¿Qué hora es? Ocho menos cinco, aproximadamente a este hora, el patio estaba lleno de gente allegada. Mi padre muere en el entorno del mediodía del 30 de setiembre de 2015, yo pasé tres horas en el suelo abrazado a él en un charco de sangre. (Llora).

Y en ese mundo de gente que estaba en el patio, estaba Calvete. Quien no voy a olvidar nunca más. Estando yo parado se me acerca al oído y me dice: “Francisco, mañana tenemos que cubrir un sobre giro de US$ 200 mil en el Banco República”. Giré mi cabeza, lo miré y dije: “Nelson, ¿qué me estás diciendo?” Y me dice lo mismo que me dijo antes. Con sentimientos encontrados de rabia, angustia, duda y asco le dije: “Tú no te das cuenta de que mi padre ni siquiera está en el cajón, su cuerpo está caliente y me estás hablando de un sobregiro del cambio, el que manejas y dominas tú. ¿Te parece apropiado?”. Y me dijo que sí, que le parecía oportuno porque “no hay plata”. No podía creer que no había plata, me estaba hablando de US$ 200 mil que para nosotros en ese momento no era un dinero que nos podía cambiar la vida. Era algo más que inmediato de solucionar para Nelson y cualquier funcionario que estuviera por debajo de él. No hablamos más del tema.

Pero hay más. Diez días después de que mi padre muriera, mi hermana y yo recibimos un mensaje de Whatsapp de quien era en ese momento el gerente de la sucursal de la dependencia 045 del Banco República, Punta del Este, Gorlero. Allí decía: “Paula y Francisco, estoy desesperado, he llamado a  Nelson y no he obtenido respuesta. Le he mandado mensaje y nada. Existe un sobregiro de US$ 200 mil que le autoricé a Nelson verbalmente, porque tu padre siempre me dejaba hacerlo, y si yo al 1° de noviembre no tengo la plata en la cuenta me quedo sin trabajo”. Me comuniqué con mi hermana, llamamos también a mi exhermano Guillermo y fuimos a reunirnos con Calvete. Y le preguntamos por qué no depositaba el dinero, a lo que respondió que no tenía plata y le preguntamos dónde estaba la plata del cambio. Nuestro dinero. Y podemos pasar ocho días hablando de la respuesta que dio, pero todas fueron excusas. Él nunca tuvo nada que ver…

¿Y ahí recién se enteró de la situación del cambio?

Ahí empecé a darme cuenta de que algo estaba fallando. E hicimos con mi hermana un esfuerzo tremendo para en menos de 15 días vender una propiedad, mal vender porque vendimos rápido y mal, y logramos un día antes depositarle US$ 200 mil y así cumplir. Quizá ese fue el primer error que cometí, por haber asumido ese compromiso que no había contraído. Y después seguí asumiendo y poniendo la cara, mi patrimonio, el de mi hermana y gran parte del patrimonio de mi mamá. Ahí empieza una serie de hechos que generan que cada día más me descapitalizara para poner, poner, poner y seguir poniendo dinero producto de hipotecas a prestamistas públicos y privados, para convertir inmuebles de mi propiedad en dinero y darle liquidez al cambio. Producto del dinero que desapareció de una gestión de Nelson Calvete y Wilson Sanabria, pero de ellos y nada más que de ellos.

¿Pero nunca se dio cuenta que la ola lo iba a pasar por arriba?

Y sabes que no, no me di cuenta. Porque mientras pedía préstamos, que me los otorgaban porque había un capital impresionante, ponía la cara en todos lados y aquello era como un barril sin fondo. No me di cuenta, entre otras cosas, porque el señor (Calvete) estaba adentro de una oficina y le traía dinero y el dinero desaparecía. Y así era todo los días. Llevaba millones de dólares y desaparecían en semanas, pero no, no me di cuenta sinceramente. Evidentemente en lo que refiere al Cambio Nelson no estuve a la altura de las circunstancias.

Eso es lo que nos pasa a los fundidos, creemos que vamos a salir y no, no se sale. Pero a su vez tenés gente que te ayuda a hundirte, y no solo Calvete, asesores heredados y amigos heredados que son mucho peor. Uno se apoyaba en esa gente, porque no eran US$ 5 mil eran millones dólares.

Es más, entre que mi padre murió y yo me voy a EEUU al nacimiento de mi segundo hijo, seguramente más de uno planeó el golpe final, pero uno en especial…

¿Calvete?

Ahí es donde va “hace un largo silencio”. (Se ríe). Terminaron de congeniar el golpe final que no le pudieron dar a mi padre porque se mató antes.

¿Es cierto que hay trabajadores que siguen sin cobrar los correspondientes sueldos y despidos?

Aquí necesito hacer una aclaración, porque es el tema que más me preocupa, el pago por indemnizaciones a los exfuncionarios del Cambio Nelson. Porque si yo era un delincuente, hubiera sacado el medio millón de dólares que estaba en el BCU o hubiera puesto bienes a nombre de otras personas y no lo hice. Apelo a que la justicia laboral libere los fondos para que se le paguen a los exfuncionarios de Cambio Nelson, lo que reclamaron y a lo que la Justicia hizo lugar. ¡Es una locura, van a pasar tres años y eso no es justo porque el dinero está! Si alguien logra comprobar, en el área que sea, que fue perjudicado por el caso Sanabria, existen millones de dólares para que se le pague a través de los concursos existentes. Millones entre bienes y efectivo.

Es más, he tenido casos de cuatro personas que manifestaron en su momento que le entregaron a Calvete dinero y cuando fueron a hablar con él, les dijo que hablen conmigo. Ese dinero no lo han recuperado, todo esto me lo han dicho con mucho respeto, y yo los he orientado para que hagan los procesos pertinentes para conseguir ese dinero. Si después la Justicia lauda otra cosa, ese no es tema mío pero yo no tengo por qué no creer en esa gente.

¿Se puede afirmar que no oculta ningún bien a nombre de un testaferro ni lavado de dinero? Porque la Justicia tuvo sospechas en el 2017.

Eso que me estás diciendo, a los efectos prácticos, no existe. Sí, quizá, podría inferir que lo planteado es producto de lo que hizo un fiscal que ojalá haya actuado con independencia técnica, que es el exfiscal de Crimen Organizado, el fiscal (Carlos) Negro. Que casualmente pide mi procesamiento por lavado de activos y, casualmente, la jueza Beatriz Larrieu hace lugar al pedido. Ellos son sumamente allegados, muy allegados, pero quiero creer que existió independencia técnica para hacer lugar al delito.

Ellos se basan en dos cosas: una casa que compré en la localidad de La Barra, por la suma de US$ 210 mil. Y no la puse a mi nombre porque eso era algo para una determinada persona que mi padre había pedido antes de morir, porque eran personas que él apreciaba por temas muy personales y que no podían tener nada a su nombre porque se habían fundido. Con eso alcanzó para que se me acusara, ese era uno de los dos elementos.

La otra parte es el emprendimiento, Rambla 24, un edificio en la 24 de la Masa con 24 apartamentos. Allí el 50% de dicho edificio pertenecía a nuestra familia y el otro 50% se dividía entre alguien que decía ser amigo de mi padre, un carpintero, y otra persona española a la cual le desconozco profesión. El fiscal Negro entiende que tres de los 24 apartamentos se pusieron a nombre de mi hermana, otro a nombre de un ser querido y otro a nombre de mi madre, eso le alcanzó para complementar el famoso lavado de activos. Si el edificio tenía 24 apartamentos, y nosotros teníamos la mitad, ¿cuál es el delito de escriturar a nombre de tres familiares los apartamentos? ¿Pero sabés qué pasó el mismo día, a la misma hora y en el mismo acto con los apartamentos? Se hipotecaron para pagar deudas. Nunca esos seres queridos, mucho menos yo, vimos el dinero porque se le pagó a acreedores.

¿Y el delito de falsificación ideológica?

Es discutible porque hay un tema filosófico doctrinario en el medio, por un tema de abuso de confianza. Pero es sumamente menor al lado de lo otro.

Su medio hermano, Guillermo Sanabria, dijo a Así nos va en el 2017 que las deudas eran grandes pero manejables. Y dijo que usted transfirió dinero del cambio para la edificación Art Tower, en donde tenían el 20% de las inversiones.

Nunca lo escuché pero me alegra mucho de que mi exhermano haya hablado de algo, y lo doy por sentado de que si habló de algo, lo hizo con propiedad. Pero él no exhibió nada en la Justicia y si lo hizo, no me enteré.

Este proyecto es más que interesante. (Se para y camina por la habitación). La torre Art Tower fue la inversión más grande que hizo la familia Sanabria, precisamente mi padre. Una inversión aproximada de US$ 5 millones 350 mil, es una cifra difícil de imaginar. Usted habla de porcentajes, y si mi memoria no falla era de 23%, pero pongamos que era el 20%. Entonces, esto significa que si uno hace un cálculo y divide US$ 5 millones entre US$ 190 mil, que es un monto promedio de lo que sale un apartamento, le da 26,3. Entonces, tendríamos que tener 26 apartamentos pero tenemos cero.

Pero él dijo que en su momento se movía la plata, no afirma que usted siga siendo dueño.

Me alegra mucho saber que mi exhermano estuviera tan empapado en esos temas, porque si tenía conocimientos tan importantes del cambio y de los manejos de dinero, ¿por qué no me alertó a mí o a alguien más lo que estaba pasando?  Pero debo decir que la enorme cantidad de dinero fue aportada por mi padre, por tanto él estaba vivo y yo no tenía nada que ver con Cambio Nelson. Después sí existieron cuotas de aporte que hubo que integrar, que lo hice con préstamos de dinero. No le encuentro el delito en eso, sinceramente, porque no existe. Dinero lícito, producto también de hipotecas de bienes propios, se utilizó para pagar las mensualidades de aportes del capital de la inversión. Eso es una mentira, una barbaridad.  

Nunca lo escuché pero me alegra mucho de que mi exhermano haya hablado de algo

¿Mantiene relación con Guillermo?

No, te dije todo este tiempo que es mi exhermano…  

¿Capote no tenía idea de lo que estaba pasando?

Si sabía o no yo no lo sé, pero puedo intuir que sí. Estaba cerca de mi padre, la cuestión es que a mí nunca me avisó de nada. Ni siquiera me lo dio a entender. Pero era asesor y un asesor pago.

El expresidente Sanguinetti dijo que la plata que ganaba Sanabria la invertía en su campaña. ¡Mire qué novedad!”, dijo a El País TV. “Acá no hay un tema de ejercicio político equivocado ni de administración corrupta o espuria; es un tema privado, de la vida comercial de un ciudadano que es dirigente de un partido”, sostuvo el ex mandatario en otro pasaje de la entrevista, realizada en marzo de 2017. Por su parte, Fernando Amado sostuvo que Wilson era “el cajero” de las campañas coloradas y que, incluso, incurría en “prácticas mafiosas” para forzar aportes a esa colectividad, según consignó Brecha

Es interesante que menciones a Fernando Amado, porque la ciudadanía ya le respondió con los votos. Le dijo que “muchas gracias por su servicio, no lo queremos más”. Pero claro, nosotros, y yo particularmente, aportamos dinero al partido, pero era nuestro dinero y punto. Y no solo al Partido Colorado.

¿A quién más?

No viene al caso, pero muchos políticos desfilaban en casa, pidiendo plata y consejos.

¿Piensa volver a la política? ¿En cuánto?

Primero que nada, tengo que solucionar mis temas del diario vivir. Siempre y cuando haya personas que crean en mí y en el proyecto, que es de inclusión y de poder dar solución laboral a todos los uruguayos, creeme que en la actividad partidaria política voy a estar. En la función que me toque.

¿Y el Partido Colorado?

Qué bien que me nombraste al partido. Porque me cuentan que hubo personas que dan lecciones de ética y de moral, de la puerta para afuera, que propusieron expulsarme.

Lo expulsaron, eso es un hecho.

Tengo mis dudas, porque la carta orgánica del Partido Colorado afirma que uno no puede pertenecer a algo a donde renunció. Renuncié al Parlamento y en la misma fecha al Partido Colorado. Es muy difícil que me expulsen de un lugar del que ya no era parte.

Sobre el gobierno electo, en donde el Partido Colorado es parte de la coalición, ¿qué piensa?

Tengo muchísimas expectativas. La primera, y es la base de la cuestión, esto es sencillo: si esta coalición sale bien y a la gente le va bien, ganan todos los integrantes. Si este proyecto tiene el éxito que espero, va a haber un gobierno maravilloso siempre y cuando también los que no son parte, acompañen. Primero es la camiseta de Uruguay y después las fracciones ideológicas.

Se viene un Uruguay próspero, a pesar de que el primer año y medio de gobierno va a ser durísimo en lo que tiene que ver con nuestro bolsillo. Pero si existen resultados rápidos en materia de seguridad, el pueblo va a entender y ser paciente. Y, ojo, parte de ese ajuste va a ser en productividad y mejor gestión de todos los organismos del Estado.

 

 

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