Flora Stevens fue al médico. Su esposo la acompañó y la dejó en la puerta del hospital del norte del estado de Nueva York un día de 1975. Cuando la fue a buscar, no estaba. Stevens reapareció recién esta semana, en Lowell, Massachusetts, con otro nombre y padeciendo demencia.
La aparición se produjo cuando la Policía encontró restos humanos cerca de la zona en la que Stevens desapareció hace 42 años,
según publicó el canal de noticias estadounidense NBC. Eso llevó a que las autoridades reabrieran su caso, aunque pronto descubrieron que si bien el cadáver no era suyo.
Una vez reabierto el caso, los investigadores notaron que los documentos de identidad de la mujer desaparecida estaban siendo utilizados.
Eso los llevó al residencial de Lowell, donde encontraron a Stevens, ahora con 78 años, bajo el nombre Flora Harris. La anciana reconoció una de sus viejas tarjetas de identificación, aunque resta ver cómo continuará el caso, ya que la mujer no tiene parientes con quienes quedarse.
Según los datos recabados por la Policía, en algún punto de su desaparición Stevens estuvo internada en un hospital de Nueva York, desde donde llegó a Lowell en 2001. Antes pasó por varias instituciones médicas, pero los registros son escasos en los años anteriores a la década de 1990.
Las autoridades creen que en un momento sufrió una lesión cerebral como producto de una caída, lo que complica aún más el descubrimiento de por qué desapareció en primera instancia, pero también manifestaron alivio por haber sido capaces de encontrarla después de tanto tiempo.