El miércoles temprano en la mañana, la ministra de Salud Pública, Susana Muñiz, visitó el directorio de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) para llevar un “mensaje” del Poder Ejecutivo tras el escándalo de corrupción que forzó la renuncia del representante de los trabajadores, Alfredo Silva, y terminó con otro jerarca en prisión, Heber Tejeira, por maniobras ilícitas. Fue un tirón de orejas a los directores. Según contó Muñiz en entrevista con El Observador TV, la “preocupación” del gobierno surge al ver que el directorio del organismo no actúa “como cuerpo”. Dialogó, además, sobre cómo llevar adelante los sumarios correspondientes una vez que la Justicia detectó maniobras con las empresas tercerizadas. También sobre qué hacer con esas firmas que mantienen decenas de contratos con hospitales públicos.
El directorio de ASSE está conformado por dos representantes del gobierno (presidente y vicepresidente), un director nombrado por la oposición, uno en representación de los trabajdores y otro por los usuarios.
El Poder Ejecutivo entiende que todos tienen responsabilidad en la gestión, aunque sus compromisos de representación sean diversos. “La primera dificultad que nosotros vemos, es que el directorio no actuó como cuerpo”, dijo Muñiz en alusión a ASSE en la misma entrevista, que se emitió el miércoles por la mañana y fue realizada por el periodista Mariano López. “Las dificultades no eran solo en uno. La dificultad es en el cuerpo como tal. Algunas de las cuestiones que se le plantean a los representantes (del gobierno) se plantean en los otros. Fuimos a trabajar con ellos en la necesidad que trabajen como un cuerpo”, insistió.
La ministra se quejó de la ausencia del director de ASSE en representación de la oposición la semana pasada en el Senado cuando tuvo que ir a dar explicaciones tras el procesamiento de Silva y Tejeira. “Se nos dice a nosotros: ‘¿como la ministra no vio esto, cuando ella estaba en ASSE y esto sucedía en el mismo edificio?’, decía un senador. La primera cuestión que tiene que saber es que hay un miembro del directorio de ASSE de la oposición, sentado ahí, que tiene las mismas potestades de los demás. Que tiene un cuerpo de tres adjuntos, dos asesores, dos secretarias, un chofer. Que trabaja ahí. Que trabajaba además separado de Alfredo Silva por mamparas de yeso”, aseguró.
En el mismo sentido, el vicepresidente de ASSE, Enrique Soto, entiende que la oposición no puede ir al directorio del organismo “solo” a “controlar”, ni tampoco los delegados de trabajadores y usuarios a pelear por sus representados.
“¿Quién dirige la organización? Cada uno de los integrantes del directorio tiene la obligación de tener iniciativas, pero también de controlar. Cada uno tiene que tener ese celo por controlar y que las decisiones se cumplan. El control no es patrimonio exclusivo de la oposición, también está sentado para proponer y traer ideas en función del plan estratégico”, dijo Soto entrevistado esta semana por Leandro Gómez en El Observador TV. A juicio del vicepresidente Soto, de no ser así se generan situaciones no deseadas, como el “corporativismo”.