8 de agosto 2019 - 18:29hs

Soy Álvaro Irigoitía, subeditor jefe de El Observador y a partir de hoy y todas las semanas voy a intentar explicarte de una forma amena y comprensible los  temas económicos que afectan en mayor o menor medida nuestras realidades cotidianas.
 
Mi objetivo es que con este newsletter exclusivo para suscriptores Member de El Observador puedas entender mejor la realidad económica y los temas que tocan nuestro bolsillo, con la finalidad de que cuentes con mejor información para tomar decisiones.
 
Por comentarios o consultas podés escribirme a este mail.

 

Imaginate una lucha de sumo en la que dos forzudos cuerpos hipertrofiados se entrelazan, empujan, e intentan expulsarse uno al otro del dojo circular. Ahora imaginate que dentro de ese círculo donde se desarrolla la lucha, ingresa un pequeño ratón. Los dos luchadores seguirán en su disputa completamente indiferentes a esa minúscula presencia, mientras que el roedor estará en riesgo permanente de ser víctima, en alguno de esos lances de fuerza, de un pisotón que lo deje malherido.
 
Ahora pensá que los contendientes en la lucha de sumo son los gobiernos de Estados Unidos y China con sus economías, y que el pequeño ratón -uno de tantos, en realidad-, es la economía uruguaya.
 
La guerra comercial que amenaza convertirse en una guerra de divisas de acuerdo a las últimas escaramuzas es un riesgo presente y latente. Trump está empeñado en equilibrar la deficitaria balanza comercial con China con la imposición arbitraria de aranceles a bienes originados en ese país, mientras que el país comunista respondió esta semana con la devaluación de su moneda para mantener competitivos sus productos.
 
Uruguay es un simple espectador pero expuesto a convertirse en un daño colateral, debido a que en uno de los bandos está su mayor socio comercial y el destino de sus principales bienes de exportación, mientras que el otro contendiente es el principal consumidor del mundo y el dueño de la variable que rige el comercio y las finanzas: el dólar.
 
Una devaluación en China  hace que los bienes que exporta se abaraten respecto a sus competidores del exterior, pero al mismo tiempo implica que importar se hace más caro, debido a que el cliente asiático necesitará más yuanes para obtener los dólares con los que pagará sus compras.
 
En 2018, uno de cada cuatro dólares que Uruguay obtuvo por la venta de bienes al exterior  provino del gigante asiático. China explicó US$ 2.328 millones (26%) de los US$ 9.088 millones en productos que el país colocó en el exterior el año pasado. Y la situación se mantiene este año, con la economía de oriente como el principal comprador de los principales productos de exportación locales -carne, soja, madera, celulosa, a los que debe sumarse la lana-. Solo en carne, soja y madera el país asiático demandó US$ 1.124 millones entre enero y julio de este año, de acuerdo a los datos del instituto Uruguay XXI.
 
Cualquier movimiento que afecte ese flujo comercial, o decisión arbitraria que impacte en la voraz demanda China, pueden ser devastadores para las decenas de ratones que corretean por el dojo.
 
En este newsletter voy a intentar explicarte cuáles son las perspectivas para las principales variables de la actividad local si la guerra entre los gigantes cobra mayor virulencia. Y ya sabemos por experiencia que con el humor cambiante y belicoso de Donald Trump ese escenario puede ser realidad de la noche a la mañana.

El dólar

Más noticias

El efecto cambiario es uno de los más difíciles de pronosticar porque son demasiadas las variables que inciden y juegan al mismo tiempo, además, en un contexto de incertidumbre.
 
De hecho, la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de reducir las tasas de interés por primera vez en 11 años  debería contribuir a un debilitamiento del dólar frente a otras monedas, pero la evolución en los últimos días fue la opuesta debido a que el enfrentamiento con China lleva a los inversores a posicionarse en activos más seguros, y el dólar es uno de ellos.
 
Según el analista Ignacio Munyo “La suba del dólar podría no ser sostenible. El debilitamiento del dólar debería estar en la tendencia por la baja de tasas”.
 
Si bien el Banco Central no tiene un objetivo de tipo de cambio, ya se mostró activo en abril y mayo para contener una fuerte suba del dólar  que amenazaba comprometer sus objetivos de inflación y afectar el humor social en un año electoral, y volvió a hacerlo en los últimos días para evitar una caída de la divisa que llegó a preocupar a los exportadores. Y así seguirá actuando, según sus autoridades.

El mercado financiero

Si bien una guerra comercial no es positiva, también genera oportunidades que Uruguay debería aprovechar, graficó Munyo.
 
Además del comercial, hay otro canal que se ve afectado y es el más importante: el financiero.
 
Ya en setiembre del año pasado, cuando se profundizó la suba de aranceles  de EEUU a productos chinos, hubo un cambio de tendencia dramático de la tasa de interés internacional,  que se hace visible en la evolución de los bonos del Tesoro de EEUU a 10 años, una de las principales referencias, explicó el analista.

AFP

Munyo lo grafica así: “Las tasas bajas son vitales para Uruguay, que está en una situación de cambio de gobierno, con un frente fiscal delicado con un déficit insostenible,  y en un contexto financiero complejo como el del año pasado se hace mucho más difícil. Desde ese punto de vista es una buena noticia que da tiempo para hacer los deberes”.
 
Uruguay tiene el 53% de su endeudamiento público  nominado en dólares y todavía consigue captar financiamiento para cubrir su desequilibrio fiscal a tasas históricamente bajas con un riesgo país que se mantiene estable.
 
Pero que exista la ventana de oportunidad también implica que el gobierno actual o el próximo la aproveche para hacer “reformas profundas” que devuelva al país el atractivo para atraer inversiones. El problema es: si bien hay un contexto favorable para las inversiones, muchas veces no se concretan porque los altos costos del país no generan rentabilidad. La inversión de UPM es un ejemplo: para que se concretara el gobierno tuvo que hacer grandes concesiones impositivas y de infraestructura.
 
En el plano comercial, que es el otro canal de transmisión de las tensiones, que China se enfríe no tendrá un impacto significativo en los productos que Uruguay exporta, opinó.

La soja

Juan Samuelle

Una magra zafra relegó a la soja el año pasado de los primeros lugares del ránking de bienes exportados, pero su importancia como motor agrícola sigue siendo insustituible.
 
Las perspectivas para la oleaginosa en este nuevo escenario son difíciles de prever: hay signos a favor y en contra.
 
El mundo tiene dos grandes polos productores de soja, Estados Unidos y el Mercosur, y un gran importador, China.
 
Con China y Estados Unidos enfrentados, y con el flujo comercial en ese rubro en duda, la atención se centra en el proveedor alternativo del cual Uruguay forma parte. Pero en el sentido opuesto, la fiebre porcina se encargó de diezmar la población de cerdos de China, que es el destino principal que tiene la soja.
 
“La guerra comercial lleva más de un año y lo que han habido son estimaciones cada vez más bajas de cuánta soja va a importar China”, dijo el analista agropecuario Eduardo Blasina. Eso, en un momento en el que los productores están tomando la decisión de siembra para los cultivos de verano, genera un panorama incierto.
 
Por su parte, Rafael Tardáguila entiende que coyunturalmente la disputa puede favorecer a los productores de la región frente a una veda de compra de soja de Estados Unidos por parte de China. Si bien la situación repercute en una baja del precio de la soja en el mercado de Chicago, la referencia para Uruguay, el descuento que aplica respecto a ese precio para la oleaginosa producida en la región se redujo, por lo que la caída de precio para la producción uruguaya fue menor, explicó  Tardáguila. 

La carne

Juan Samuelle

La carne es el rubro comercial más sensible a los cambios en la relación comercial con China. La devaluación del yuan de esta semana generó de forma casi inmediata efectos en la concreción de nuevos negocios de exportación.
 
La caída de precio se dio en consonancia con el debilitamiento de las monedas regionales, lo que impactó en el valor medio del novillo en la región, que alcanzó el menor nivel en ocho semanas, según el informe World Beef Report.
 
China demanda carne congelada y es el principal comprador de Uruguay, con 77% de las ventas bovinas este año.
 
Con esta guerra comercial se llenó de nubarrones un escenario que era ideal para la carne. Es que la fiebre porcina generó una caída de la producción de cerdo en China, y con eso un vacío de proteína animal en la dieta de los consumidores chinos de entre 15 y 16 millones de toneladas anuales, que debe ser suplido con importaciones. La mala noticia termina equilibrando.
 
Para la carne ovina, si bien el mercado asiático es importante, la principal referencia para los productores locales es Brasil.

La lana

Juan Samuelle

China es el principal país productor, procesador y exportador de lana y textiles de lana del mundo. Si bien su producción no se destaca en calidad, su volumen de producción supera incluso a la de Australia, una referencia a nivel global.
 
La decisión de EEUU de aplicar aranceles de 10% que incluyen a la indumentaria, vestimenta y calzado de origen chino golpea a un sector fabril de peso del gigante asiático, y repercute en la cadena textil lanera global. Un pequeño eslabón de esa cadena es la lana uruguaya, que se ve afectada directamente, ya que China es el principal comprador. La decisión de devaluar el yuan contribuye a atenuar ese impacto, pero es esperable que el consumo de textiles chinos se vea afectado.
 
El efecto en el mercado fue visible este miércoles, cuando reabrió el mercado lanero de Australia -el de referencia- luego de tres semanas de receso: cayeron los precios en todas las categorías. Eso se sumó a que Australia también devaluó su moneda para no perder pie con China.
 
La baja de los precios se combinó con una menor demanda. “El comercio lanero a nivel mundial puede ser afectado por varios motivos. Uno es la confianza del consumidor, porque lo primero que deja de gastar es turismo y segundo vestimenta, y dentro de vestimenta la lana porque son productos de valor importante”, dijo a El Observador José Luis Trifoglio, presidente de la Unión de Rematadores y Consignatarios de Lanas del Uruguay.
 
A nivel global la demanda industrial de lana se retrajo en los últimos dos meses, pero la expectativa es que las empresas en el corto plazo comiencen a recuperarse. Un factor que juega a favor es el hecho de que los mayores productores de lanas de buena calidad, como Australia -afectada por una sequía histórica-, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Argentina tienen perspectivas de baja de producción. Chile, otro productor relevante y Uruguay se estima que permanecerán estables y se verían favorecidos de esa merma global. 

Lácteos

Uruguay no tiene en China un destino relevante para la venta de lácteos, pero lo que pase en ese país incide directamente en los precios internacionales de esos bienes.
 
La primera subasta de la industrial láctea neocelandesa Fonterra luego de la devaluación china, que se considera una referencia para el mercado, registró una caída de precios.
 
El remate de Fonterra, “era lo que estaba mirando Conaprole para ver si podía subir el precio de la leche remitida en agosto” a los productores, dijo a El Observador Eduardo Blasina. “Para el sector lechero, que está en una situación muy angustiante, esto es tremendamente una mala noticia”, agregó. 

Madera y celulosa 

Juan Samuelle

El sector forestal se convirtió el año pasado en la principal actividad exportadora de bienes del país de la mano de la celulosa y la madera.
 
El efecto más inmediato de la devaluación china está en las ventas de madera de pino, según Carlos Faroppa, presidente de la Sociedad de Productores Forestales. Es que Nueva Zelanda también corrigió sus precios y ahora es más competitivo, con menores costos de fletes por su cercanía con el mercado de destino, lo que hace que la madera de pino uruguaya quede casi fuera de mercado. De hecho, los productores se plantean ahora si hay que buscar mercados alternativos que hoy no son muy relevantes, como India, más allá que la situación china puede revertirse en los próximos meses.
 
El caso de la celulosa es un poco diferente: se trata de un mercado que se maneja con contratos con cierto plazo, por lo que es menos probable un efecto inmediato. El efecto se puede notar cuando se realicen las renegociaciones.
 
En grandes trazos, esas son las vías principales por las que la pelea de gigantes puede afectar a la economía uruguaya. Pero esta historia va a tener nuevos capítulos, y la mejor forma saber cuándo se comenzará a escribir el siguiente es estar pendientes de la cuenta de Donald Trump en Twitter. 

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