17 de febrero 2014 - 18:38hs

Diversos videos que recién se dieron a conocer dejan en evidencia que oficiales uniformados o vestidos de civil intervinieron en las protestas del miércoles pasado en Venezuela y dispararon armas de fuego, algo que está prohibido por ley. Desde la oposición insisten en que los violentos son infiltrados del gobierno y ahora tienen pruebas para demostrar que los atacantes no fueron ellos, pero el que denominan “cerco informativo” hace que la gente de a pie que apoya al oficialismo no les crea. O que, si lo hace, no pueda reaccionar por temor a perderlo todo.

Los videos son elocuentes y alcanza con verlos para distinguir a uniformados del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional y de la Guardia Nacional Bolivariana que disparan con armas contra los jóvenes al final de la manifestación del pasado miércoles 12, cuando líderes opositores se habían sumado a la causa de los estudiantes y llamaron a una protesta pacífica.

En otros videos divulgados por medios afines al gobierno de Nicolás Maduro se reiteran las imágenes de jóvenes que, con las caras cubiertas o encapuchados, lanzan piedras contra los agentes del orden.

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Desde el mismo día de los incidentes, el oficialismo culpó a la derecha “fascista” y pidió la captura del dirigente Leopoldo López por incitar al homicidio. Del otro lado, desde el comienzo se denunció la presencia de grupos armados entre los agentes del orden y ataques por parte de motonetistas infiltrados. Ahora los videos y fotografías parecen darles la razón.

El argumento de los que protestan es que hay infiltrados entre sus filas y que son ellos los que desataron la violencia y generaron la reacción policial. “La violencia que está escondida debajo de todas las marchas está causada por el gobierno”, relató a El Observador desde Venezuela Néstor Orellos, un economista de 27 años que participó en las marchas. “Por ejemplo, con el tema de los infiltrados. Eso es algo que no podemos controlar, porque la respuesta que hay en la calle es espontánea. Nosotros hicimos una campaña y dejamos claro que los que están encapuchados son infiltrados. La protesta no se hace encapuchado, tú defiendes tu derecho como tal, porque reclamas un derecho constitucional. Los encapuchados no son de los nuestros, son infiltrados”, aseguró del otro lado del teléfono.

El gobierno también cree en los infiltrados pero asegura que son de la oposición. Así lo manifestó ayer el canciller Elías Jaua, que reiteró el anuncio de expulsión de tres estadounidenses. Según comentó, Venezuela “vive el clásico esquema de la llamada guerra de perros, que se ha desarrollado en los últimos años en varios países: se injerta la violencia, el Estado se ve obligado, en el marco de sus competencias, a actuar, y luego viene inmanente el asedio, el acoso, la criminalización especialmente por el gobierno de Estados Unidos”.

“Frente a esta arremetida violenta, el Estado venezolano está en la obligación, como lo está haciendo, de restituir el orden público”, agregó el ministro.

Ahora que algunos portales web de noticias venezolanas han divulgado imágenes inéditas que evidencian la presencia de los encapuchados que provocan y los oficiales que reprimen, cabe preguntarse cómo reaccionan los chavistas. La respuesta que esboza Orellos es que, en realidad, muchos de ellos no se enteran de esto debido al “cerco informativo”, pues los canales de televisión están todos controlados por el Estado. “Se ve todo lo contrario a lo que sucede en la calle”, agrega.

La explicación

Los venezolanos pueden no enterarse de lo que esté sucediendo, pero igualmente son víctimas de los cortes de electricidad que afectan a toda la población o de la escasez, que hace que los supermercados no le vendan más de un litro de leche por semana a una persona, por poner un ejemplo. ¿Por qué ante esto no se rebelan? También a este respecto el joven economista elabora una respuesta que coincide con la visión de otras personas entrevistadas por El Observador.

A su juicio, ante estas carencias la gente sí reacciona. Pero el 70% de la población son empleados públicos y “están constantemente asediados y amenazados por el gobierno de que si participan en esas manifestaciones o algo, los echan de su trabajo”, comentó el venezolano. Así, por más que estén en firme desacuerdo con lo que plantea el oficialismo, aún tienen la obligación de asistir a sus manifestaciones oficialistas y la prohibición de acudir a las opositoras. Además, les monitorean su correo electrónico, cuenta de Facebook y otros medios de comunicación, según relató a El Observador una hija de uruguayos que trabaja en un ministerio de ese país.

“A eso hay que sumar los programas sociales que pagan, donde mucha gente tiene como incentivo el dinero para aprender a leer. Muchos no quieren que les quiten eso y este gobierno intensificó el miedo y las amenazas sobre este punto”, acotó Orellos.

Otro problema que padecen los venezolanos es la falta de poder adquisitivo de su dinero, producto de la inflación. Ayer el diario El Nacional informó en base al Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros que la canasta básica familiar aumentó 66,6 % en un año, el equivalente a dos salarios mínimos. Así, para comprar el paquete se requiere lo equivalente a casi cinco salarios mínimos, toda una proeza si se tiene en cuenta que habría que sumar costos de electricidad, gas, productos de limpieza, un alquiler o cualquier otro insumo necesario.

“Los sueldos de los profesionales universitarios tampoco alcanzan y así hay médicos, economistas o ingenieros haciendo de taxistas o vendiendo productos para tener otra entrada de dinero”, completó Orellos.

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