Antes de Ibsen los personajes femeninos, las mujeres de ficción en el teatro, eran personajes bastante pasivos. Eran el oscuro (o iluminado) objeto del deseo, eran las que hacían mover las grandes acciones masculinas, pero básicamente eran receptáculo dramático, no motor.
En 1879, con Casa de muñecas, Ibsen crea a Nora, una mujer decidida que logra la autonomía e independencia anheladas para su descubrimiento personal, aunque tenga que pagar un precio social alto.
Pero 11 años después, en 1890 el mismo Ibsen redobla la apuesta y escribe Hedda Gabler, una obra en la que si bien es una mujer el centro de la trama, trasciende las ansias utópicas de Casa de muñecas y se vuelve rupturista porque lleva a la protagonista hasta un extremo de complejidad psicológica y psiquátrica, de conspiración y maquinación, de imaginación y poder de persuasión que muchos críticos definieron como “un Hamlet en femenino”.
“Parece que el mensaje de Ibsen hubiera sido: ‘Dejémonos de romanticismo, la vida es otra cosa’”, dice a El Observador Ricardo Beiro, actor del elenco de la nueva versión de Hedda Gabler que se presenta en la sala Telón Rojo de Montevideo. Tiene a Leticia Scottini en el rol protagónico y es dirigida por el estadounidense David Hammond, quien afirmó que la obra marcó un nuevo avance en la producción de Ibsen, ya que reveló en el teatro nuevas profundidades psicológicas en las acciones de la vida cotidiana.
“Fue la primera obra en usar frases incompletas, pensamientos interrumpidos, y huecos entre diálogos, respondiendo al discurso de la vida cotidiana, sin textos diseñados simplemente para dar información”, dijo Hammond.
Para Scottini, su papel es espacialmente desafiante. “Fue intimidante tomar un personaje como este. Me preguntaba si podría con ella. Hedda es una mujer moderna con relación a su época. Las mujeres comenzaban a comportarse diferente. Las feministas noruegas impulsaron grandes cambios en ese país.
Desde el punto de vista estructural, Hedda Gabler también plantea un desafío para su interpretación. Toda la acción ocurre en menos de 48 horas. “Hay muy poca información sobre el pasado de los personajes y ese desafío va a los actores: deben construirlo los actores”, cuenta Scottini.
Para Beiro, cuyo papel es el juez Brack, la obra mantiene una absoluta vigencia. Para el actor,| Hedda Gabler tiene una importancia suprema. “Con esta obra comienza la actuación contemporánea. Es mirando a Ibsen que Chéjov hace sus obras fundamentales. Ibsen era un adelantado: tiene un planteo tan abierto, un abordaje psiquiátrico tan audaz de Hedda que estremece”, opina Beiro.
Desde su estreno en teatro, Hedda Gabler ha sido adaptada y se ha transformado en un estándar, con precedentes de gran altura. Basta nombrar a actrices como Ingrid Bergman, Maggie Smith o recientemente Cate Blanchett que han encarnado a esta mujer tan particular.
Ahora la obra está en Montevideo y todo el mito que la rodea está al alcance de la mano. Ibsen murió hace más de un siglo pero todavía respira sobre el escenario. Hedda es una de sus hijas más osadas.