Mientras algunos tienen como actitud clave para alcanzar el éxito en sus emprendimientos la diversificación productiva, para otros el logro de ese objetivo tiene como base concentrarse en un rubro; un buen ejemplo entre quienes optaron por el segundo de esos caminos es el que protagonizan Maycol y Gerardo Pereira, productores de choclos súper dulces.
En un campo propio, con el acceso a la altura del km 90,5 de la ruta 12, poseen un área plantada de 6 hectáreas y un sistema productivo intensivo que permite una cosecha equivalente a la de una superficie de 8 hectáreas.
Los trabajos que permiten que esa producción suceda abarcan todo el año. Siempre se está haciendo algo. Incluso en verano –con la cosecha a pleno– ya se va preparando la tierra para la producción de la zafra siguiente, cuando la chala queda en el suelo para su uso como abono verde.
En los primeros días de setiembre, en el vivero propio, se inicia el ciclo de plantación en bandejas y en octubre se hace el trasplante a los canteros en el campo.
El 100% de lo que se produce se cosecha para su comercialización fresca. Se recogen los choclos de las plantas, se acondicionan en cajones y a la madrugada siguiente se lleva al Mercado Modelo; lo que un día está saliendo de la planta al otro puede estar en la mesa del consumidor.
La venta se hace exclusivamente en ese centro de comercialización hortifrutícola, a mayoristas o minoristas que se abastecen en el puesto que estos productores poseen en el Mercado Modelo.
Al inicio de esta semana (el 1° de febrero), explicaron, obtuvieron $ 125 por docena. No es el precio ideal, que sería $ 150 a $ 170, pero lo fundamental es colocar la mercadería e ir cobrando para hacer frente a los costos productivos y que todo fluya. Una rápida cuenta permite comprobar que ese lunes por cada choclo recibieron unos $ 10 y, a la vez, en puestos del Mercado Agrícola Montevideo (MAM) había ofertas de choclos a $ 20 la unidad.
Los costos productivos no son menores, apuntaron. Uno clave es el transporte: 100 kms para llevar los choclos hasta la capital. Y lo mismo para volver. Otros son la semilla, una genética premium original de Australia, que se desarrolla en semilleros de Estados Unidos y es adquirida a un importador local y que tiene un costo relevante, unos US$ 100 por kilo. Pero también hay que invertir en fertilizantes, infraestructura y mano de obra cuando es necesario recurrir a gente que de una mano para la cosecha.
El tema de la calidad de la semilla es relevante. Tanto que con el paso de los años fueron probando comportamientos hasta que dieron con la variedad que hoy utilizan, que permite ser muy eficientes, respetando la máxima de instalar 10 plantas y que nazcan 10 y produzcan bien las 10.
Disponer de una genética de elite y acompañar eso con los manejos adecuados es lo que permite que si las heladas tardan en llegar se pueda incluso cosechar en junio, siempre con máxima calidad de producto, con choclos que pesen de 400 a 500 gramos y tengan el sabor óptimo.
Tras admitir que a veces hay una mala imagen de este producto, pues muchos piensan que es tirar la semilla y listo, Maycol y Gerardo aclararon que hay un manejo muy profesional, por ejemplo con sistema de riego, como en producciones intensivas de rubros como tomate, lechuga o frutales.
Cambio en la demanda
Sobre la demanda, explicaron que lo normal es que en verano crezca en las zonas de playa, básicamente hacia el este, tanto que el 80% del choclo súper dulce tiene ese destino. Lo contrario sucede desde que comienzan las clases, concluyen las vacaciones y se aproximan los fríos y así el uso mayor pasa a ser para comidas de olla, en guisos, en pucheros y en la sopa.
Incluso suele haber variaciones dentro de cada segmento del año: la semana pasada hubo mucho calor y la demanda fue alta, pero mermó conforme hubo algunos días con lluvias y algo más frescos.
Un nuevo polo choclero
En la charla con El Observador, estos productores del sector granjero mostraron en cada momento no solo estar convencidos del acierto que tuvieron a la hora de optar por especializarse en la producción de choclos súper dulces. También quedó claro que están orgullosos de lo que hacen. Incluso resaltaron que en su momento se señalaba a zonas de San José –como Colonia Wilson y Libertad– como el gran polo productivo papero, pero también de choclo, cosa que ahora sucede con Tala y su entorno en el noreste del territorio canario.
En esa zona son varios los productores de choclos. y la calidad de lo que producen y la constancia lograda en el abasto al mercado hacen que ahora se distingan con claridad “los choclos del Tala”.
Choclo envasado: un proyecto
Hoy el 100% de lo que producen estos granjeros se destina al mercado interno como producto fresco, pero hay un proyecto archivado que tal vez se pueda reactivar: el envasado de choclo al vacío, por ejemplo para su comercialización a grandes superficies.
Eso permitiría hacer la cosecha en momentos en los que haya buena producción y poca demanda, generar un stock y vender el producto cuando haya faltante en plaza.
Lo que suma para eso es que el choclo envasado se puede conservar mucho tiempo, seis meses tal vez, sin uso de cámaras y sin que se pierda calidad o sabor, para lo cual en otros rubros esa tecnología es absolutamente necesaria y encarece los procedimientos de almacenamiento.
Al respecto, hubo inversiones, se ha investigado y si bien todo quedó stand by, es algo que a futuro no se descarta.
"Los Gurises" Pereira
Maycol y Gerardo detallaron que la empresa granjera que ambos conducen no posee un nombre, aunque varios de los cajones que utilizan para trasladar los choclos están marcados del modo en que habitualmente estos productores son conocidos: “Los Gurises” Pereira.
Luego de resaltar el valor que tuvo todo lo que aprendieron de sus abuelos y padres, contaron que gracias a esta actividad granjera cada uno ha ido armando su propio núcleo familiar.
Gerardo está casado y tiene dos hijas y Maycol vive con su pareja.
Más confort en la UAM
La mudanza, prevista para las próximas semanas, del viejo Mercado Modelo a la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM) en la zona de la ruta 5 y camino Pérez, es bien visto por estos productores.
Dijeron que el incremento en el costo que eso establece, estimado por ellos en un 25%, vale la pena pues se ganará mucho en confort operativo.
Obviamente, admitieron, no será sencillo absorber esa suba dado que los márgenes son pequeños, pero prefieren poner el foco en lo positivo que significa comenzar a trabajar en un mercado de vanguardia.