Muchas veces sin quererlo, sin haberlo promovido, sin imaginarlo, el nombre y la vida de ciudadanos comunes aparece publicada en los diarios, exhibida en la televisión, agitada en las redes sociales. Un hecho fortuito, un error, una tragedia les cambia la vida y todos nos enteramos de ello. La gente los ensalza o los condena en el boca a boca. Pero así como fueron figuras estelares o los malditos de la semana, por el mismo camino que llegaron a los medios, la mayoría de ellos vuelve al anonimato, cargando con sus glorias y sus miserias. El Observador eligió ocho de estas historias de ciudadanos comunes que de una noche para la mañana vieron su vida expuesta públicamente, y de una tarde para una noche ya todos se habían olvidado de ellos y de sus historias, aunque estas continuaron luego de que se apagaron las cámaras.
Ignorando el olvido
Ocho historias aún vigentes de personas que, de un momento a otro, vieron su vida expuesta públicamente