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Jaime Clara y Alva Sueiras descubren el maridaje perfecto entre cine y gastronomía

Los responsables de la web especializada en temas culturales y de estilo de vida Delicatessen, proponen un encuentro especial para suscriptores de El Observador

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31 de octubre de 2018 a las 05:02

Simón –encarnado en la piel de Javier Cámara– tira con su mano derecha harina sobre una tabla de madera. Con la izquierda sostiene una masa redonda que pasea entre ambas palmas. Finalmente la deposita sobre la mesada y la amasa. Afuera llueve y de fondo se escucha Hope there's someone de Anthony & the Johnsons. La escena –de una tristeza insoportable– forma parte de la película de Isabel Coixet La vida secreta de las palabras. Simón es cocinero. No de esos glamorosos que Chef's Table muestra. Tampoco de esos que dedican su vida a lograr un bocado que sea una obra de arte. Simón cocina en una plataforma petrolífera en alta mar. No hay artificio, ni elegancia, ni premios. Solo hay alimentos y la necesidad de darle de comer a la gente que allí trabaja. Todo retratado con suma belleza por el ojo de una realizadora.

Alva Sueiras –especialista en Gestión del Turismo Sostenible, responsable del área de hotelería de la Licenciatura en Dirección de Empresas Turísticas de la Universidad Católica– recuerda la película y lo recuerda a él. No es la única imagen de cocineros retratados por el cine que recuerda, claro. En la vida de una cinéfila y una apasionada de la gastronomía (entre otras tantas cosas), la fusión entre cocina y cine se dan naturalmente. No es casualidad, entonces, que en el inicio de Delicatessen –la página web dedicada a "cosas del buen vivir" que fundó junto al comunicador y periodista Jaime Clara haya una frase de Federico Fellini que dice lo siguiente: "Un buen vino es como una buena película: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y, como ocurre con las películas, nace y renace en cada saboreador". 

 

 

Sueiras y Clara, con ese gusto incansable por la vida cultural y esos pequeños y grandes placeres mundanos, gestaron una charla para contagiar, invitar y compartir una tardecita donde los ingredientes son cine y gastronomía. Y así probar con nuevos paladares lo que ellos mismos definen como un maridaje casi perfecto. Antes del encuentro del 8 de noviembre (ver recuadro), la dupla anticipó cuáles son los ejes que giraran en torno al acontecimiento y, de paso, repasó cuáles son sus favoritos en esta categoría que se podría llamar "películas que dan ganas de comer". 

¿Se podría decir que gastronomía y cine son dos de los grandes placeres de su vida?

Alva Sueiras (AS): Efectivamente, gastronomía y cine son dos de los pequeños grandes placeres que disfrutamos de forma permanente. Siendo la gastronomía uno de los principales ejes temáticos –por profesión y devoción–, la atención especial a las piezas cinematográficas que hacen uso de los placeres de la buena mesa –ya sea de forma central o colateral–, se da naturalmente. Entonces cuando nos proponen llevar a cabo una actividad, el mestizaje de lo cultural con el mundo del viaje y de la gastronomía surge de forma natural. 

Jaime Clara (JC): Debo confesar que durante mucho tiempo, ambas manifestaciones artísticas –porque estoy convencido de que lo son– no se cruzaban. Con Alva, desde que creamos Delicatessen he comenzado a prestar atención a este maridaje casi perfecto que compone el cine con la gastronomía. Alva tiene un camino mucho mayor recorrido en lo específico. En mi caso, disfruté siempre del cine y de la gastronomía en forma separada. Hoy, todo es diferente. 

La gastronomía y la cultura forman parte de su trabajo, pero seguramente también de su tiempo libre y de su disfrute. ¿Es posible la separación del ocio y del trabajo?

AS: Sospecho que tenemos un puntito de demencia porque somos de los que se van de vacaciones o fin de semana con la grabadora, el bloc de notas, la cámara y la computadora. Aprovechamos los tiempos de asueto para conocer nuevos restaurantes, librerías, alojamientos y destinos, eso sí, sin estrés, prisas ni agenda fijada. Escribir sin dictadura de horarios es otro de los grandes placeres que disfrutamos tanto en vacaciones como en domingo. Supongo que es lo que ocurre cuando haces de tus grandes placeres una forma de vida. Eso ¡o definitivamente somos dementes! 

JC. El periodista es periodista las 24 horas. Difícilmente un vocacional de la comunicación tenga facilidad de no serlo, en algún momento. No tiene una llave de "encendido" y otra de "apagado". No tenemos "On-Off". Desde Delicatessen hemos desarrollado el concepto de los "placeres mundanos". Bajo ese gran paraguas involucramos diferentes manifestaciones que adoramos: los viajes, la gastronomía y la cultura. Así que difícilmente podamos alejarnos tan fácil de esta tarea. Lo que Alva llama "demencia", yo lo llamaría pasión. 

¿Cuáles serán, entonces, los grandes ejes de su charla del 8 de noviembre?

AS: El mágico cruce entre las artes cinematográficas y las culinarias como introducción y el desmembre de una selección de películas que nos han dejado momentos, aromas y sabores memorables. 

JC. A mi me importa  mucho destacar las características de ambas manifestaciones culturales, como creativas, artísticas y cómo cada una es una muestra fiel de cada época.

Hablando de películas, entonces, ¿cuál es la que, en su momento, les dio unas ganas voraces de comer?

AS: Imposible quedarme solo con una: Chocolate, La Cocinera del Presidente, La fiesta de Babette, Un toque de Canela, Comer, Beber, Amar, entre tantas otras.

JC.   En mi caso, Ratatouille me parece perfecta. Desde muchos puntos de vista: desde lo gastronómico, con humor, hasta enseña secretos de cómo encarar el servicio y la descripción de una cocina de restaurante.

¿Cuál es el filme que retrata con mayor fidelidad la preparación de un plato o una comida?

AS: En lo referido a cómo se trabaja en una cocina clásica europea Ratatouille es perfecta. En cuanto a la interna de una cocina de vanguardia Una buena receta ilustra con precisión la cocina de un restaurante con estrellas Michelin. Si viajamos hacia las bases de la cocina francesa La fiesta de Babette es un homenaje brillante. Para ilustrar la cocina familiar y étnica tenemos obras maravillosas como Mi Gran Boda Griega, Cuscús o La sal de la vida. Sobre la cocina irreverente resulta brillante Soul Kitchen. La cocina tiene un sinfín de fórmulas y el cine cientos de retratos sobre ellas. 

 JC: Chocolate, La fiesta de Babette. A mí me gusta mucho también Un viaje de diez metros y Como agua para chocolate.

¿Cuál es esa realización que, aunque no valoren como brillante en su representación de la gastronomía o la cocina, disfrutaron mucho?

AS: Confieso que también he disfrutado de algunos delirios cinematográficos como El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante o Delicatessen, películas que bucean en el mundo de la gastronomía desde ángulos tan insospechados como surrealistas. 

JC. Ambas películas las vi en su momento en Cinemateca Uruguaya y quizás, por la época en las que las ví, terminábamos apoyando más una propuesta transgresora, que la película en sí misma. Hoy, con los años y con la información que manejo en materia de gastronomía, creo que son más películas de humor, humor negro, negrísimo, absurdo, brillantes, pero no por el lado gastronómico. 

¿Cuál es el mejor retrato de un cocinero que ha hecho el cine?

AS: No creo haber llegado a ver “el gran retrato” del chef en el cine. Sin duda he visto interpretaciones más que interesantes que arrojan aspectos reseñables de algunos sub-ecosistemas gastronómicos. Papeles como el de Jon Favreau en #Chef, Bradley Cooper en Una buena receta, Unax Ugalde en Bon Apetit o Javier Cámara en un papel secundario en La vida secreta de las palabras nos aproximan a algunas realidades culinarias. 

JC. Un viaje de diez metros

Siempre se dice que el cine falla mucho a la hora de representar un espectáculo deportivo. ¿Qué piensan sobre su trabajo en las áreas de la cocina y el acto de comer?

AS: La ficción ha tratado ampliamente temas gastronómicos, tanto en películas cuyo eje central se sitúa en la gastronomía, como en obras que tocan la temática de forma tangencial, ya sea como recurso de caracterización del entorno o de los personajes. Siendo la gastronomía un aspecto cultural y un hecho social, el mundo del cine no ha permanecido ajeno. Especialmente en los últimos años, el cine documental nos ha dejado obras memorables que acercan el mundo de la gastronomía y sus múltiples ramificaciones a los hogares. 

JC. No nos olvidemos de todo el universo Netflix, que tiene una categoría de programas gastronómicos de los lugares más insólitos. Hay documentales y películas donde tenemos una mirada apocalíptica sobre el mundo de la gastronomía y los vinos, hasta más serios, que difunden honestamente destinos y propuestas. Hay que tener cuidado que cantidad no es calidad. Como un buen plato, para que sea rico, además de la calidad de la preparación, tiene que tener la porción justa. Siento que hoy, muchas veces, creemos que más, es mejor. Y no siempre es así.

Charla de Alva Sueiras y Jaime Clara sobre gastronomía y cine
La cita: jueves 8 de noviembre a las 18.30 horas. 
El lugar: Hotel Alma Histórica (Solís 1433, Plaza Zabala). 
Invitaciones: exclusivas y sin cargo para suscriptores de El Observador (para solicitarlas hay que escribir a suscripciones@observador.com.uy o llamar al 0800 8218). Los cupos son limitados. 

 

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