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Japón: un mercado para competir a lo Suárez en el Barça

La carne uruguaya accedió a un país de vanguardia y está en un escenario en el que hay competidores de primera línea mundial 

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12 de septiembre de 2019 a las 05:04

La fecha marcada fue el 2 de diciembre de 2018, cuando Uruguay después de 20 años y tras 18 años libre de fiebre aftosa logró que el mercado japonés levante las restricciones para el ingreso de carne vacuna desde Uruguay.

En una charla organizada por la Cámara Uruguayo Japonesa y la Asociación Rural del Uruguay (ARU), que trató los desafíos de exportar carne a Japón, el gerente general del frigorífico BPU (Breeders & Packers Uruguay), Daniel de Mattos, dijo que la apertura del mercado japonés “es un hito, de las grandes cosas que han pasado a la industria cárnica y que hoy se está transformando en una realidad comercial de gran importancia”.

Por su parte, el presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Federico Stanham, prefirió enfocar su presentación con un paralelismo futbolístico, y señaló que era comparable a la llegada de Luis Suárez a Barcelona, cuando se tuvo que “enfrentar” a (Lionel) Messi y Neymar “para ganarse su lugar”.

“Los mejores del mundo están jugando ahí y llegamos ahora nosotros con tremendo jugador, con tremenda carne”, enfatizó.

 Para el jerarca no hay dudas: “Estar en Japón es estar en la primera liga, pero hay que ser conscientes que el partido recién está comenzando”.

En su alocución Stanham presentó números de la Agriculture & Livestock Industries Corporation, que arrojan que desde 2003 Japón muestra una consistente baja de productores ganaderos que ha generado a su vez una importante baja en su producción.

Desde 2016 Japón importa más de un 60% de la oferta total de carne bovina y cada vez es más dependiente de la importación, aunque el mercado tiene dos abrumadores proveedores principales: Estados Unidos y Australia.

Según los datos presentados por Stanham, hasta julio de 2019  Australia representó el 47,53% (US$ 960 millones) y Estados Unidos el 41,34% (US$ 835 millones) del total de la importación, mientras que Uruguay apenas abarcó un 0,17% (algo más de US$ 3 millones), ubicándose como séptimo vendedor de carne al país nipón.

En este sentido, De Mattos señaló que para esos dos países que lideran las importaciones “Japón no es un mercado más, es él mercado. Eso implica que vamos a entrar a competir con dos competidores de gran peso y mucha historia”, apuntó.

Sobre todo citó a Australia, que cuenta con algunas ventajas con respecto a Uruguay como mejores condiciones arancelarias y la cercanía geográfica.

Uruguay paga 38,7% de impuestos para ingresar carne bovina a Japón, lo que lo pone en la misma línea tributaria que Estados Unidos y Nueva Zelanda. 

En el caso de Australia, la carga es de  29,9% para la carne enfriada y 27,2% para la congelada, y con tendencia a seguir bajando.

De Mattos además señaló que un “gran desafío” para Uruguay tiene que ver también con la vida útil de los productos.

El ejecutivo del frigorífico de capital japonés informó que la carne australiana tiene una vida útil de 77 días, la de Estados Unidos 62 días y la de Japón 61 días. Sin embargo, aclaró que por la experiencia en 2019 Uruguay está “muy bien posicionado”, sobre todo en carne a pasto, aunque esta ventaja se ve menguada por la diferencia en tiempo de tránsito entre un país y el otro (Australia).

 

 

Consumo en ascenso 

Al inicio de la conferencia, el embajador de Japón en Uruguay, Tatsuhiro Shindo, comentó que después de un año y medio viviendo en Uruguay puede “dar fe de la calidad y el sabor” de la carne uruguaya. “He comido en un año y medio mucho, muchísimo asado, porque panza llena corazón contento”, comentó el diplomático, provocando la risa generalizada en el Galpón de Eventos de la Expo Prado.

En esta línea, se indicó que la carne uruguaya está siendo muy bien aceptada y demandada y que  como estrategia se debe trabajar en la identificación de producto con marca país, citando el ejemplo de cómo hace Estados Unidos. 

De Mattos detalló que Japón es un país en el que su tendencia en la cantidad de población es decreciente y envejece rápidamente, pero aunque los ciudadanos jóvenes disminuyen sus hábitos de consumo se inclinan hacia las proteínas de alto valor.

“La  carne vacuna en Japón cuenta con una muy buena reputación y el consumidor la concibe como algo especial para disfrutar en familia”, destacó e hizo hincapié en que ese país tiene los mayores ingresos anuales por hogar del mundo.

Explicó que la cantidad de hogares con un ingreso anual mayor a US$ 35 mil es de 28 millones, mientras que superior a US$ 78 mil es de de 5,2  millones. “Es una sociedad muy atractiva desde el punto de vista de venta  de alimentos con alto valor, por lo que puede gastar un consumidor japonés”, resumió.

Por su parte, Stanham indicó que aunque Japón tiene altos índices de consumo de proteína con origen en la pesca, “hay en el presente una considerable baja en parte porque la juventud no es tan aficionada a los tiempos de elaboración de los productos de la pesca”.

“La carne de ave, porcina y bovina viene aumentando y remplazando en parte al consumo de la pesca. Debe ser el único país desarrollado en que aumenta el consumo de carne vacuna, cuando en general la tendencia es a la baja”, consideró Stanham.

El jerarca también tuvo autocrítica al señalar que las primeras hipótesis suponían que en el mercado japonés iba a tener mayor relevancia la carne congelada, pero sin embargo entre febrero y agosto de 2019 Uruguay de lo que colocó un 29% fue congelada y un 71% fue enfriada.

“Nos tenemos que comer nuestras predicciones. Se colocaron 60% de cortes finos, 5% de otros cortes traseros, 27% de otros cortes delanteros y bloques congelados un 8%, lo que hace que el mercado se parezca mucho al europeo. Esto es una gran y grata sorpresa, porque podemos pelear con los mejores cortes que tiene Uruguay”, concluyó en una de las conferencias de mayor relevancia en la muestra de la ARU.

 

 

Un logro de la política sanitaria después de la fiebre aftosa
Uno de los oradores en esta jornada fue el delegado de la ARU en la junta directiva del INAC, Ricardo Reilly, quien destacó el proceso en política sanitaria que tuvo el país a partir de 2001, tras el brote de fiebre aftosa. Comentó que la manera en que manejó el tema hizo que Uruguay fuese visto como un país “sanitariamente confiable” a nivel internacional. Además, el también ex presidente de ARU sostuvo que  hay crecimiento en el consumo de carne a nivel global y que Japón es un mercado “interesante” por tamaño, ya que es el tercer importador mundial, con 800 mil toneladas anuales.

 

 

 

 

 

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