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Juan Guaidó, el poder que emerge en Venezuela

El régimen de Maduro se desmarcó de la breve detención de líder opositor de la Asamblea Nacional, que reclama ser el presidente legítimo del país caribeño

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14 de enero de 2019 a las 05:00

Menos de 35 segundos. Ese fue el tiempo que los funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) de Venezuela demoraron en detener a Juan Guaidó. Era la mañana del domingo 13 de enero  y el recientemente electo presidente del Parlamento venezolano se dirigía a un acto en Caraballeda, una localidad en el estado Vargas a 40 kilómetros de Caracas. El arresto fue breve pero el ruido resultó  lo suficientemente intenso como para que la figura de Juan Guaidó –35 años, ingeniero, diputado opositor, nuevo presidente de la Asamblea Nacional– adquiera una relevancia muy potente en su país y, también, en el mundo, que sigue el paso a paso de la política venezolana. 

Después de que Nicolás Maduro asumiera, por segunda vez, bajo un manto muy oscuro como presidente de Venezuela el pasado jueves 10, la palabra ilegítimo empezó a retumbar con muchísima potencia.  La OEA, por ejemplo, aprobó una resolución –por 19 votos a favor, seis en contra, ocho abstenciones y una ausencia– que declara lo siguiente: “La ilegitimidad del nuevo periodo de Nicolás Maduro”. Votaron a favor Argentina, Estados Unidos, Colombia, Chile, Ecuador, Canadá y Brasil, mientras que Uruguay se abstuvo. La Unión Europa, por su parte, se refirió al proceso como “elecciones no democráticas”. Los primeros mandatarios y ministros de relaciones exteriores de Estados Unidos, Canadá, Argentina, Brasil, Chile, Perú, Paraguay en sus declaraciones oficiales también utilizaron los mismos conceptos. El nombre de Juan Guaidó aparece, entre los antichavistas y los observadores internacionales, como el presidente interino en una Venezuela cada vez más conflictiva donde Maduro aparece muy solo.  

El camino de un  nuevo líder

Una semana antes, Guaidó asumió como presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, el único poder que controlan los detractores de Maduro; la oposición considera que las elecciones fueron un fraude y que, por ende, hay un vacío de poder en el país. Guaidó se convirtió así en un líder accidental que aceptó ocupar el cargo ante las ausencias forzadas de las figuras de su partido Voluntad Popular (VP), el mismo del preso político Leopoldo López.

Menos de 24 horas después de que Maduro asumiera el poder, Guaidó encabezó un cabildo abierto en la zona este de Caracas frente a miles de personas que quieren que asuma el poder. “Debe ser el pueblo de Venezuela, las Fuerzas Armadas, la comunidad internacional (lo) que nos lleve a asumir claramente el mandato que no vamos a escurrir, que vamos a ejercer”, dijo el diputado.

El presidente del parlamento venezolano expresó durante su discurso y después lo dejó estampado en su cuenta de Twitter que se basa en tres artículos de la Constitución  para declararse líder del Ejecutivo de su país. Los artículos 233, 33, 350 establecen –según Guaidó y la oposición– que ante el vacío de poder el que debe asumir la presidencia, hasta que se concreten nuevas elecciones, es el líder de la Asamblea Nacional. “A esa familia militar que quiere cambio, que quiere lo mismo que nosotros, le hacemos un nuevo llamado, aquí está la legítima Asamblea Nacional que claro que asume su responsabilidad y la va a asumir”, dijo a la institución castrense que el jueves 10 juró lealtad a Maduro dos horas después de su toma de posesión. 

Minutos después de la exposición pública de Guaidó, el secretario general de la OEA, el uruguaya Luis Almagro envió su respaldo. “Saludamos la asunción de @jguaido como Presidente interino de #Venezuela conforme al artículo 233 de la Constitución Política. Tiene nuestro apoyo, el de la comunidad internacional y del Pueblo de #Venezuela #OEAconVzla”, escribió en Twitter. 

No fue el único que le envió un mensaje al político opositor. La ministra de Servicios Penitenciarios de Venezuela, Iris Varela, también lo hizo. “Guaidó, ya te acomodé la celda, con tu respectivo uniforme, espero que nombres rápidamente a tu gabinete para saber quienes te van a acompañar”, expresó a través de su cuenta en Twitter la funcionaria, una férrea defensora del chavismo que gobierna en el país desde 1999. Dos días después, en un episodio que aún no queda del todo claro, Guaidó fue arrestado.  

Maduro y la desesperación

Juan Guaidó y su mujer Fabiana Rosales iban rumbo a la costa del estado de Vargas por la carretera entre La Guaira y Caracas cuando dos camionetas los interceptaron y lo detuvieron a él. Era la mañana del domingo. Rosales fue la que dio la noticia, también, a través de su cuenta de Twitter. Minutos después un video de un aficionado, que filmó la situación desde su auto, daba vueltas al mundo. Almagro, Chile, Brasil y Argentina condenaron la detención.  Menos de una hora después, Guaidó fue liberado y llegó dos horas más tarde al acto programado en el estado de donde él es oriundo. 

El presidente de la Asamblea Nacional, valorado como el presidente legítimo de Venezuela por una buena porción de la comunicad internacional, tardó varios minutos en lograr subir al escenario que estaba montado en la localidad de Caraballeda. Después de que la multitud cantara algunos fragmentos del himno venezolano, Guaidó habló y se dirigió a sus hermanos. “Un mensaje a Miraflores (Palacio Presidencial): El juego cambió. El pueblo está en la calle. El pueblo va a seguir en la calle”, dijo. Y usó palabras como: valentía, resistencia, fuerza. “Si querían mandar un mensaje para que nos escondiéramos, aquí está la respuesta del pueblo. ¡Aquí estamos! (…) Están desesperados en Miraflores (sede del Ejecutivo), no saben quién da la orden”, aseguró.

Mientras tanto, desde el gobierno de Maduro se desvincularon del operativo del Servicio Bolivariano de Inteligencia. El ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, informó a las pocas horas del acontecimiento que  de los agentes de inteligencia que detuvieron al presidente de la Asamblea Nacional hicieron un procedimiento “irregular”. En una declaración al canal estatal VTV, Rodríguez aseguró que la detención del diputado fue un acto “unilateral” perpetrado por un grupo de funcionarios que están “en este momento siendo destituidos y están siendo también sometidos a los procedimientos disciplinarios más estrictos”.

“Está completamente solventada la situación, completamente superada”, dijo el portavoz chavista que acusó a la oposición de estar ligada a “shows mediáticos y falsos positivos”. A lo que Guaidó respondió, a través de los periodistas que llegaron a Vargas, lo siguiente: “Entonces Maduro ya no controla las Fuerzas Armadas, porque se rompió la cadena de mando (...) ¿quién comanda hoy el régimen?, si ya reconocen que no controlan los organismos de seguridad del Estado tienen un problema muy grave en Miraflores”.

Una fecha simbólica para una marcha nacional
En sus dos presentaciones púbicas, luego de la asunción de Maduro, el presidente del Parlamento venezolano, Juan Guaidó, llamó a que, en todos los rincones del país, el pueblo salga a la calle el 23 de enero. La fecha con una fuerte carga simbólica recuerda el día en que, en 1958, cayó la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez. En su discurso, el diputado reiteró el llamado que hizo el viernes a una movilización para el 23 de enero. “Será un grito que retumbará en toda Venezuela y a esto le tiene miedo (...) la cúpula de ladrones” que, sostuvo, gobierna el país. 

Fuente: Basado en agencias.  

 

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