6 de marzo de 2014 8:11 hs

El presidente Nicolás Maduro organizó celebraciones durante 10 días para que los venezolanos honren al expresidente Hugo Chávez, a un año de su muerte. Sin embargo, son muchos los que no participan en estos actos y, por el contrario, le achacan a su figura o a la de su sucesor la responsabilidad de los problemas que hoy padece el país.

Ayer, el país estuvo de fiesta, con un desfile cívico-militar y discursos pronunciados por líderes de países aliados como el boliviano Evo Morales o el nicaragüense Daniel Ortega. También se estrenó por televisión el documental My friend Hugo (Mi amigo Hugo), una suerte de homenaje realizado por el director estadounidense Oliver Stone.

Pero otros tantos no se sintieron con ánimo de celebrar, en un país donde todos los días hay manifestaciones o cortes de calles, marchas y discursos.

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En el origen de estas marchas está el reclamo por la inseguridad, en un país que tiene a cinco de las 50 ciudades más violentas del mundo, según el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública, Justicia y Paz de México. Caracas, la capital, está en segundo lugar.

En los últimos días esto también se notó en las 18 muertes como resultado de las protestas que comenzaron hace unas semanas y de las denuncias de casi 1.000 detenidos y poco más de 30 torturados.

Escasez

Asimismo, los venezolanos se quejan por la inflación de 56,3% que afecta a la economía del país y cuyas consecuencias redundan en su vida cotidiana. Los sueldos son más bajos que lo que cuesta la canasta básica, no pueden acceder a dólares y no consiguen los productos que quieren comprar: los supermercados no siempre venden leche y nunca le darían más de un litro a un mismo cliente.

Además no cesan los reportes de toneladas de alimentos que se pudren en el país, porque se demoró la importación o porque faltó eficiencia en su recepción y traslado. Según datos del diario ABC de España, hace dos meses se supo de 600 toneladas de alimentos podridos y anteayer encontraron 50 toneladas de fármacos del Ministerio de Sanidad vencidos.

Déficit y deudas

A nivel de Estado, el país tiene un déficit fiscal superior a 15% del Producto Interno Bruto (PIB) de 2013 y una deuda con agentes económicos privados estimada en más de US$ 50.000 millones.

También hay problemas con las empresas: a las 200 que fueron expropiadas durante la gestión de Chávez y a las 800 mil que tuvieron que cerrar en ese período por falta de condiciones para su funcionamiento, se le sumaron las que desaparecieron este año a raíz de los poderes especiales que adquirió Maduro gracias a la ley Habilitante. Con ese mecanismo que le permite gobernar por decreto hasta noviembre de 2014, el mandatario aumentó los controles de las empresas y así “impulsó su cierre”, según ABC.

El propio gobierno reconoció que la economía venezolana atraviesa momentos críticos, pero los atribuye a una estrategia de los “sectores de la oligarquía y la derecha del país, e incluso con el apoyo de factores externos”. Del otro lado, sostienen que el déficit es consecuencia de las malas medidas adoptadas y de problemas en la administración de los recursos durante las gestiones de Chávez y Maduro.

Para el economista Luis Zambrano Sequim, es claro que el “excesivo gasto que ha apalancado” reiterados procesos electorales y el retroceso de los precios petroleros “dio al traste con buenas noticias” en materia económica para 2013, según transcribió el diario El Mundo de Venezuela.

Crisis política

En el plano político el delfín del comandante tampoco está mucho mejor, pues su partido enfrenta la encrucijada de tener que aplicar un modelo chavista sin Chávez.

Según opinó la politóloga Margarita López Maya en El Mundo, la tarea para mantener al chavismo unido bajo el manto emocional que significaba Chávez ha sido ardua pero muy poco exitosa.

El caso es traumático porque los herederos que deben seguir alimentando el liderazgo político “son sensiblemente débiles y apresados en un entorno administrativo y burocrático mediocre”, a raíz del protagonismo que siempre tuvo el único líder, al que se le debía lealtad incondicional.

Y por si esto fuera poco, Maduro tiene que lidiar con unas expectativas demasiado altas para lo que en realidad puede dar.

De acuerdo con el consultor político Edgard Gutiérrez, el mandatario “no ha tenido una luna de miel con el electorado desde que ganó por escasa ventaja; nunca ha estado cómodo en el poder”, mientras que Chávez en realidad siempre tuvo viento a favor: lo acompañó el mayor boom petrolero de la historia del país y pudo disponer de un sistema de distribución de la riqueza que generó cierta sensación de bienestar.

“Eso se acabó. Chávez era un sinónimo de estabilidad política y de prosperidad. Maduro no es visto así. En los estudios, 70% de los entrevistados se dicen pesimistas sobre la dirección del país. Es algo que trasciende la división entre chavistas y no chavistas”, agregó el experto a El País de España.

Henrique Capriles, líder de la opositora Mesa de la Unidad Democrática, fue contundente en el diagnóstico de la situación del país. “Si Nicolás no rectifica, a la crisis económica que está en desarrollo se le sumará la política. El racionamiento en la compra de alimentos que el gobierno pretende implementar es una muestra del desabastecimiento y la escasez que existe en el país. Nuestro pueblo está viviendo las consecuencias de las malas políticas y por eso hay descontento en los barrios”, afirmó hace pocos días. l

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