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La "falla del Estado" detrás de la muerte del hombre que fue rechazado en un refugio

El Mides ordenó una investigación administrativa para saber dónde estuvo el error por el que no se le dio acogida, cuando había lugar

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03 de julio de 2020 a las 05:02

El presidente Luis Lacalle Pou lo asumió "como una falla con consecuencias que no tienen vuelta atrás". El caso de Gustavo Castro, un hombre de 31 años que murió al pasar la noche a la intemperie luego de que lo rechazaran en un refugio del Mides, "es indirectamente o directamente, responsabilidad del gobierno y del Estado", dijo el primer mandatario este jueves, y en la secretaría de Estado investigan dónde se produjo la "falla" que dejó a la intemperie a Castro en una de las noches más frías del año.

Este hombre llegó al refugio de Paysandú y Yaguarón a las 20 de este martes, la hora en que este local nocturno, administrado por Coopel, una cooperativa que administra este refugio y otros, abre las puertas. No ingresó porque no había lugar. La capacidad máxima del local son 33 plazas y le dijeron que estaban todas ocupadas. Como marca el protocolo, las autoridades del local también se contactaron telefónicamente con la Puerta de Entrada, que lleva la cuenta de todos los cupos de los refugios en el país, y contestaron que tampoco había espacio en otros centros.

Ante esa noticia, Castro se enojó y comenzó a golpear la puerta, junto con otro hombre que estaba en su misma situación. Por esa razón, llamaron a la policía, y el patrullero se los llevó.

Desde la Seccional 3ª –a dónde fueron trasladados–, se comunicaron con la fiscal Brenda Puppo quien dispuso que quedaran en libertad, porque no había elementos para imputarles ningún delito. A las 23, Castro volvió a quedar a la deriva en la puerta de la comisaría, en Paysandú y Cuareim, a siete cuadras del refugio que lo rechazó, pero a esa hora el sistema ya contaba con nueve camas disponibles, según informó el semanario Búsqueda.

"En ese momento puntual (a las 20) no había, pero después se generaron lugares", dijo a El Observador el subsecretario del Mides, Armando Castaingdebat. Eso sucede porque a medida que pasan las horas, algunas personas –por ejemplo, quienes concurren para alimentarse– toman la decisión de irse y quedan plazas disponibles.

¿Por qué entonces Castro y el otro hombre no durmieron bajo techo cuando había lugar? El Mides inició una investigación administrativa para determinar con precisión dónde estuvo el error y si hubo problemas de coordinación interna o con la policía, según fuentes de la cartera.

El Observador intentó consultar sobre este tema a Fernanda Auersperg, directora nacional de Protección Integral en Situación de Vulneración, pero no atendió los llamados. Gabriel Cunha, director de la División de Coordinación de Programas para Personas en Situación de Calle, respondió por su parte que solo haría declaraciones si era autorizado, algo que no ocurrió al cierre de esta nota.

Fuentes de la Jefatura de Montevideo, dijeron a El Observador que los detenidos no podían permanecer en el carcelaje de la comisaría porque ello hubiera configurado un delito de privación de libertad. "No podíamos hacer eso", lamentaron.

El cuerpo de Castro fue encontrado en la mañana de este miércoles en la puerta de una panadería en Yi y Paysandú. Se presume que la causa de muerte fue hipotermia pero todavía no se conoció el resultado de la autopsia. 

Los números

El Departamento de Coordinación de Programas para Personas en Situación de Calle cuenta, a la fecha, con 2.610 cupos en establecimientos para personas en situación de vulnerabilidad, incluyendo los programas de Calle, de Madres con Niños, Niñas y Adolescentes y de Cuidados. 

La unidad se compone de tres programas. El programa Calle –que tiene a su cargo principalmente los centros nocturnos además de algunos centros 24 horas o de medio camino– cuenta hoy en día con 1.456 cupos (incluyendo 77 que se generaron como centros de contingencia para el coronavirus). El programa de Atención a Madres con Niños, Niñas y Adolescentes cuenta con 929 plazas. Los restantes 225 corresponden al programa Cuidados, que brinda atención a "personas en procesos de recuperación y con dependencia o alta dependencia crónica o que no cuentan con recursos económicos para acceder a servicios de cuidado".

En su informe de transición, la administración saliente expuso que el invierno pasado se llegó en total a 2.070 cupos en invierno (cuando se agregaron 200 lugares extra). Gabriel Cunha, actual encargado de la división, dijo hace una semana a El Observador que solo en el programa Calle había 1.057 cupos al 1º de marzo.

Castaingdebat destacó que en estos cuatro meses de gestión se crearon 500 plazas nuevas dedicadas a atender exclusivamente a personas en situación de calle, pero advirtió que no son suficientes. “Vamos a abarcar la mayor cantidad, (pero) no vamos a abarcar a todos, es decir que va a seguir este invierno viviendo gente en la calle”, dijo el secretario de Estado al programa En La Mira, de VTV, en una entrevista que concedió dos meses atrás. Entonces, cuando todavía no había empezado junio, dijo que había más de 1.000 personas que dormían a diario en las calles, y que todo lo que podían hacer las autoridades era "bajar ese número", pero no evitar el problema.

Dormir con calefacción

Sobre las 18.30 del día en que fue encontrado sin vida Castro, dos hombres estaban sentados en la escalinata del refugio, también esperando que se hicieran las 20 con la esperanza de conseguir lugar para pasar la noche allí. Con el paso de los minutos, fueron llegando otros con la misma ilusión.

Uno de ellos apodado “El Chino”, dijo que conocía a Castro, a quien le decían “el Menyao”, y que, según entendía, en este refugio hay dos tipos de usuarios, los “permanentes”, que tienen el lugar todos los días, y los que esperan que uno de esos falten para poder dormir con calefacción. Lamentó no ser un “permanente”. “Si a este –dijo señalado a otro hombre que tenía a su lado– no se le ocurre entrar, yo tengo lugar”. 

El Observador intentó dialogar con Micaela Villar, encargada del refugio, pero dijo que no estaba autorizada a dar información.

El Chino sentado a la entrada del edificio contó: “Todos somos consumidores acá. El circuito es: ir al refugio, al baño, la cena, al otro día ir al comedor, luego la noche de nuevo y después a la boca. Te va degradando como ser humano”.

 

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