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La guerra comercial entre China y Estados Unidos

En respuesta a sus propios problemas políticos, la administración  estadounidense internacionaliza sus problemas domésticos y politiza los asuntos económico-comerciales, echándoles la culpa a otros países

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24 de junio de 2019 a las 05:00

Por Wang Gang - Embajador de China en Uruguay

Últimamente, la guerra comercial China-EEUU ha acaparadola atención de la comunidad internacional, incluido Uruguay. El gobierno chino emitió el pasado 2 de junio un libro blanco titulado La Posición de China sobre las Consultas Económicas y Comerciales entre China y EEUU,ofreciendo un panorama integral sobre el tema. 

La guerra comercial fue provocada por EEUU. Persistiendo en “Estados Unidos primero”, la actual administración estadounidense ha adoptado una serie de medidas unilaterales y proteccionistas, imponiendo a su antojo el garrote de las tarifas. Citando daños industriales y protección de la propiedad intelectual, desde 2017 los EEUU han iniciado una serie de investigaciones a base de sus leyes domésticas, tales como las cláusulas 201, 232 y 301, eludiendo el mecanismo de solución de diferendos de la OMC.

Las investigaciones involucran el uso selectivo de evidencias y conclusiones arbitrarias. EEUU impuso ilegalmente tarifas punitivas y pesadas a otros miembros de la OMC sin la autorización de esa organización, lo cual constituye una grave violación a las reglas fundamentales y centrales tales como el trato de la nación más favorecida y la consolidación arancelaria.

En respuesta a sus propios problemas políticos, la administración estadounidense internacionaliza sus problemas domésticos y politiza los asuntos económico-comerciales, echándoles la culpa a otros países. Insiste en que las políticas comerciales injustas y no-recíprocas de China han causado el déficit comercial bilateral y han hecho que EEUU “fuera aprovechado” en los intercambios comerciales, lo cual llevó a este último a imponer aranceles adicionales contra China.

La guerra comercial China-EEUU perjudica los intereses de los dos países y del mundo. En primer lugar, los aranceles adicionales impuestos por el gobierno de los EEUU a las exportaciones de China obstaculizaron la cooperación bilateral en comercio e inversiones. En los primeros cuatro meses del año, el comercio sino-estadounidense disminuyó en un 11,2%.La incertidumbre provocada por la guerra comercial China-EEUU ha hecho que las empresas de los dos países se hayan mantenido a la expectativa en cuanto a las inversiones. En 2018, las inversiones chinas en EEUU han registrado una reducción del 10% comparado con el año anterior y la tasa de crecimiento de la inversión real de EEUU en China se redujo drásticamente del 11% en 2017 al 1,5%.

En segundo lugar, la guerra comercial aumentó los costos de producción de las empresas estadounidenses y los precios internos, afectando el crecimiento económico de EEUU y el bienestar de su pueblo. Según un informe de “Trade Partnership” de febrero de 2019, si EEUU impone un arancel adicional del 25% a todas las exportaciones chinas, el PBI de EEUU se reducirá en un 1,01% y los empleos en 2,16 millones, una familia de cuatro personas aumentará su gasto en 2,294 dólares por año. La exportación de productos agrícolas estadounidenses afectados por las medidas arancelarias contra China se reducirá en un 33,1% anual, de los cuales la exportación de soja se reducirá en casi un 50%. El sector estadounidense de la soja está preocupadopor perder el mercado chino formado durante casi 40 años.

En tercer lugar, el bullying comercial de EEUU ha perjudicado el sistema multilateral de comercio, perturbado seriamente la cadena industrial y de suministro global, dañando la confianza del mercado, trayendo graves desafíos para la recuperación económica mundial,que representa una gran amenaza a la tendencia de la globalización económica. Un informe de “Perspectivas de la Economía Mundial” del FMI, publicado en abril de 2019, redujo la previsión del crecimiento económico mundial para 2019 del 3,6% al 3,3%, pronosticando que la guerra comercial podría frenar aún más el crecimiento económico mundial y debilitar las inversiones ya deprimidas.

Las consultas económicas y comerciales entre China y EEUU se han visto seriamente frustradas por culpa del gobierno estadounidense. El 19 de mayo de 2018, China y EEUU emitieron una declaración conjunta llegando a un acuerdo de “no librar una guerra comercial”. Sin embargo, apenas 10 días más tarde, la administración estadounidense anunció que continuará impulsando el plan de aumento de aranceles, ignorando la oposición de los empresarios nacionales y del público en general, haciendo caso omiso a la declaración que acababa de firmar.

El 6 de mayo de 2019, EEUU acusó irresponsablemente a China de “retroceder” cuando las dos partes habían alcanzado un acuerdo sobre la mayoría de los temas, intentando culpar a China. Sin tener en cuenta la firme oposición de China, el gobierno de EEUU adoptó arbitrariamente medidas de aumento masivo de aranceles, incluyendo a algunas empresas chinas en la lista de control de exportaciones, lo que ha llevado a una continua escalada de laguerra comercial.

La globalización económica es la tendencia de los tiempos, y la paz y el desarrollo representan la aspiración compartida de todos los pueblos. Por lo tanto, culpar de forma simplista a la globalización económica de los problemas actuales del mundo y de su desarrollo nacional e intentar conducir a la economía global de vuelta al pasado de aislamiento con el proteccionismo inversor y comercial, sencillamente es contrario a la tendencia histórica.

Los nexos económicos y comerciales entre China y EEUU no solo atañen al bienestar de los dos pueblos, sino también a la paz, la estabilidad y la prosperidad mundiales. La cooperación es la única opción correcta para China y EEUU y solo el ganar-ganar conducirá a un futuro mejor. La posición de China es clara, consecuente y firme. El gobierno chino siempre está convencido de que la práctica de aumentar los aranceles con amenazas de una guerra comercial no es propicia para la solución de los problemas económicos y comerciales.

China y EEUU deben adherirse al espíritu de respeto mutuo, igualdad y beneficio recíproco, resolver los problemas a través de negociaciones con buena fe y credibilidad, reducir las diferencias, ampliar los intereses comunes y salvaguardar conjuntamente la estabilidad y el desarrollo económico mundial. China está dispuesta a adoptar un enfoque cooperativo para resolver las diferencias y fricciones económicas y comerciales entre los dos países.

Sin embargo, la soberanía y la dignidad de un Estado deben ser respetadas. Un acuerdo alcanzado entre las dos partes debe ser en pie de igualdad y mutuamente beneficioso. China nunca cederá en importantes cuestiones de principio. China nunca ha pensado en una guerra comercial con ningún país, y menos con EEUU. Pero si alguien insiste en imponernos una guerra comercial, China nunca le tendrá miedo. Abrigamos la plena confianza y la firme determinación desalvaguardar nuestros legítimos derechos e intereses.

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